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18 enero 2021

Vamos a combatir las filomenas

 Los padecimientos no cesan, pero cesarán antes en nosotros mismos en la medida que sigamos combatiendo el mal con abundancia de bien. Lo hemos visto. La colaboración ciudadana se puso en marcha después de entender que la nieve se convierte en hielo si no se retira, cuando se anuncian heladas. Los vecinos organizados se han puesto a trabajar cuando las calles y los patios de los colegios ya eran placas de hielo, muy difíciles de romper. Pero se agradece mucho el esfuerzo personal y colectivo de todas las personas que se han puesto a ello. Todo el mal producido por la gran nevada, se está combatiendo mano a mano abundando el bien. Para la próxima vez, no jugaremos tanto y sacaremos la nieve lo primero, otra cosa buena que quien ha querido ha podido aprender.


Creo que fue en los años 1960 o siguientes, cuando la gran nevada cayó en Barcelona ciudad (supongo que también en muchos otros sitios) el día de Navidad. Menudo follón con el almuerzo más importante del año, los familiares que tenían que venir no pudieron llegar y se almorzó lo mismo durante varios días, pero los niños nos divertimos mucho con la nieve. No obstante, en muchas casas los hombres de la casa se taparon como pudieron, cogieron barreños de aluminio y subieron al terrado de la casa, al igual que otros vecinos de las casas colindantes y vaciaron los terrados de la nieve acumulada, tirándola a la calle por la que no transitaba nadie. Se organizaron y acabaron antes de ponerse el sol porque entonces la luz eléctrica era impensable en los terrados, más bien había jaulas con gallinas y conejos para poder comer.

Mientras tanto, las mujeres y los niños se agrupaban en varios pisos a charlar y jugar, y como la calefacción era poco potente, en algunos casos de carbón o simplemente de cáscara de almendras, se preparaba un sucedáneo de café, con leche y coñac para que los hombres se rehicieran del frío.

Lo que ocurría, a veces, es que ese café con leche y coñac iba a parar a todas las tazas, incluso la de los niños y niñas que de forma furtiva bebían y las alegrías navideñas, los polvorones y las risas no paraban hasta bien entrada la noche.

Eran tiempos en los que a las niñas cuando nos dolía la barriga nos daban Agua del Carmen, que contenía melisa, limón, romero, menta, clavo, canela, agua y alcohol en un 80% de la mezcla. Muy rica. A los niños para que dejaran de ser enclenques una Quina con nombre de santo, todo muy pío, pero entonaba a unos y otros. Como se diría ahora, unas Navidades diferentes.

Próximamente lloverá mucho, así que lo mejor será que cada uno mire a su alrededor y haga lo que pueda para evitar que se embocen los desagües de los patios, las terracitas, los balcones… No tender en el exterior, asegurarse que no se volarán los plásticos que utilizamos para cubrir galerías, ni que se caigan tiestos… Una montaña de gestos domésticos puede ayudar mucho. Y, sobre todo, AUNQUE NO SEA OBLIGATORIO EL CONFINAMIENTO EVITAR SALIR DE CASA. Cada uno en su parcelita puede hacer un gran bien.

Y rezar mucho para que las filomenas fluyan sin hacer tanto daño. Recordar que el año 2020 comenzó con el temporal de Gloria…, ahora nuestras oraciones una vez más han de arrancar de Dios su misericordia para poder afrontar las dificultades. Despejemos las tinieblas de la cabeza y dejémonos contagiar por el bien y así transmitirlo.

Esposo cuida a tu esposa. Esposa cuida a tu esposo. El bien de los esposos es uno de los fines del matrimonio, esa transmisión del bien es sana y sanadora, también en tiempos de pandemia.

 

31 diciembre 2020

Mucha Esperanza, mucha Fe y mucha Caridad para el año 2021

En el último domingo del año, la Iglesia Universal celebra el día de la Sagrada Familia de Nazaret como modelo de familia humana. Infinitas circunstancias propician que ese modelo de familia se disgregue o se rompa, o siga adelante con apenas aliento. En cualquier caso, esa sería nuestra familia, aunque la madre sea muy difícil de aguantar y el padre apenas conozca a sus hijos, y estos hermanos sean tan diferentes que no parezca que tengan vínculo de sangre. O simplemente no haya padre o madre, pero esos hijos a los ojos de Dios seguirán siendo hijos suyos. Y sin Dios los acoge nada vamos a objetar ni criticar.

El mejor referente para todo ello, son las lecturas de la santa misa de este domingo 27 de diciembre de 2020, que nos podemos aplicar todos, pues todos pertenecemos a una familia humana, y todas las familias a la de los Hijos e Hijas de Dios.


(1ª Lectura) Eclesiástico 3,3-7.14-17a: El Señor honra al padre en los hijos y respalda la autoridad de la madre sobre la prole. El que honra a su padre queda limpio de pecado; y acumula tesoros, el que respeta a su madre. Quien honra a su padre, encontrará alegría en sus hijos y su oración será escuchada; nel que enaltece a su padre, tendrá larga vida y el que obedece al Señor, es consuelo de su madre. Hijo, cuida de tu padre en la vejez y en su vida no le causes tristeza; aunque se debilite su razón, ten paciencia con él y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor. El bien hecho al padre no quedará en el olvido y se tomará a cuenta de tus pecados.

 Salmo responsorial: 127

R/. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R/ Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R/ Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sion, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. R/

 (2ª Lectura) Carta a los Hebreos 11,8.11-12.17-19: Hermanos: Por su fe, Abraham, obediente a la llamada de Dios, y sin saber a dónde iba, partió hacia la tierra que habría de recibir como herencia. Por su fe, Sara, aun siendo estéril y a pesar de su avanzada edad, pudo concebir un hijo, porque creyó que Dios habría de ser fiel a la promesa; y así, de un solo hombre, ya anciano, nació una descendencia, numerosa como las estrellas del cielo e incontable como las arenas del mar. Por su fe, Abraham, cuando Dios le puso una prueba, se dispuso a sacrificar a Isaac, su hijo único, garantía de la promesa, porque Dios le había dicho: De Isaac nacerá la descendencia que ha de llevar tu nombre. Abraham pensaba, en efecto, que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos; por eso le fue devuelto Isaac, que se convirtió así en un símbolo profético.

Texto del Evangelio según San Lucas 2,22-40: Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción —¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! — a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él. 



Pues ya está ¡por fin! se acaba este año tan difícil de sobre llevar.


No nos acoquinemos, cuidémonos y cuidemos también a nuestra familia, a nuestro entorno, a los vecinos... deseándonos entre todos mucha Esperanza, mucha Fe y mucha Caridad para el año 2021, procurando ser felices en las cosas más pequeñas.   

18 diciembre 2020

España, el paraíso de la cultura de la muerte

En estos días de restricciones a los que les seguirá muchos más hasta que la población en general esté vacunada, los gobernantes y los que los han votado aplauden felices la Ley de la Eutanasia o la Ley del Crimen Organizado, despenalizando a los autores e inductores. Hasta que su aprobación cumpla los trámites y se vea publicada en el BOE, tenemos tres o cuatro meses para redactar nuestro Testamento Vital, si es que todavía no lo hemos hecho. Significa sencillamente poner en un documento que NO quieres que se te aplique la eutanasia, si estás enfermo o muy enfermo según la ley, y lo que deseas son las ayudas paliativas.

¿Una madre va a decidir matar a su hijo porque esté grave o estará a su lado hasta el último exhalo de su vida? Quizá haya dudas en la respuesta, sabemos que muchas madres han abortado y han hecho matar al hijo que crecía en su vientre, y se cuentan por miles y miles de almitas que van directamente al cielo, pues el aborto es matar no es interrumpir una canción.

¿Un hijo matará a su padre porque no le reconozca debido a su enfermedad? Dolorosamente habrá quién diga que sí, pues hay enfermos y ancianos que no reclama nadie, pero se sabe que existen familiares, y acortarle la vida le podría significar un problema menos.

¿Y la esposa, cansada de cuidar a su marido, años y años que parece que no tengan término, decidirá por fin acabar con su vida para vivir tranquila?

Si se ha aprobado en el Congreso de los Diputados de España, querrá decir que hay muchísima gente que está a favor de la Eutanasia.

Al votar en las elecciones generales pueda ser, que solo quisiéramos que España, o Cataluña, fuera una república y ahora cae esto en la propia conciencia. Muy grave.

En el seno de las familias se producirán muchos desencuentros. ¿Quién va a decidir por ti si no has dejado escrito el Testamento Vital?

¿España se va a convertir en el paraíso de la eutanasia pues solo en siete países del mundo se puede aplicar?

Muy triste, muy duro, verdaderamente.

Os propongo que recemos muchísimo por la Vida, está en peligro por la invasiva Cultura de la Muerte, término acuñado por el Papa san Juan Pablo II en su Encíclica “Evangelium Vitae”, publicada el 25 de marzo de 1995.

Nota del cuadro: El Triunfo de la Muerte, de Pieter Bruegel el Viejo (años 1562-1563) Museo del Prado

05 diciembre 2020

No nos calentemos la cabeza, la Navidad se vive en el corazón

Estamos en tiempos de prueba, migrantes hasta que lleguemos al cielo. No hay que salvar la navidad, la Navidad, conmemoración de la llegada del Mesías, es quien nos va a salvar a nosotros. No es una cuestión de sentimientos, Jesús es nuestra Roca salvadora sobre la cual hemos de edificar nuestra vida. Y este año, con restricciones materiales y humanas. Va a ser así porque es lo que nos conviene. Aquellos planes de 22 personas alrededor de la mesa, por ejemplo, no van a poder ser, ni un capón o pava de 4kg y medio o una merluza de 2kg cubierta de almendras, tampoco. Si somos poquitos será mejor para todos. Gracias a Dios, seremos los que podamos de nuestra burbujita particular.


No hay que ir muy lejos, en tiempos de guerras y postguerras o de otras pandemias, en los que no había medios digitales y de escasa telefonía, se esperaban con ansia las cartas, los paquetitos de Correos y las felicitaciones de aquellos seres queridos que no podían regresar ni por Navidad. No se podía viajar pues no había medios, y se enviaban fotos para recordar las caras.

Este año los Reyes van a tener que echar mano de las compras on line y de la compra de proximidad. Los menús serán como queramos, pero para pocas personas. Tampoco podremos tomar las uvas en nuestra plaza preferida ni ir a las Cabalgatas. Los niños y niñas han entendido que hay una enfermedad que va impedir que vean a los Reyes subidos a sus camellos, tronos, camiones, aviones, barcos etc.

No nos calentemos la cabeza, llevemos el pesebre en nuestro corazón. En estas semanas previas del Adviento preparémonos para vivir la Navidad dando gracias a Dios. Sobre todo, hagamos un Belén bien bonito, adornemos las partes principales de la casa y en la puerta colguemos la Corona de Adviento, invitando a los demás a que preparen la Navidad en su corazón.

Un año muy grave, difícil de olvidar. Un año distinto para recordar siempre, pero lo vamos a superar no porque pronto nos vacunarán, sino porque nuestra Esperanza está puesta en manos de Dios.  

07 mayo 2020

Desde casa limpiamos el planeta

Nos está sorprendiendo la naturaleza, en estas semanas de confinamiento, cómo ha rebrotado de una manera espectacular. Los que llevan los cálculos y datos nos han dicho que la polución ha bajado en un 60% aproximadamente en nuestro país. En este tiempo, hemos visto como han campado a su aire muchos animales semisalvajes y salvajes por nuestras ciudades y pueblos. Y aunque se haya iniciado la desescalada, en sus diversas fases, muchos desearíamos que esa limpieza del aire se conservase al máximo.

Téngase en cuenta que la polución que generaban los miles de vuelos que despegaban y aterrizaban hasta que se cerró el espacio aéreo, era superior a la de los vehículos a motor de gasolina y gasoil. Por eso el aire está tan limpio y huele todo de otra manera. Esto es muy significativo.

Y es curioso como aquella niña, Gretta se llama, que los medios de comunicación nos la presentaron como la salvadora del planeta, ahora se le ha acabado su discurso pues el planeta se está limpiando, pero no con sus métodos sino con otros, ciertamente extraños, como son la pandemia del Covid19. A los papás de esta niña, que la utilizaron hasta que se escondió, se les ha acabado el negocio.

No obstante, los ciudadanos de a pie, podemos seguir vaciando nuestros hogares de objetos de plástico, adquiriendo, cuando sea necesario, productos elaborados con otros materiales; hemos de seguir limpiando a fondo nuestros hogares, puestos de trabajo, empresas, espacios libres y mantenerlos libres de polvo y miserias. La limpieza es aliada de la salud, propia y ajena. Y la prevención también.

Ahora ya lo sabemos, la naturaleza es muy agradecida a los gestos limpios que hagamos para salvar el planeta, trocito a trocito, empezando por nuestro hogar. De paso, aprovecharemos el tiempo al quedarnos en casa, pues todavía nos queda por practicar un buen tramo de paciencia para poder disfrutar de unas vacaciones de campo y playa.


A modo de apunte, véase en la foto de la Plaza de San Pedro del Vaticano, que hasta hace pocos días se mantenía cerrada al público, cómo han salido las plantas por las ranuras de las grandes piedras que recubren el suelo. Esta curiosidad se la agradecemos a nuestro amigo arqueólogo D. Javier, que vive en Roma, y que ha tenido la amabilidad de enviársela a mi marido.

28 abril 2020

Denunciado por exceso de velocidad



Es conmovedora la empatía que produce siempre la noticia creada a partir de la realidad humana del día a día. Ayer supe como la hija de una amiga mía, desde el primer día del confinamiento, se quedó a vivir en el domicilio de la señora mayor que cuidaba, en lugar de estar en su casa disfrutando de sus hijos y de su madre, que como buena abuela es quién cuida de sus cuatro nietos, una abuela fuerte y ejemplar, como muchas otras. Esto me recordó el caso de los trabajadores de una residencia de mayores que para que nadie se contagiara del Covid19 se quedaron con los residentes, renunciando a estar con sus familias respectivas, pero con el ánimo de proteger a los que hoy son los más débiles, cuando en otros tiempos construyeron nuestro país. 

Así las cosas, y haciendo memoria de vídeos vistos hace bastantes meses, rebusqué en mis archivos digitales y encontré un caso, conmovedor también, de un hombre muy mayor que, a pesar de sus años y sus pesares, cuida de su hijo. Fue denunciado por exceso de velocidad en zona escolar.

Te invito a que hagas un clik, son dos minutos.


  

16 abril 2020

Bueno es, seguimos juntos


En estos días de confinamiento, hemos celebrado mi marido y yo un nuevo aniversario de boda, una nueva afirmación de nuestro compromiso dado, en aquel año en el que el referéndum nacional aprobara la Constitución en España, en aquel año en el que la Iglesia tuvo tres Papas, San Pablo VI, Juan Pablo I y San Juan Pablo II, un año de muchos cambios en nuestro país, en la Iglesia y en nosotros también. Y todo ha seguido cambiando. Es el ciclo de la historia y de la vida.


Los avatares que siempre hay en todas las familias, a buen tiempo o con marea, se han ido superando, rezando y pidiendo gracias a Dios para ello. Como siempre se dice, y es cierto, no es fácil, pero si existe amor hondo en cada uno de los dos, se puede ir superando todo. Muchos matrimonios lo saben, otros creen que lo saben y otros se rompen para siempre. Y no hay que darle más vueltas. Nadie es perfecto, pues lo es sólo Dios.

Y ahí vamos, recordando qué hicimos en esta misma fecha el año pasado y otros muchos, y el resumen es que seguimos juntos.

Así que en estos días de pandemia podemos los matrimonios ahondar en temas en los que no hayamos tenido valor o tiempo para platicarlos. Pero, por favor, que de nuestras bocas salgan muchos corazoncitos y ningún dardo envenenado. Pues para planificar viajes y vacaciones siempre estaremos a tiempo, las ganas son sobradas.

Qué hacemos en tiempos de pandemia



La calle donde vivo es peatonal. Antes del confinamiento era un paseo donde transitaba mucha gente, arriba en dirección montaña, abajo en dirección el mar, como una rambla. Tanto bullicio convocaba a llenar las terracitas, las cafeterías, las tiendas de ropa, de telefonía, de alimentación, farmacias, etc. Ahora en este barrio se cumple el confinamiento, no obstante, a modo personal. Hay quién saca a pasear al perro cuando aplaudimos a las 8 de la tarde, se sienta en un banco y pasa un ratito de ruido y música que rompen la monotonía del silencio. O se lía un cigarrillo delante de la persiana de un local cerrado, medio a escondidas, se lo fuma, y está un breve tiempo sin que nadie le moleste. O el típico ciudadano comprando a todas horas, o bajando la basura como está mandado. Todo dentro de la normalidad, contemplándolo desde mi ventana y haciendo lo propio.

Nadie denuncia. Hay que ponerse en la piel de cada uno. Pues para otras cosas y altercados ya están los policías.

Pero se dio el caso que el otro día, llovió. Fue insólito. Por lo visto los perros no precisaban salir a la calle ni a orinar ¡tan siquiera! No vi un perro, ni dos ni tres. Las colas del supermercado y la tienda de congelados, que suelen ser largas, eran inexistentes. La quiosquera, bajó la persiana. Tiempo desapacible. Así que se produjo un confinamiento pluscuamperfecto, como en pleno ferragosto a la hora más alta de sol, que ni los perros salen a pasear pues se le quemarían las plantas de sus patitas.


Al lado de la tienda de congelados, haciendo esquina con otra calle peatonal abierta recientemente, tenemos un comercio de ropa de casa. La que lo regenta, desde hace muchos años, se llama María Ángeles. No puede abrir su modus vivendi porque de momento estos comercios no están en la lista de la desescalada del confinamiento. Sin embargo, María Ángeles se ha puesto a coser y coser y ha elaborado, a su cargo, mil seiscientas mascarillas de ropa de algodón con goma blanca y las regala a quien le pide, vecinos o transeúntes anónimos, una mascarilla por persona que tiene que salir a la calle. A mí también me regaló mascarillas para mí y mi familia, y no me quiso cobrar de ninguna de las maneras. ¡¡Gracias!!

Hemos visto en los medios de comunicación e Internet muchas noticias parecidas a esta, pues la generosidad es abundante en tiempos difíciles y cada uno hace lo que sabe, además llena más el corazón dar que recibir. Por estas personas generosas, también seguimos aplaudiendo desde nuestras ventanas cada día. 

Y sin desfallecer, que va quedando menos.

Tengamos la alegría que nos infunde el Espíritu Santo, la cual no se trata de un subidón de emociones, sino de un gozo interior en esta Pascua de Resurrección.


05 abril 2020

Limpiar los productos al volver de la compra


Fluyen constantemente ideas para ayudarnos a vivir mejor este confinamiento y evitar contagiarnos del covid19. Este vídeo es muy gráfico para las personas que salen de su casa y vuelven a entrar después de hacer la compra doméstica, la farmacia y poco más.

Ahora que tenemos tiempo, deberíamos repasarlo varias veces ya que se trata de un nuevo proceso higiénico que hemos de incorporar a nuestra vida y a los productos que hemos adquirido.




En el drama de la pandemia, ante tantas certezas que se desmoronan


Hoy estamos celebrando el Domingo de Ramos, desde la Iglesia Oriental hasta la Occidental. Los millones de católicos del planeta han seguido este inicio de la Semana Santa a través de los medios de comunicación a los que hayan podido tener acceso, televisión, radio o Internet. Otros muchos, en medio del dolor y la angustia, desde sus camas en los hospitales.

El Santo Padre Francisco, desde la Basílica de San Pedro del Vaticano, ha presidido una celebración insólita de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo con una liturgia sobria y mínima, en un templo majestuoso con apenas unas cuantas personas, diseminadas en unos pocos bancos, acompañaban al Santo Padre. 

Nos ha bendecido a todos y en su homilía ha incidido en la situación en la que estamos viviendo.

¡Alabado sea el Señor! ¡Hosanna en el cielo!





HOMILÍA DEL SANTO PADRE Francisco
Basílica de San Pedro

XXXV Jornada Mundial de la Juventud
Domingo, 5 de abril de 2020




"Jesús «se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo» (Flp 2,7). Con estas palabras del apóstol Pablo, dejémonos introducir en los días santos, donde la Palabra de Dios, como un estribillo, nos muestra a Jesús como siervo: el siervo que lava los pies a los discípulos el Jueves santo; el siervo que sufre y que triunfa el Viernes santo (cf. Is 52,13); y mañana, Isaías profetiza sobre Él: «Mirad a mi Siervo, a quien sostengo» (Is 42,1). Dios nos salvó sirviéndonos. Normalmente pensamos que somos nosotros los que servimos a Dios. No, es Él quien nos sirvió gratuitamente, porque nos amó primero. Es difícil amar sin ser amados, y es aún más difícil servir si no dejamos que Dios nos sirva.

Pero, una pregunta: ¿Cómo nos sirvió el Señor? Dando su vida por nosotros. Él nos ama, puesto que pagó por nosotros un gran precio. Santa Ángela de Foligno aseguró haber escuchado de Jesús estas palabras: «No te he amado en broma». Su amor lo llevó a sacrificarse por nosotros, a cargar sobre sí todo nuestro mal. Esto nos deja con la boca abierta: Dios nos salvó dejando que nuestro mal se ensañase con Él. Sin defenderse, sólo con la humildad, la paciencia y la obediencia del siervo, simplemente con la fuerza del amor. Y el Padre sostuvo el servicio de Jesús, no destruyó el mal que se abatía sobre Él, sino que lo sostuvo en su sufrimiento, para que sólo el bien venciera nuestro mal, para que fuese superado completamente por el amor. Hasta el final.

El Señor nos sirvió hasta el punto de experimentar las situaciones más dolorosas de quien ama: la traición y el abandono.

La traición. Jesús sufrió la traición del discípulo que lo vendió y del discípulo que lo negó. Fue traicionado por la gente que lo aclamaba y que después gritó: «Sea crucificado» (Mt 27,22). Fue traicionado por la institución religiosa que lo condenó injustamente y por la institución política que se lavó las manos. Pensemos en las traiciones pequeñas o grandes que hemos sufrido en la vida. Es terrible cuando se descubre que la confianza depositada ha sido defraudada. Nace tal desilusión en lo profundo del corazón que parece que la vida ya no tuviera sentido. Esto sucede porque nacimos para amar y ser amados, y lo más doloroso es la traición de quién nos prometió ser fiel y estar a nuestro lado. No podemos ni siquiera imaginar cuán doloroso haya sido para Dios, que es amor.

Examinémonos interiormente. Si somos sinceros con nosotros mismos, nos daremos cuenta de nuestra infidelidad. Cuánta falsedad, hipocresía y doblez. Cuántas buenas intenciones traicionadas. Cuántas promesas no mantenidas. Cuántos propósitos desvanecidos. El Señor conoce nuestro corazón mejor que nosotros mismos, sabe que somos muy débiles e inconstantes, que caemos muchas veces, que nos cuesta levantarnos de nuevo y que nos resulta muy difícil curar ciertas heridas. ¿Y qué hizo para venir a nuestro encuentro, para servirnos? Lo que había dicho por medio del profeta: «Curaré su deslealtad, los amaré generosamente» (Os 14,5). Nos curó cargando sobre sí nuestra infidelidad, borrando nuestra traición. Para que nosotros, en vez de desanimarnos por el miedo al fracaso, seamos capaces de levantar la mirada hacia el Crucificado, recibir su abrazo y decir: “Mira, mi infidelidad está ahí, Tú la cargaste, Jesús. Me abres tus brazos, me sirves con tu amor, continúas sosteniéndome... Por eso, ¡sigo adelante!”.

El abandono. En el Evangelio de hoy, Jesús en la cruz dice una frase, sólo una: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27,46). Es una frase dura. Jesús sufrió el abandono de los suyos, que habían huido. Pero le quedaba el Padre. Ahora, en el abismo de la soledad, por primera vez lo llama con el nombre genérico de “Dios”. Y le grita «con voz potente» el “¿por qué?”, el porqué más lacerante: “¿Por qué, también Tú, me has abandonado?”. En realidad, son las palabras de un salmo (cf. 22,2) que nos dicen que Jesús llevó a la oración incluso la desolación extrema, pero el hecho es que en verdad la experimentó. Comprobó el abandono más grande, que los Evangelios testimonian recogiendo sus palabras originales.

¿Y todo esto para qué? Una vez más por nosotros, para servirnos. Para que cuando nos sintamos entre la espada y la pared, cuando nos encontremos en un callejón sin salida, sin luz y sin escapatoria, cuando parezca que ni siquiera Dios responde, recordemos que no estamos solos. Jesús experimentó el abandono total, la situación más ajena a Él, para ser solidario con nosotros en todo. Lo hizo por mí, por ti, por todos nosotros, lo ha hecho para decirnos: “No temas, no estás solo. Experimenté toda tu desolación para estar siempre a tu lado”. He aquí hasta dónde Jesús fue capaz de servirnos: descendiendo hasta el abismo de nuestros sufrimientos más atroces, hasta la traición y el abandono. Hoy, en el drama de la pandemia, ante tantas certezas que se desmoronan, frente a tantas expectativas traicionadas, con el sentimiento de abandono que nos oprime el corazón, Jesús nos dice a cada uno: “Ánimo, abre el corazón a mi amor. Sentirás el consuelo de Dios, que te sostiene”.

Queridos hermanos y hermanas: ¿Qué podemos hacer ante Dios que nos sirvió hasta experimentar la traición y el abandono? Podemos no traicionar aquello para lo que hemos sido creados, no abandonar lo que de verdad importa. Estamos en el mundo para amarlo a Él y a los demás. El resto pasa, el amor permanece. El drama que estamos atravesando en este tiempo nos obliga a tomar en serio lo que cuenta, a no perdernos en cosas insignificantes, a redescubrir que la vida no sirve, si no se sirve. Porque la vida se mide desde el amor. De este modo, en casa, en estos días santos pongámonos ante el Crucificado —mirad, mirad al Crucificado—, que es la medida del amor que Dios nos tiene. Y, ante Dios que nos sirve hasta dar la vida, pidamos, mirando al Crucificado, la gracia de vivir para servir. Procuremos contactar al que sufre, al que está solo y necesitado. No pensemos tanto en lo que nos falta, sino en el bien que podemos hacer. 

Mirad a mi Siervo, a quien sostengo. El Padre, que sostuvo a Jesús en la Pasión, también a nosotros nos anima en el servicio. Es cierto que puede costarnos amar, rezar, perdonar, cuidar a los demás, tanto en la familia como en la sociedad; puede parecer un vía crucis. Pero el camino del servicio es el que triunfa, el que nos salvó y nos salva, nos salva la vida. Quisiera decirlo de modo particular a los jóvenes, en esta Jornada que desde hace 35 años está dedicada a ellos. Queridos amigos: Mirad a los verdaderos héroes que salen a la luz en estos días. No son los que tienen fama, dinero y éxito, sino son los que se dan a sí mismos para servir a los demás. Sentíos llamados a jugaros la vida. No tengáis miedo de gastarla por Dios y por los demás: ¡La ganaréis! Porque la vida es un don que se recibe entregándose. Y porque la alegría más grande es decir, sin condiciones, sí al amor. Es decir, sin condiciones, sí al amor, como hizo Jesús por nosotros."

Homilía del Santo Padre en el Domingo de Ramos 2020

03 abril 2020

Rezar por los difuntos del Covid19


Hoy, para los católicos, es el Viernes de Dolor, preludio de la Semana Santa que viviremos, como nunca hasta ahora, de forma diferente, probablemente con más intensidad y adheridos como lapas a la Cruz de Cristo.

Hoy rezaríamos el Vía Crucis y procesaríamos, por la iglesia a la que tengamos costumbre acudir, las 14 estaciones. Sin embargo, el Vía Crucis, este año está en las familias que no pueden enterrar a sus muertos, que no pueden ir a visitar a sus enfermos y en todas aquellas personas que colaboran para que no nos contagiemos, curando a enfermos, moribundos y recuperados. Un Vía Crucis de tantas personas que incluso sin ser creyentes, ayudan a Cristo a llevar su Cruz. Que Dios les conceda el don de la fe y de la conversión.

Todos y cada uno de nosotros, más que cifras, tenemos también algunos  nombres de personas que han muerto debido al Covid19, y que quizás iban a morir de otras enfermedades muy rabiosas, pero que en breve tiempo la muerte se los ha llevado por este coronavirus malicioso.


Tiempo habrá para determinar si su origen vuelve a ser, por cuarta vez, en China. Si en sus laboratorios experimentan con pangolines, arañas o murciélagos, como ya saben algunos. Si unos gobiernos u otros se equivocaron al tomar sus decisiones. O lo que sea. Lo cierto es que con datos más o menos optimistas de la disminución de las curvas, la gente se sigue muriendo a chorro hasta que la programación del Covid19 se detenga.

Hoy, pues, velando por este Vía Crucis que la humanidad entera está padeciendo, en la quietud de nuestro hogar, recemos un RESPONSO POR LOS DIFUNTOS MÁS CERCANOS y por todos los demás.

V/No te acuerdes, Señor, de nuestros pecados.
R/Cuando vengas a juzgar al mundo por medio del fuego.
V/Señor, Dios mío, dirige nuestros pasos en tu presencia.
R/Cuando vengas a juzgar al mundo por medio del fuego.
V/Concédeles, Señor, el descanso eterno, Y que les alumbre la luz eterna.
V/Señor, ten piedad.
R/Cristo, ten piedad, Señor, ten piedad.
Padre nuestro…
V/Libra, Señor, sus almas.
R/De las penas del infierno.
V/Descansen en paz.
R/Amén.


31 marzo 2020

Miles de millones de personas protegidas



La mitad de la humanidad está en casa recluida, encerrada, enclaustrada, o mejor dicho PROTEGIDA. Pues este confinamiento que se extiende por todo el planeta cada día suma a millones de personas en casa. Ni es un mal de unos ni consuelo de tontos. Es la preservación de la humanidad.


La historia ha explicado a lo largo de los siglos como las plagas y las pestes, las epidemias y pandemias, han eliminado a millones de seres humanos. Y desde tiempo inmemorial, la auto reclusión ha sido una medida necesaria para hacer descender y llegar a suprimir el contagio.

Por ello, somos unos privilegiados los que seguimos en casa sin haber enfermado hasta la fecha. También ya son miles de personas que han superado la enfermedad que genera el Covid19 y están en casa, pues como en casa, en ningún sitio.

Sintámonos felices pues la generación de los curados y la de los no enfermados tendremos la obligación de levantar y soportar el envite de la recuperación de esta humanidad que está en guerra contra un enemigo común e invisible.

No tengamos miedo, ¡lo conseguiremos entre todos!, y para la próxima pandemia estaremos mejor preparados.

26 marzo 2020

No podemos salir de casa huyendo un rato


Estamos en Casa, casi todos. Los que no tenemos obligaciones laborales, debemos mantenernos firmes en casa, y gracias a ello conservaremos nuestra salud y la de los demás. Para muchos, ya han pasado 12 días desde que Estamos en Casa. Si no hemos enfermedado del Covid19 querrá decir que no nos contagiamos antes de enclaustrarnos. Podemos dar Gracias a Dios por ello. No obstante, hay mucha gente en casa que está enferma. Por lo tanto, lo mejor es llevar una vida tranquila, no agobiarse, no pelearse, y si que hay que discutir, habrá que hacerse sin levantar la voz ni insultarse. No podemos salir de casa huyendo un rato por no poder aguantar más la discusión.

No es tiempo de peleas ni tan siquiera con los políticos, pues como se ha visto en Europa, ningún país estaba preparado para una guerra sin cuartel como la que está blandiendo este coronavirus.



Y como en estos días hablamos mucho más por teléfono, una amiga de mi edad y que hace unos años se divorció de su marido, me contó que ahora han vuelto a tomar contacto, solo telefónico, como si nada hubiera pasado en el pasado. Esta amiga me explicó que su ex le habló de la nulidad matrimonial, y le preguntó cómo veía el tema. Lola no supo qué contestar pues nunca había pensado en ello. No obstante, a pesar del tema planteado, siendo tan delicado y que le afectaba directamente, se le ha despertado el deseo de seguir hablando con él.

Quizá, pensó, y no erróneamente, que se trataba de un tema recurrente para reiniciar el contacto. Nunca se sabe, y además a nuestra edad, que para algunos es el inicio del camino hacia la soledad.

Por no querer entrar en detalles, ciertamente muy personales y dolorosos, le envié este artículo.

24 marzo 2020

25 de marzo 2020, Rosario desde Fátima

Rezo del rosario y consagración al Inmaculado Corazón de María que tendrá lugar el próximo miércoles día 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación del Señor, en Fátima a las 19.30 h. por las víctimas del coronavirus, sus familiares, personal sanitario, etc. El acto, que será retransmitido por TRECE y COPE, estará presidido por el obispo de Fátima, Card. António dos Santos Marto, vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Portugal.



Al finalizar el rezo del santo Rosario, el Cardenal obispo de Fátima hará la consagración de toda la península Ibérica, España y Portugal, y sus respectivas islas al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, a la que se tiene una devoción arraigada en tantas diócesis.


texto copiado de la web de la CEE

Declaraciones del Dr. Antonio Zapatero


Están sucediendo hechos execrables ante el sufrimiento de millones de personas, aquí y en el mundo entero. Las Fake News, promovidas por agentes diabólicos, hacen tanto o más daño que el propio COVID 19. Como he escrito en otras ocasiones, es del todo imprescindible informarse a través de profesionales y no a través de twitteros o webs nuevas y escandalosas que no conocemos, no sabemos quién está detrás, ni cuál es su conocimiento, aunque su intención sí que la sabemos: hacer daño, cuánto más mejor.


Es evidente que los familiares de los difuntos, muertos por coronavirus, podrán explicar cómo se ha comportado el virus, y más si cabe los pacientes curados. Pero para los supervivientes es tremendo sobrevivir sin haber podido despedirte de tus seres queridos. Es como si estuviéramos sufriendo una guerra.

Y así ESTAMOS EN CASA, recluidos por nuestro bien personal y por el bien del prójimo, y con la esperanza de salir, porque la esperanza no se pierde nunca.

Y volviendo a los profesionales de la información, hoy en el programa Al Rojo Vivo, el periodista Ferreres ha realizado una entrevista muy importante, al director médico del nuevo Hospital IFEMA, de Madrid, Dr. Antonio Zapatero. Su contenido es muy interesante y orientador también para los que ESTAMOS EN CASA.


20 marzo 2020

Simple y entretenido, lavarse las manos


Minuto a minuto podemos obtener información a través de los medios de comunicación y redes sociales sobre lo que pasando en nuestro entorno y en el planeta ante el covid19. 

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social informa constantemente a la ciudadanía de lo que debemos hacer y no debemos hacer, por ejemplo:




15 marzo 2020

El Papa Francisco nos ayuda a rezar




“Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.
Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.
Tú, Salvación de todos los pueblos, sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás, para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.
Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.
Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y libéranos de todo pecado, o Virgen gloriosa y bendita”.


14 marzo 2020

Comparte ideas y sugerencias para afrontar la emergencia del coronavirus

Además de varias orientaciones prácticas, Mons. Fernando Ocáriz anima a vivir este periodo haciendo propio todo lo que afecta a los demás, porque “si un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Cor 12,26).

Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos! 

Ante las dificultades que, en mayor o menor medida, puedan surgir en estos momentos por el crecimiento de la pandemia causada por el COVID-19, renovemos la confianza en el Señor y afrontemos esta situación “con la fuerza de la fe, la certeza de la esperanza y el fervor de la caridad” (Francisco, 8-III-2020). La situación cambia en las distintas regiones del mundo, pero la comunión de los santos nos lleva a hacer propio todo lo que afecta a los demás, porque “si un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Cor 12, 26). Ante cualquier emergencia, unámonos con la oración a quienes atraviesan por situaciones críticas, como ahora los enfermos graves por coronavirus, los pueblos que se han visto obligados a migrar para sobrevivir –el éxodo sirio de estos días–, las familias a las que golpea una tragedia, etc.


El COVID-19 ha provocado que, en algunos lugares, se haya llegado a una situación de emergencia, que cambia el ritmo habitual de vida e influye en el estado anímico general. Es bueno recordar que el Señor nos da su gracia para santificarnos también en esas circunstancias de incertidumbre. Ayudémonos mutuamente a afrontar estas situaciones, viviendo al día, conscientes de que cuando estamos obligados a reducir nuestra labor externa nos encontramos ante una oportunidad de crecer para adentro.

Para responder al desarrollo de la pandemia, las autoridades civiles de cada país están disponiendo algunas medidas de prevención y control. Ante el esfuerzo o contrariedad que pueda suponer seguirlas, sirve tener en cuenta lo que aconsejaba san Josemaría: “Ama y respeta las normas de una convivencia honrada, y no dudes de que tu sumisión leal al deber será, también, vehículo para que otros descubran la honradez cristiana, fruto del amor divino, y encuentren a Dios” (Surco, 322). En vista del bien de los fieles, y de la sociedad en general, también las autoridades eclesiásticas dan o pueden dar indicaciones sobre la celebración de los sacramentos y la atención pastoral, que acogeremos con gratitud y confianza en nuestra madre la Iglesia. También en este sentido, conviene ser muy prudentes y suspender, cuando haga falta, actividades formativas programadas, sin arriesgarse innecesariamente. 

Pensemos especialmente maneras creativas de mantener viva la misión apostólica y de servicio a los demás, cuando la prudencia y las disposiciones de las autoridades civiles y eclesiásticas imposibiliten reunirse. Lo primero es intentar que cada persona de la Obra y vuestros amigos y parientes se sientan acompañados. Por ejemplo, manteniendo más relaciones telefónicas con ellos, así como con otros parientes y amigos a los que quizá no veíamos desde hacía tiempo; aprovechar todas las posibilidades que ofrecen las tecnologías para realizar actividades formativas (círculos, charlas, meditaciones, tertulias, etc.); compartir materiales formativos que se encuentran en internet (se están trabajando algunos contenidos especiales para este momento en www.opusdei.org) y otros que sean de ayuda a la vida espiritual (textos, audios, vídeos); animar a meditar sobre las lecturas y oraciones de la Santa Misa en las ferias de Cuaresma (en www.vaticannews.va se está transmitiendo por streaming la Misa diaria del Papa); compartir experiencias sobre cómo impulsar la labor apostólica en estas circunstancias; etc. Son momentos excepcionales, que hacen más necesario apoyarse mutuamente, transmitir caridad e intentar que nadie se sienta solo. 

En la medida en que lo permitan las circunstancias y respetando las orientaciones de la autoridad civil, vivir la caridad puede traducirse en iniciativas creativas para ayudar a los demás (vecinos, colegas de trabajo, etc.). Especial atención merecen las personas más vulnerables, como los ancianos y enfermos: con prudencia, conviene esmerarse en su atención espiritual y física. 

En los lugares donde las normas de confinamiento sean más estrictas, favorezcamos un ambiente positivo tanto en las casas de los agregados, supernumerarios y amigos, como en los centros de la Obra. Intentemos descubrir las oportunidades de amistad y fraternidad que ofrezcan esas circunstancias. Algunas actitudes y actividades que pueden ayudar en este sentido son: afrontar con buen humor las contrariedades e imprevistos, no culpabilizar a nadie, pensar un plan de lecturas y vídeos, promover juegos y entretenimiento para que los hijos o hermanos pasen un rato agradable, afrontar trabajos que esperaban un momento de calma, hacer ejercicio físico en casa, etc. 

Agradezcamos especialmente a los profesionales de la salud, que en estos días están realizando un servicio lleno de espíritu de sacrificio. Estemos especialmente pendientes de ellos, procuremos sostenerlos y animarlos en su trabajo. En definitiva, recemos para que también este momento sea una ocasión para acercarnos más al Señor, siendo sembradores de paz y de alegría a nuestro alrededor. 

Con mi bendición más cariñosa, vuestro Padre Roma, 14 de marzo de 2020


13 marzo 2020

Indicaciones de la CEE ante el coronavirus


Indicaciones de la CEE ante el coronavirus



La Conferencia Episcopal Española para prevenir la expansión de la infección por coronavirus y en conformidad con lo dispuesto por las autoridades sanitarias, ha previsto que sus oficinas de atención al público permanezcan cerradas. Entre ellas, la D.E.C.A y Diligenciado de Títulos. La documentación de estas oficinas será únicamente remitida por correo postal o mensajería.
En relación a la situación señalada por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, vinculado a la expansión del coronavirus en España, el Secretario general de la Conferencia Episcopal Española ha realizado algunas indicaciones sobre esta cuestión, que son pautas compartidas por numerosas diócesis y por la Iglesia en España:
  • Conveniencia de retirar el agua bendita de las pilas que hay en las entradas de las iglesias y en otros lugares de devoción.
  • Posibilidad de ofrecer en la celebración de la eucaristía otro gesto de paz distinto al habitual de abrazar o estrechar la mano a los que están próximos.
  • Que las personas que distribuyen la comunión durante la de la eucaristía, se laven las manos antes y después de este momento.
  • Que las muestras de devoción y afecto hacia las imágenes, tan propias de este tiempo de Cuaresma y en la próxima semana Santa, puedan ser sustituidas por otras como la inclinación o la reverencia, evitando el contacto físico con ellas, y facilitando una mayor rapidez que evite aglomeraciones.
Además de estas, más generales, en algunas diócesis, templos, cofradías o parroquias podrían añadirse otras más específicas, atendiendo a los costumbres propias de esos lugares.