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14 febrero 2015

Celebremos la fiesta de san Valentín

El patrón de los enamorados está atribuido a san Valentín, un sacerdote que casaba en secreto cuando el emperador Claudio II, gobernaba el Imperio Romano. Claudio II prohibió el enlace matrimonial a los varones jóvenes pues el emperador creía que los jóvenes casados dejaban de ser buenos soldados. Pero san Valentín se rebeló contra el decreto. Así que finalmente murió martirizado el 14 de febrero del año 270.

Al margen del carnaval, fiesta pagana por antonomasia, hoy día de san Valentín podemos celebrar con la persona que amamos un día muy especial y encomendarnos una vez más al santo patrón para que proteja nuestro matrimonio. Y si se trata de novios, para que proteja el noviazgo, y les ayude a saber esperar al día de la entrega y el compromiso total para toda la vida, el día de su boda.

Ciertamente eso de esperar… es difícil pues se pone a prueba un esfuerzo importante de templanza. Y es difícil porque las pasiones humanas nos tiran la ropa para abajo, se nos ciega la mente y se pierde la baza. Y esperar controlando las pasiones, es ya una escuela de otras esperas que se producirán más tarde en el matrimonio. En una larga vida matrimonial pueden producirse muchas esperas debido a enfermedades, a embarazos sin apetencia, a pos partos difíciles, a viajes largos de alguno de los dos cónyuges, a problemas familiares que generan desánimos y también inapetencias, etc. Si antes del matrimonio se han puesto en práctica las esperas, cuando debas esperar en el matrimonio sabrás lo qué es y aunque sea duro te sobrepondrás. Y en la madurez matrimonial, a veces la espera es ya un estado permanente para uno de los cónyuges, entonces el ejercicio de la templanza es de señorío.


*En la foto, las reliquias de san Valentín en la iglesia de los Padres Carmelitas, en Dublín (Irlanda)

24 agosto 2014

El récord Guinness del Matrimonio


Una visita casi obligada en Dublín, capital de Irlanda, es recorrer la fábrica de la cerveza Guinness, donde el arpa de Irlanda es un identificativo. Es un entretenimiento asegurado, y durante varias horas. El edificio de la fábrica que pueden visitar los turistas es de siete plantas. Es evidente que explican cómo se fabrica la cerveza, desde sus inicios hasta los cambios de hoy en día, pero es más que eso. La séptima planta es circular, desde la cual puede verse toda la ciudad de Dublín, sobre todo en un día claro y soleado, con una pinta de cerveza en la mano, incluida en la entrada. Toda la visita resulta hasta interesante, incluso puedes obtener un certificado de servir la cerveza con destreza. También te explican quien fue el primer Sr. Arthur Guinness pues la cerveza más famosa del mundo la pensó y la hizo un irlandés, y de ahí nacieron también las anotaciones curiosas de cómo beber o servir mejor la cerveza y pequeñas curiosidades cerveceras, hasta convertirse (al cabo de muchos años) esos tipos de récords en los ya famosos Récords Guinness, que normalmente son de cosas pocos habituales. Como es el caso del matrimonio norteamericano de Zelmyra y Herbert Fischer que duró 87 años, batiendo el récord Guinness del matrimonio más longevo del mundo.

Cuesta entender que haya sido así, ¿verdad? Fueron 87 años de matrimonio hasta que la muerte los separó, cuando Herbert murió a la edad de 105 años! Y el mejor legado: 5 hijos, 10 nietos, 9 bisnietos y 1 tataranieto, aun estando vivos. Dios bendito!


La noticia que enlazamos hoy es una entrevista, publicada en Religionenlibertad, que les hicieron siendo ya Récord Guinness, la cual recoge con sencillez unos consejos de oro para llevar el matrimonio hasta el último aliento.

* La foto es de mi viaje a Irlanda, julio 2014

20 agosto 2014

Irlanda es católica

Los distintivos de un país, aquellos más conocidos, siempre significan algo importante del pasado o del presente de aquel territorio. La costumbre de un pueblo a lo largo de los siglos tiene esos referentes propios que  en el patriotismo colectivo o de cada uno, no se desprecian. Irlanda tiene varios, entre ellos el arpa (que tiene una historia muy interesante y que preside la moneda del euro) y el trébol.

El trébol es muy común a lo largo ancho y largo de toda la isla, pues mayoritariamente está llena de pastos magníficos, fuente de riqueza para la producción ganadera y sus derivados. Las abundantes lluvias regeneran constantemente estos pastos verdes y brillantes. Estas hojitas verdes tan pequeñitas y que gustan a todos animales que se alimentan en los prados, fue un objeto que utilizó san Patricio para evangelizar Irlanda.

A veces resulta muy difícil entender el misterio de la Santísima de Trinidad, dogma de fe para la religión católica, pues creemos en un solo Dios, de tres personas distintas Padre, Hijo y Espíritu Santo y que conforman la Santísima Trinidad. ¿Cómo pudo hacerse entender san Patricio a personas sencillas del campo en su evangelización por Irlanda, sin medios materiales? San Patricio, iluminado por el Espíritu Santo, cogía un trébol que siempre tiene tres hojitas y les decía que cada hojita era una de las tres personas de la Santísima Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y cogiendo el trébol por el tallo les decía que las tres personas eran una sola entidad, como lo era aquel trébol. Por otra parte, a aquellos hombres y mujeres paganos que adoraban al sol, fuente a su vez de riqueza natural, tampoco san Patricio les defraudó, pues incrustó el sol en la cruz y así vemos como la cruz de Cristo irlandesa tiene esa peculiaridad. De esta manera sencilla pero inteligente, sin despreciar las costumbres o los elementos propios de un país,  san Patricio evangelizó Irlanda, y luego sus enseñanzas se llevaron a Estados Unidos, lugar al que llegaron muchísimos irlandeses de pocos bienes o ganancias, víctimas de la prisión y de la hambruna, siendo san Patricio quien preside la catedral de Nueva York.



Por otra parte, en Irlanda, católica en un 90%, no tienes ningún problema para acudir a la iglesia los domingos a cumplir el precepto dominical. Si la costumbre de ir a misa es diaria, te sorprenderás al comprobar, incluso en verano, la variedad de horarios de misas que se celebran a lo largo del día, teniendo en cuenta que sus costumbres horarias son diferentes a las nuestras. Y en cuanto aquellos recuerdos o souvenirs que nos podemos traer de aquel verde país, encontraremos que en las camisetas, sudaderas, platitos, cositas, tonterías…etc., casi siempre hay tréboles! (o arpas) y algunos para darle un toque contrario es de cuatro hojas… llamándole el trébol de la suerte. Pero la mejor suerte es la de ver a Dios a través de un trébol. 

*Las fotos son de mi viaje a Irlanda, julio 2014

11 agosto 2014

Los Rayan de Irlanda

Recorrer Irlanda es contemplar muchos de los parajes utilizados como escenarios de películas muy conocidas. Hoy quiero referirme a La hija de Rayan (Ryan's Daughter, USA 1970) que se rodó al suroeste de la isla y donde todavía hoy podemos visitar los restos de los exteriores de la casa - escuela donde vivían la hija de Rayan, Rous, (Sarah Miles) y su esposo Charles, el profesor (Robert Mitchum). Ella es la hija del tabernero del pueblo, el Sr. Rayan, un hombre que intenta hacerse valer a base de dar a todos su confianza sin embargo se encuentra en una situación azarosa, entre apoyar a las tropas británicas que ocupan la isla en nombre de la Reina o ponerse cercano a uno de los grupos violentos que quiere derribar con las armas a todo un ejército británico, en una Irlanda del año 1916.

Mientras estos acontecimientos van evolucionando, y de los que la hija de
Rayan no quiere saber nada, Rous desea conocer algo nuevo que ni ella misma sabe definir pero que tiene claro que más allá de los acantilados, los vientos y las mareas hay algo mejor. Espera con ansia el retorno de Dublín de Charles del cual cree estar enamorada. Charles es un hombre maduro y sosegado, y en principio no quiere casarse con ella pero la seducción de Rous es cautivadora. El enlace se celebra en la iglesia del pueblo y a continuación se organiza una gran fiesta. Entre bailes y cervezas, todos los invitados esperan el momento en el que los novios se retiran a la consumación de su noche de bodas. Un tiempo después, llega al pueblo un oficial británico, herido en batalla, con el fin de recuperarse de sus lesiones. Cuando Rous lo conoce, siente una pasión irrefrenable por el oficial, poniendo en grave peligro su matrimonio.


En todo el desarrollo del guión juega un papel importante el sacerdote católico (Trevor Howard) que intenta hacer razonar a cada uno de los habitantes del pueblo y a la propia Rous, antes de casarse y en sus devaneos posteriores, resultando un punto de inflexión hasta la última escena del film. El otro personaje a destacar es un hombre de aspecto despreciable, mudo, cojo, sucio y aparentemente tonto, pero que se da cuenta de todo aunque la mayoría el pueblo se burle de él. Todos los exteriores de la película son de Irlanda pero en la realidad unos parajes y otros están a muchos kilómetros de distancia, como los agrestes acantilados de Moher, que pueden verse en las primeras escenas del film.

* Las fotos las realicé en mis vacaciones en Irlanda, julio de 2014.


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