Protejamos en las familias los valores del Evangelio
En el último domingo del año y siguiente a la Navidad, la Iglesia Universal celebra la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, el modelo de vida por antonomasia para toda la humanidad. Por ello transcribimos a continuación las palabras que el santo padre León XIV ha dirigido a los fieles desde el balcón de la plaza de San Pedro del Vaticano, antes del rezo del ángelus de esta jornada que ha correspondido con el día 28 de diciembre de 2025, fiesta de los Santos Inocentes.
Queridos hermanos y hermanas: ¡feliz domingo!
Hoy celebramos la Fiesta de la Sagrada Familia y la liturgia
nos propone el relato de la “huida en Egipto” (cf. Mt 2,13-15.19-23).
Es un momento de prueba para Jesús, María y José. Sobre el
resplandeciente cuadro de la Navidad se proyecta, casi de improviso, la
inquietante sombra de una amenaza mortal, que tiene su origen en la atormentada
vida de Herodes, un hombre cruel y sanguinario, temido por su crueldad, pero
precisamente por eso profundamente solo y obsesionado por el miedo a ser
destronado. Cuando se entera por los magos de que ha nacido el «rey de los
judíos» (cf. Mt 2,2), sintiéndose amenazado en su poder, decreta la muerte de
todos los niños de la edad de Jesús. En su reino, Dios está realizando el
milagro más grande de la historia, en el que se cumplen todas las antiguas
promesas de salvación, pero él no es capaz de verlo, cegado por el miedo a
perder el trono, sus riquezas, sus privilegios. En Belén hay luz, hay alegría;
algunos pastores han recibido el anuncio celestial y ante el pesebre han
glorificado a Dios (cf. Lc 2,8-20), pero nada de esto logra penetrar las
defensas blindadas del palacio real, salvo como un eco distorsionado de una
amenaza que hay que sofocar con violencia ciega.
Sin embargo, precisamente esta dureza de corazón resalta aún
más el valor de la presencia y la misión de la Sagrada Familia que, en el mundo
despótico y codicioso que representa el tirano, es el nido y la cuna de la
única respuesta posible de salvación: la de Dios que, con total gratuidad, se
entrega a los hombres sin reservas y sin pretensiones. Y el gesto de José que
obediente a la voz del Señor, lleva a salvo a la esposa y al niño, se
manifiesta aquí en todo su significado redentor. De hecho, en Egipto crece la
llama del amor doméstico a la que el Señor ha confiado su presencia en el mundo
y cobra vigor para llevar la luz al mundo entero.
Mientras contemplamos con asombro y gratitud este misterio,
pensemos en nuestras familias y en la luz que ellas también pueden aportar a la
sociedad en la que vivimos. Lamentablemente, el mundo siempre tiene sus
«Herodes», sus mitos del éxito a cualquier precio, del poder sin escrúpulos,
del bienestar vacío y superficial, y a menudo, sufre las consecuencias con la
soledad, la desesperación, con las divisiones y conflictos. No dejemos que
estos espejismos sofoquen la llama del amor en las familias cristianas. Al
contrario, protejamos en ellas los valores del Evangelio: la oración, la
frecuencia a los sacramentos —especialmente la confesión y la comunión—, los
afectos sanos, el diálogo sincero, la fidelidad, el realismo sencillo y hermoso
de las palabras y los gestos buenos de cada día. Esto las convertirá en luz de
esperanza para los entornos en los que vivimos, escuela de amor e instrumento
de salvación en las manos de Dios (cf. Francisco, Homilía en la Misa por el X
Encuentro Mundial de las Familias, 25 junio 2022).
Pidamos entonces al Padre del Cielo, por intercesión de
María y san José, que bendiga a nuestras familias y a todas las familias del
mundo, para que, siguiendo el modelo de la familia de su Hijo hecho hombre,
sean para todos un signo eficaz de su presencia y de su amor sin fin.
Que el Niño Jesús renueve en nosotros la virtud de la esperanza que no defrauda
En breve será Nochebuena y al día siguiente Navidad. Los más pequeños y jóvenes de la familia habrán cerrado los libros y las obligaciones docentes y las familias pasarán unos días al completo, unos van o vienen para ver a sus más queridos. No hemos de olvidarnos de los enfermos, hospitalizados, en residencias o en prisiones que formen parte especialmente de nuestro grupo de familiares y amigos para atenderles también en estos días de mucho trabajo, estrés y emociones. A pesar de ello, no nos separemos de lo que realmente celebramos. No se trata de regalos, banquetes, comilonas y fiestas, se trata de la celebración del cumplimiento de las Sagradas Escrituras Bíblicas: el Mesías en la persona de Jesús entra en la historia de la humanidad para salvar nuestras almas y cuerpos y llevarnos a la vida eterna, estado en el que estaremos en la perfecta felicidad.
Así que quiero felicitaros la Navidad y para ello he tomado del sitio web oficial el mensaje del prelado del Opus Dei dirigido a todos sus miembros, cooperadores y a todas esas personas allegadas o no a la Obra, cristianos a o no. Os invito a leerlo.
“Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a
mis hijos! En pocos días celebraremos la Navidad: el nacimiento de Cristo, el
Hijo de Dios, que ha asumido nuestra humanidad hasta sus últimas consecuencias,
salvo el pecado. Es tan grande el amor que Dios nos tiene que ha querido
incluso hacerse Niño: débil, indefenso, necesitado del cuidado de María y de
José.
Este Niño que
contemplamos en el pesebre pasará la mayor parte de su vida como uno más: en la
comunidad judía de Egipto y luego, en Nazaret, conviviendo con sus familiares y
amigos, participando de las fiestas y de las penurias de su pueblo, aprendiendo
y trabajando en el taller con san José.
El portal de
Belén es reflejo fiel de la universalidad de la redención: pastores y reyes,
tan diferentes externamente, se encuentran unidos por su deseo de adorar al
Mesías. La salvación que nos ofrece el Señor no se circunscribe a unos pocos
privilegiados, sino a todos: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, de todas
las etnias y procedencias. En este mundo tan necesitado de paz –nuestro corazón
se dirige ahora a tantos lugares azotados por la guerra y a tantos hogares
fracturados por los conflictos–, los cristianos estamos llamados a anunciar la
universalidad de la salvación ofrecida por Jesús.
En los días de la Navidad, la gran alegría del
nacimiento contrasta con el sufrimiento de los santos inocentes y las penurias
de una huida repentina. Así, desde el inicio la misión de Jesús está atravesada
por el signo de la cruz. San Josemaría, al hablar de la necesidad de unir, de
comprender, de perdonar, ponía como referencia la actitud del Señor en el
Calvario: «La Cruz de Cristo es callar, perdonar y rezar por unos y por otros,
para que todos alcancen la paz» (Via Crucis, VIII estación, n. 3). En este tiempo
de paz, procuremos que ninguna barrera se interponga entre quienes nos rodean.
Si alguna de nuestras relaciones se encuentra dañada por un conflicto o un
resentimiento, pidamos la humildad para pedir perdón o perdonar, considerando
que Dios es el primero que no duda en ofrecernos su perdón cuando nos acercamos
a él arrepentidos: con su gracia, Él nos ayudará a forjar un corazón
misericordioso y abierto a todos, como el de su Hijo.
Al contemplar a
la Sagrada Familia en el portal de Belén, se nos viene a la cabeza la situación
de tantas personas que, como María y José, carecen de lo necesario para cuidar
de sus hijos. Recordemos unas palabras del Papa León XIV en su exhortación apostólica
Dilexi te: «Ningún gesto de afecto, ni siquiera el más pequeño, será olvidado,
especialmente si está dirigido a quien vive en el dolor, en la soledad o en la
necesidad» (n. 4). Os animo a que durante el tiempo de Navidad no falten en
vuestras familias algunos gestos concretos de afecto hacia los más necesitados,
sabiendo ver en cada uno al mismo Jesús que nace en Belén.
Que el Niño
Jesús renueve en nosotros la virtud de la esperanza que no defrauda, y que la
Sagrada Familia nos enseñe a mirar el futuro con la confianza serena de quien
se sabe en manos de Dios. vuestro Padre. Fernando Ocáriz. Roma, 15 de diciembre
de 2025.”
Fotografia Vaticans News
A Roma ha acudido la juventud de la Esperanza
Hemos vivido con entusiasmo el gran Jubileo de los Jóvenes en Roma. Según la Conferencia Episcopal Española los jóvenes españoles que han acudido a la llamada del Papa, y que previamente se habían inscrito en su propia diócesis, ha resultado de ¡30.000! Nos es de extrañar que el conjunto de jóvenes de Tor Vergata y del Circo Máximo ascendiera a UN MILLON de personas de todo el mundo, la mayoría de las cuales durmieron al raso, bajo la lluvia y el frío, en la vigilia de oración de este sábado 2 de agosto de 2025. Antes, en Circo Máximo pudieron acudir al sacramento de la confesión, lugar donde se habían instalado 200 confesionarios provisionales.
La emoción de las familias siguiendo las imágenes de los
medios y redes sociales nos han llenado de alegría, quien más o quien menos
tenía algún familiar que había viajado hasta la Ciudad Eterna. Igualmente hemos
compartido el gozo vivido por León XIV. Y también hemos rezado por las chicas
española y egipcia que murieron en este Jubileo 2025. Gracias a Dios, el otro
chico español que hubo de ser ingresado en un hospital se sigue recuperando y
más aún gracias a la visita sorpresa del Santo Padre que fue a verle allí donde
estaba.
Es evidente que en el seno de las familias se transmite la fe, por eso la ideología WOKE en todo su esquema tiene como misión destruir la familia, por medio de la ideología de género, las amputaciones genitales, los abortos, los embarazos con células a saber de quién y más cosas. Así, desmembrando la familia se elimina la transmisión de la fe. No lo conseguirán, esta juventud del Papa nos alienta a la Esperanza.
Sigamos con ilusión al único modelo: Jesucristo. Para llegar
a Él, acudamos a su Madre y Madre Nuestra, María. Con su ayuda superaremos los
obstáculos, peripecias y problemas que tengamos en nuestra vida humana y
espiritual, incluso los que nos proporciona nuestro mal carácter.
La foto de los confesionarios es del diario digital El Debate.
La foto de Tor Vergata es de Vatican News.
Expectantes ante la entronización de León XIV
Desde este blog damos la bienvenida al 267 sucesor de Pedro, al Papa León XIV que desde que fue elegido por el Colegio Cardenalicio el pasado 8 de mayo de 2025 ya sabemos muchísimas cosas de su vida personal y pastoral. Y con mucha diligencia cada día nos sorprende con su sonrisa, discreción y amabilidad, ante todos y ante la audiencia que ha celebrado con la prensa mundial, con los medios de comunicación. Hemos de darle tiempo, con paciencia, para ver el gran bien que va a hacer a la Iglesia Universal y a todos sus fieles.
Asimismo, estaremos expectantes este
próximo domingo 18 de mayo de 2025 pues la Plaza de San Pedro en el Vaticano
será el escenario central de la misa de entronización del santo padre. La
retransmisión por todos los medios televisivos y digitales será oficialmente a
partir de las 10h. Me atrevo a recomendar la retransmisión a través de medios
católicos,
Tratándose de domingo, día de precepto,
y suponiendo que la celebración dure unas dos horas, hemos de organizarnos para
acudir a misa a nuestro templo habitual, al mediodía o por la tarde, o con más
previsión para todos los miembros de la familia que deseen seguir el evento, a la
misa vespertina del sábado. Pues una cosa es el precepto dominical y otra que la
retransmisión de la bendición Urbi et Orbi que veamos por la tele, el
ordenador o la oigamos por la radio valga para las indulgencias.
Demos gracias a Dios por el regalo
recibido de tener un nuevo Papa en solo 17 días desde el fallecimiento de Papa
Francisco.
El funeral del Papa Francisco, el de un pastor y no de un soberano
Con el corazón en Roma me dispongo a seguir en directo, como millones personas del planeta, el funeral del Santo Padre Francisco que murió a las 7.35 de la mañana del lunes de pascua, 21 de abril de 2025.
Estamos viendo como los representantes de las 140 delegaciones de los países donde están repartidos los 1400 millones católicos por el mundo han dado su último adiós saliendo de la Basílica de San Pedro, en el exterior de la cual se celebran las exequias papales. La Iglesia con las exequias celebra también la Resurrección de Cristo y de los muertos, siendo en esta fecha la octava de Pascua.
El séquito de cardenales ya ha
empezado su recorrido dentro de la basílica, los sediarios pontificios llevan a
hombros el féretro del Papa Francisco para trasladarlo al atrio de la basílica
vaticana, sin cantos ni música, en oración, en silencio, aunque se oyen los
aplausos del exterior. Una vez fuera, el coro entona el canto de entrada de la
misa Dale Señor el descanso eterno y la luz perpetua le ilumine. Todo
está dispuesto, la vista aérea nos permite ver como los fieles ocupan toda la
plaza de San Pedro y más allá del obelisco la Via della Conciliazione de
unos 500 metros de largo.
En el atrio han situado a los obispos,
los cardenales, así como a los patriarcas orientales católicos. En la explanada,
a los miles de sacerdotes y diáconos. Todos ellos revestidos de rojo, propio de
mártires, en una celebración única. En el otro lado del atrio, a los
representantes de las delegaciones de países. Preside la celebración eucarística
el Decano del Consejo Cardenalicio, Cardenal Giovanni Batista. El ritual de la
misa se dice en latín, idioma vehicular de la Iglesia Católica. La liturgia de
la palabra es así: la primera lectura en inglés, la segunda en español, el salmo
y el evangelio en latín, y la homilía en italiano, que fue una glosa a los
aspectos más importantes del papado de Francisco, sus viajes, sus textos, todo
su legado de gestos en pro de los más necesitados. Las plegarias en diversos
idiomas.
La despedida del difunto
Sigue la santa misa por sus cánones
habituales. Una vez distribuida la comunión entre todos los asistentes, se
inicia la parte final de las exequias llamada La última recomendación y
despedida del difunto, en la que se cantan las letanías de los santos,
incluyendo a los santos padres del siglo XX. Los hermanos cristianos de los
ritos orientales, representados por los patriarcas orientales, inciensan el féretro
y cantan los cantos propios de su rito para las exequias. A continuación, el
cardenal que ha presidido la santa misa inciensa de nuevo el féretro de Francisco,
en el que se puso el libro del Evangelio, y que con el capricho del viento va
pasando sus páginas. Y suenan ya las 12 horas de este mediodía soleado en Roma.
Concluye así la celebración exequial del Papa Francisco, Que te acoja el
coro de los ángeles.
Los fieles prorrumpen en aplausos y
los cardenales abandonan el atrio hacia la basílica. Mientras se prosigue el
séquito de presbíteros y de las personas que más lo han asistido, los catorce sediarios
pontificios elevan el féretro inclinándolo en señal de su último saludo y lo
trasladan al interior de la Basílica de San Pedro, que inmediatamente después
será trasladado a la Basílica de Santa María la Mayor, donde expresamente ha
querido ser enterrado, al igual con otros siete papas que allí reposan. Las
campanas de San Pedro suenan constantemente.
El traslado del Papa Francisco
El trayecto desde San Pedro hasta Santa
María la Mayor es de 5km. El cortejo del papamóvil circula inicialmente a
diez km. por hora de forma que los numerosos fieles y peregrinos que desde
primera hora de la mañana ya están situadas a lo largo de todo el recorrido hasta
la basílica, no obstante, después han acelerado la marcha. La lápida ya está
preparada y Francisco será enterrado dónde él eligió: en una pequeña habitación
donde se guardaban los candelabros de la basílica, detrás del monumento de la
paz. El cortejo fúnebre se ha iniciado ya a las 12.30h después de abandonar por
última vez San Pedro. La vista aérea permite participar como un peregrino más
por todos aquellos lugares turísticos de Roma. Téngase en cuenta que Roma
alberga monumentos históricos de muchos siglos de esplendor, tanto religiosos,
como políticos y culturales. Todos los peregrinos con los brazos en alto con el
teléfono encendido grabando ese momento en el que cada uno ve el papamóvil.
Es impresionante comprobar la presencia de los miles de personas que se agolpan
y llenan las calles romanas en un recorrido larguísimo, y que por razones
obvias no pueden ser las mismas de las que estaban en la plaza de San Pedro y
de sus aledaños.
La recepción en la Basílica de Santa
María la Mayor
Media hora ha durado el traslado. Son
cerca de las 13h y resuenan las campanas de la basílica y nos enfocan a la Salus
Populi Romani, un cuadro de la Virgen con el Niño a la que tenía
mucha devoción el papa Francisco, habiéndola visitado 162 veces en su
pontificado. A la vez, esta Virgen es la
patrona de Roma. Los portadores del féretro hacen una parada ante ella, que
está situada en la Capilla Paolina. El momento del enterramiento es privado
según expresa condición de Francisco y es dirigida por el cardenal camarlengo.
Descanse en paz.
Las fotos copiadas de la publicación digital La Vanguardia
Oremus pro Pontifice nostro Francisco
Desde el 14 de febrero de 2025, el santo padre Francisco, ingresado en el Hospital Policlínico Gemelli de Roma, ha sufrido diversas patologías importantes, que se van sumando a sus muchos años, a otras patologías sufridas y al peso de la responsabilidad de ser la Cabeza de la Iglesia de Jesucristo.
Recientemente
desde la sede petrina se nos ha invitado a rezar por la salud del Papa. Hemos
rezado el rosario retransmitido por la Trece TV, canal católico por excelencia
de nuestros canales en España, cuya retransmisión agradecemos ya que es un momento
de 35 minutos en el que rezamos unidos a miles de personas de todo el mundo por
la Iglesia Universal.
No se nos escapa
que el cuadro médico que presenta Francisco sigue siendo de pronóstico
reservado, y que en la mente de muchos estará ya el rezar por su sucesor, es
decir por el nuevo papa, y por la paz dentro de la Iglesia ante estos
acontecimientos. Pero no suframos, todo está previsto desde hace muchos siglos,
y mucho más en la mente de Dios.
Por lo tanto, lo
que se nos pide a los cristianos y a todas aquellas personas de buena voluntad es que recemos por la salud del pontífice y por la Iglesia. Y podemos hacerlo también con
la oración que cierra el rezo del santo rosario:
En latín:
Oremus pro
Pontifice nostro Francisco.
R. Dominus
conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat
eum in animam inimicorum eius.
Oremus.
Deus, omnium
fidelium pastor et rector, famulum tuum Franciscum, quem pastorem Ecclesiae
tuae praeesse voluisti, propitius respice: da ei, quaesumus, verbo et exemplo,
quibus praeest, proficere: ut ad vitam, una cum grege sibi credito, perveniat
sempiternam. Per Christum, Dominum nostrum. Amen.
En español
V. Oremos por
nuestro Papa Francisco
R. El Señor
le guarde y le dé la vida y le haga santo en la tierra y no le entregue a la
voluntad de sus enemigos.
Oremos
Dios, pastor
y guía de todos los fieles, mira propicio a tu siervo Francisco al que quisiste
destinar como pastor de tu Iglesia: te suplicamos le concedas ser eficaz para
los que preside, con la palabra y el ejemplo: de modo que llegue a la vida
eterna juntamente con el rebaño a él confiado. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
A los que no tienen una familia natural, hay que abrirles todavía más las puertas de la gran familia que es la Iglesia
El último domingo del año, después de Navidad, la Iglesia lo dedica a la Sagrada Familia de Nazaret, como modelo a seguir por parte de las familias cristianas. Dios se encarnó en María la Virgen para nacer como Dios y hombre verdadero en la persona de Jesús. De esta manera, Jesús nació en el seno de una familia, José de la tribu de David y la Virgen María.
Las lecturas de la misa de hoy nos
indican el camino trazado por Dios para la familia y sus miembros.
Lectura del libro del
Eclesiástico:
El Señor honra más al padre que a los hijos y afirma el derecho de la madre sobre ellos. Quien honra a su padre expía sus pecados, y quien respeta a su madre es como quien acumula tesoros. Quien honra a su padre se alegrará de sus hijos y cuando rece, será escuchado. Quien respeta a su padre tendrá larga vida, y quien honra a su madre obedece al Señor. Hijo, cuida de tu padre en su vejez y durante su vida no le causes tristeza. Aunque pierda el juicio, sé indulgente con él y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor. Porque la compasión hacia el padre no será olvidada y te servirá para reparar tus pecados.
Hermanos: Como elegidos de
Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad,
mansedumbre, paciencia. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga
quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por
encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta. Que la
paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un
solo cuerpo. Sed también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre
vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría;
exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos,
himnos y cánticos inspirados. Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea
todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Mujeres,
sed sumisas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a
vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros
padres en todo, que eso agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros
hijos, no sea que pierdan el ánimo.
Miles de años han transcurrido desde
que se escribieron estos textos sagrados, sin embargo, el núcleo de la familia sigue
siendo el germen y desarrollo de la sociedad, y a partir de ahí es donde se
genera amor y riqueza para el bien común. Sabemos que a lo largo de los
tiempos, las guerras, las destrucciones naturales, la evolución natural de las
cosas, las tecnologías, los desastres, los abortos, el alejarse de Dios y un
sinfín alteran ese núcleo de origen divino que es la familia. Por eso es bueno
y santo reflexionar esas lecturas de la liturgia del Día de la Sagrada Familia.
Y sobre todo, hay saber que nadie queda fuera ni hasta el más solo del mundo.
Para ello recordemos unas
palabras de san Juan Pablo II extraídas de la Exhortación Apostólica Familiaris
Consortio de 22 de noviembre de 1981, punto 85, que dice:
Deseo añadir una palabra en
favor de una categoría de personas que, por la situación concreta en la que
viven —a menudo no por voluntad deliberada— considero especialmente cercanas al
Corazón de Cristo, dignas del afecto y solicitud activa de la Iglesia, así como
de los pastores.
Hay en el mundo muchas
personas que desgraciadamente no tienen en absoluto lo que con propiedad se
llama una familia. Grandes sectores de la humanidad viven en condiciones de
enorme pobreza, donde la promiscuidad, la falta de vivienda, la irregularidad de
relaciones y la grave carencia de cultura no permiten poder hablar de verdadera
familia. Hay otras personas que por motivos diversos se han quedado solas en el
mundo. Sin embargo, para todas ellas existe una «buena nueva de la familia».
A los que no tienen una familia natural, hay que abrirles todavía más las puertas de la gran familia que es la Iglesia, la cual se concreta a su vez en la familia diocesana y parroquial, en las comunidades eclesiales de base o en los movimientos apostólicos. Nadie se sienta sin familia en este mundo: la Iglesia es casa y familia para todos, especialmente para cuantos están fatigados y cargados.
Papa Francisco: Lo que el Espíritu Santo tiene que decir a la familia
La Audiencia del Papa Francisco del miércoles 23 de octubre de 2024 se centró en los dones del Espíritu Santo como elemento esencial del matrimonio. El texto siguiente incorpora partes no leídas que se consideran pronunciadas.
La vez pasada, explicamos lo que
proclamamos sobre el Espíritu Santo en el credo. Sin embargo, la reflexión de
la Iglesia no se ha detenido en esa breve profesión de fe. Ha continuado, tanto
en Oriente como en Occidente, a través de la obra de grandes Padres y Doctores.
Hoy, queremos recoger algunas “migajas” de la doctrina del Espíritu Santo
desarrollada en la tradición latina, para ver cómo ilumina toda la vida
cristiana y, especialmente, el sacramento del matrimonio.
El principal artífice de esta doctrina
es San Agustín, que desarrolló la doctrina sobre el Espíritu Santo. Él parte de
la revelación de que «Dios es amor» ( 1 Jn 4,8). Ahora bien, el amor presupone
alguien que ama, alguien que es amado y el amor mismo que los une. El Padre es,
en la Trinidad, el que ama, la fuente y el principio de todo; el Hijo es el que
es amado, y el Espíritu Santo es el amor que los une [1]. El Dios de los
cristianos es, por tanto, un Dios «único», pero no solitario; la suya es una unidad
de comunión, de amor. En esta línea, algunos han propuesto llamar al Espíritu
Santo no la «tercera persona» singular de la Trinidad, sino más bien «la
primera persona plural». Él es, en otras palabras, el Nosotros, el Nosotros
divino del Padre y del Hijo, el vínculo de unidad entre diferentes personas [2],
el principio mismo de la unidad de la Iglesia, que es exactamente un «solo
cuerpo» resultante de una multitud de personas.
Como les decía, hoy quisiera
reflexionar con ustedes sobre lo que el Espíritu Santo tiene que decir a la
familia. ¿Qué tiene que ver el Espíritu Santo con el matrimonio, por ejemplo?
Mucho, quizá lo esencial; intento explicar por qué. El matrimonio cristiano es
el sacramento del hacerse don, el uno para la otra, del hombre y la mujer. Así
lo pensó el Creador cuando «creó al ser humano a su imagen y semejanza
[...]: hombre y mujer los creó» (Gn
1,27). La pareja humana es, por tanto, la primera y más básica realización de
la comunión de amor que es la Trinidad.
Los cónyuges también deben formar una primera persona del plural, un «nosotros». Estar el uno ante el otro como un «yo» y un «tú», y estar ante el resto del mundo, incluidos los hijos, como un «nosotros». Qué hermoso es oír a una madre decir a sus hijos: «Tu padre y yo...», como dijo María a Jesús, que tenía entonces doce años, cuando lo encontraron enseñando a los Doctores en el templo (cf. Lc 2,48); y oír a un padre decir: «Tu madre y yo», casi como si fueran una única persona. ¡Cuánto necesitan los hijos esta unidad – “papá y mamá juntos” -, la unidad de los padres, y cuánto sufren cuando falta! ¡Cuánto sufren los hijos de padres que se separan, cuánto sufren!
Para responder a esta vocación, el
matrimonio necesita el apoyo de Aquel que es el Don, o, mejor dicho, el que se
dona por excelencia. Allí donde entra el Espíritu Santo, renace la capacidad de
entregarse. Algunos Padres de la Iglesia latina afirmaron que, siendo don
recíproco del Padre y del Hijo en la Trinidad, el Espíritu Santo es también la
razón de la alegría que reina entre ellos; y no temieron utilizar, al hablar de
esto, la imagen de gestos propios de la vida conyugal, como el beso y el abrazo
[3].
Nadie dice que esa unidad sea un
objetivo fácil, y menos en el mundo actual; pero ésta es la verdad de las cosas
tal y como el Creador las concibió y, por tanto, está en su naturaleza. Por
supuesto, puede parecer más fácil y más rápido construir sobre arena que sobre
roca; pero Jesús nos dice cuál es el resultado (cfr. Mt 7:24-27). En este caso,
ni siquiera necesitamos la parábola, porque las consecuencias de los
matrimonios construidos sobre arena están, lamentablemente, a la vista de
todos, y son sobre todo los hijos quienes pagan el precio. ¡Los hijos sufren la
separación o la falta de amor de sus padres! De muchos cónyuges, hay que
repetir lo que María le dijo a Jesús en Caná de Galilea: «No tienen vino» (Jn
2,3). El Espíritu Santo es quien sigue realizando, en el plano espiritual, el
milagro que Jesús realizó en aquella ocasión, a saber, cambiar el agua de la
costumbre en una nueva alegría de estar juntos. No es una ilusión piadosa: es
lo que el Espíritu Santo ha hecho en tantos matrimonios, cuando los esposos se
decidieron a invocarlo.
No estaría mal, por tanto, si, junto a
la información de orden jurídico, psicológico y moral que se da en la
preparación de los novios al matrimonio, se profundizara en esta preparación
“espiritual”, el Espíritu Santo que hace la unidad. Dice un proverbio italiano:
“Entre mujer y marido no pongas el dedo”. En cambio, hay un “dedo” que se debe
poner entre marido y mujer, y es precisamente el “dedo de Dios”: ¡es decir, el
Espíritu Santo!
La importancia de la Iglesia a la hora de preservar la naturaleza del Matrimonio
Artículo copiado literalmente del
sitio web oficial RELIGION EN LIBERTAD del día 2 de setiembre de 2023
Joseph
Henrich, profesor de Biología Evolutiva de la Universidad de Harvard, sostiene
que el mundo occidental obtuvo su singularidad de los códigos familiares
impuestos por la Iglesia Católica en la Alta Edad Media. El portal Religion
Unplugged lo recoge en un artículo.
Las
restricciones al matrimonio con parientes cercanos o con miembros del propio
clan obligó a los europeos y sus descendientes a interactuar y confiar en
"extraños" con los que antes no habían estado relacionados.
Mayor confianza en los de fuera
Joseph
Henrich ha escrito una teoría sobre cómo la mente y la cultura occidentales se
volvieron excepcionales. Ha acuñado el acrónimo OEIRD (occidental, educada,
industrializada, rica y democrática) para describir las características de todo
esto.
El
estudioso asegura que este desarrollo social lo provocó la Iglesia al
interferir en los sistemas familiares de los occidentales a principios de la
Edad Media. A esto lo llama "Programa de Matrimonio y Familia", un
patrón que obligó al mundo occidental a tener un mayor nivel de confianza y
honestidad al verse obligado a tratar con personas extrañas.
Una
forma de constatarlo es medir los matrimonios entre primos. El investigador da
un ejemplo: Italia. En Italia del norte y central, con mucha presencia de
clero, la cultura cristiana hizo casi inexistente el matrimonio entre primos.
En cambio, en la Italia del extremo sur, que durante siglos fue de tradición griega y donde la Iglesia latina siempre sería más débil en época medieval, el matrimonio entre primos se mantuvo entre el 3 y el 5% durante siglos, incluso hasta los años de inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial.
Estos
serían los nueve artículos de la "constitución matrimonial
medieval":
1-
El matrimonio estaba prohibido con parientes consanguíneos, llegando incluso en
algún momento hasta primos sextos.
2-
El matrimonio también estaba prohibido con parientes "cercanos"
dentro del círculo de parientes consanguíneos, es decir, parientes políticos
que estuvieran estrechamente relacionados con esa persona.
3-
Se prohibió el matrimonio polígamo, incluidas las segundas esposas, así como el
uso de esclavas sexuales y burdeles financiados públicamente.
4-
Prohibido el matrimonio con no cristianos (a menos que se hubieran convertido).
5-
Se creó un nuevo parentesco espiritual, que estableció la institución de los
padrinos. Los padrinos y sus familias tenían prohibido contraer matrimonio.
6-
Se desalentó la adopción de niños. Hoy en día, cuando la alternativa es el
aborto o el infanticidio, la Iglesia tiene una visión diferente de la adopción.
7-
Se requería que tanto la novia como el novio, los dos, dieran su consentimiento
de forma pública ("Sí, quiero").
8-
Se alentó, y en ocasiones exigió, a las parejas de recién casados que establecieran hogares independientes de sus padres.
La Iglesia también
alentó el uso
de la dote para ayudar a financiar esta nueva residencia. La dote solía ser un gasto que recaía sobre los padres de la novia.
9-
Se fomentó la propiedad individual de bienes y la herencia por testamento
personal. Los individuos podían decidir personalmente adónde iría su propiedad
después de su muerte.
En
las sociedades donde la Iglesia occidental fue fuerte durante muchos siglos e
insistió en su modelo de familia, reduciendo el incesto y los matrimonios
forzados, creando lo que hoy llamamos "familia nuclear", allí nace la
sociedad OEIRD (occidental, educada, industrializada, rica y democrática), que
tiene alto nivel de individualismo, de creatividad, de inconformismo, de
confianza en el extraño y de valoración de la honestidad y el pensamiento
analítico.
El Matrimonio en la Epoca Medieval
Oración por la unión de los cristianos, de los católicos y por los sacerdotes
Del 18 al 25 de enero de 2024 la Iglesia Católica celebra el Octavario por la unión de los cristianos. Hay quien dice que deberíamos rezar muy especialmente por la unión de los propios católicos pues actualmente se han producido diversos escándalos que apuntan en la dirección a un cisma en la propia Iglesia Católica ¡Que Dios no lo quiera! Por ello en estos días de oración propongo ir a la raíz no de los problemas y discordias, sino de recordar quién es la Iglesia.
Nos dicen, y no es para minimizar, que de la Iglesia no puede venir nada malo porque fue constituida por Jesucristo. La Iglesia la conformamos todos los fieles bautizados. La Iglesia es Madre, esposa de Cristo y Madre nuestra a la que acudimos a pedir y recibir los sacramentos como así lo dispuso Jesucristo. Y la debemos defender. Ahora bien, no con ello hemos de aceptar cualquier cosa que emane de sus miembros.
Con
estas premisas me he leído los documentos originales sobre las bendiciones a
las parejas homosexuales, tanto la Fiducia Suplicans como la Nota de
prensa sobre la recepción de la misma, el último terremoto del Vaticano. Es
lamentable cuando directamente el documento indica a los sacerdotes en el núm.
35, Por lo tanto, la sensibilidad pastoral de los ministros ordenados debería
educarse, también, para realizar espontáneamente bendiciones que no se
encuentran en el bendicional. Así que un querer débil por ampliar las
bendiciones a las parejas homosexuales, va a convertirse en un grave problema
para los ordenados.
Pero sinceramente creo que el conjunto de LGTBI no tendría que estar por la labor de pedir bendiciones, pues estas bendiciones no van a ningún sitio cuando la persona o personas no están en estado de gracia, son gestos vacíos, es decir, una bendición no borra el pecado, salvo la del sacramento de la Confesión o Reconciliación con Dios.
Y
con todo ello, se ha hablado mal de la Iglesia y el demonio haciendo palmas con
sus orejas. Pero Cristo vencerá siempre. No hay que dudar de ello.
Matrimonio: Camino divino
La Iglesia de Santa María de Montalegre está situada en el barrio del Raval de Barcelona, la cual se construyó a principios del siglo XX y toda ella, tanto su exterior como su interior, consta en el catálogo de la Ciudad como Patrimonio Histórico de Barcelona. Actualmente está en obras de rehabilitación, pero sigue celebrándose el culto, a pesar del andamiaje y otros objetos y máquinas utilizados en la construcción. Es significativa la gran grúa azul que la corona.
Y
digo esto, porque el rector de Montalegre siguiendo las propuestas del Papa
Francisco sobre el Año de San José y el Año de las Familias, dedica el
editorial mensual a estos temas sugeridos.
El
editorial correspondiente al mes de octubre de 2021 me viene como anillo al
dedo para publicarlo tal cual en este blog. Por ello, el rector atendiendo a mi
petición y dado su permiso, lo publico íntegramente. Al pie, indico el link donde
consta publicado inicialmente, así como muchas otras cosas de interés que se
publican en la web de Montalegre.
"Matrimonio: Camino divino
El amor humano,
que conduce al matrimonio y a la familia, es un camino divino, vocacional,
maravilloso, cauce para una completa dedicación a nuestro Dios. Cuando un
hombre y una mujer se entregan mutuamente en un acto de donación plena
manifestado ante Dios, la Iglesia y la sociedad emprenden un camino de santidad
que les debería conducir al encuentro definitivo con Dios, es decir, al cielo.
El matrimonio y
la familia son una vocación divina, una llamada a vivir la vida de la gracia en
plenitud. Dios llama a muchos bautizados a la vida matrimonial. De ahí que los
esposos pueden afirmar con certeza que su unión esponsal es un camino divino,
querido por Dios desde el mismo instante de la Creación del hombre y la mujer.
Con la venida al
mundo del Hijo de Dios, además, el matrimonio ha sido elevado a sacramento,
santificando la vida matrimonial y familiar. El Señor otorga a los esposos la
gracia necesaria para que, juntos, recorran el camino que conduce a la vida
eterna.
Cristo ha hecho
del matrimonio un camino divino de santidad, para encontrar a Dios en medio de
las ocupaciones diarias, de la familia y del trabajo, para situar la amistad,
las alegrías y las penas –porque no hay cristianismo sin Cruz–, y las mil
pequeñas cosas del hogar en el nivel eterno del amor.
La vida
matrimonial y familiar no es instalarse en una existencia segura y cómoda, sino
dedicarse el uno al otro y dedicar tiempo generosamente a los demás miembros de
la familia, comenzando por la educación de los hijos, para abrirse, a
continuación, a los amigos, a otras familias, y especialmente a los más
necesitados. Pidamos a Nuestra Señora del Rosario por la santidad de la
Familia.
Mn. Xavier
Argelich "
Isabel La Católica, en proceso de beatificación
Sabemos
que los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, constituyeron en los siglos XV y
XVI una serie de hitos importantes y de grandes aventuras para los tiempos
venideros. Los hispanistas actuales, a pesar de los años transcurridos, lo
corroboran, porque la historia se ha de mirar y estudiar poniendo los ojos en
las fechas en las que ocurrieron los hechos para no errar si se analizan como
si ocurrieran en el tiempo presente.
Pero
al hispanista que conoce con los ojos de entonces qué ocurrió realmente, no le
preguntan si es conveniente o no algo que tenga relación a la monarquía
desarrollada por Isabel y Fernando, o que tenga relación a las alianzas
matrimoniales de aquellos tiempos ni si su fe les movió el alma para realizar
sus hazañas. En los tiempos que vivimos cualquier cosa que opine cada cual vale
para dar un portazo a iniciativas que 100 años atrás tomaron otros.
Lo
que vale es lo que yo pienso,
aunque sea enviando al traste la historia a la que se arraigan los territorios
y las coronas de esta España tan antigua.
Y
esto ha pasado en Barcelona. Hasta la fecha, muy pocos sabíamos que en esta
ciudad había una callecita (o calleja) que llevara el nombre de los Reis Catòlics.
Pero nos hemos enterado gracias a que unas cuantas personas del distrito de
Sarrià propuso eliminar esa rotulación por otra. A nivel popular votaron cerca
de 300 personas, y sin dar opción a que siguiera el nombre tal como estaba, se
le adjudicó el nombre de la calle a una profesora del barrio.
La
trascendencia del cambio ha sido notable: Reis Catòlics sonaba a España,
y sonaba a religión católica. Ambos ítems generan odio y náuseas, ya que los
promotores y votantes son independentistas y anticatólicos, por lo que es
evidente que se han movido solo a nivel visceral y nada más. Sus ilusiones representan
borrar a España y al catolicismo. Lo sabemos y lo que más les regurgita es que
los católicos recemos por nuestros enemigos.
Resulta
que además de lo comentado, al parecer, esa callecita tomó ese nombre en los
tiempos en los que gobernaba en España el dictador Primo de Ribera (1925 a 1930)
y claro está, en España había una dictadura… No sé si Don Primo de Ribera estaba
tan metido en cosas pequeñas, la cosa es que por esa influencia, según los
promotores del cambio, los Reyes Católicos hoy no merecen tener una calle con
su nombre.
La
cuestión es que la ubicación de dicha callecilla estaba en Vallvidrera, allí en
lo alto del monte del Tibidabo, y tanto desde el Tibidabo como desde
Vallvidrera se podía pasar al otro lado de la montaña, y llegar a lo que hoy es
el gran municipio de Sant Cugat del Vallés con 90.000 habitantes censados. Además,
en Vallvidrera solo había unas cuantas torres (dirían hoy chalets) de Senyors
de Barcelona que pasaban sus vacaciones de verano porque en la ciudad hacía
mucho calor.
Por
otro lado, el sobrenombre de Reyes Católicos fue ordenado por el papa Alejandro
VI mediante la bula Si convenit, el 19 de diciembre de 1496. Es por lo
que se conoce a la pareja real con el nombre de Reyes Católicos, título que usarían en adelante prácticamente todos los reyes de España.
A
pesar de esta movida, el proceso de beatificación de Isabel I de Castilla,
sigue adelante. Las turbas ya dicen que han desaparecido documentos que
pudieran imputarla de crímenes, pero los hispanistas especializados lo saben
todo, y la propuesta ante la Sede Apostólica seguirá su curso, y no decidirán
sobre la beatificación unos exaltados como los que decidieron suprimir la calle
a los Reyes Católicos dedicada, sino toda una Congregación para las causas
de los Santos de la Iglesia Católica, con sede en el Vaticano.
Por último, a modo de detalle, una editorial muy conocida en España, a la vuelta del verano pasado publicó una colección de abanicos inspirados en “Mujeres extraordinarias”, los cuales realmente son muy bonitos y sus diseños pueden acompañar a todo nuestro vestuario. Una de esas mujeres extraordinarias es Isabel La Católica. En la revista se explica su biografía y sus diversos avatares. Lo que me ha resultado curioso es descubrir por que el abanico resultante es amarillo dorado y azul celeste: La belleza de esta mujer era deslumbrante, sus ojos azules y sus cabellos dorados la hacían distinguible entre otras damas.
Así
que esta gran mujer fue Reina, Esposa, Madre, muy Bella y Católica.
Los contrayentes a examen
Realmente
es compleja la respuesta, pues la Iglesia es Madre y decide al amparo del Espíritu
Santo y con las normas establecidas en su seno. Somos libres para casarnos,
amarnos y entregarnos. Sin embargo, el camino matrimonial es tortuoso, o como
dicen los rusos al casarse ¡Gorka! es decir “Montaña”, la que hay
que subir a lo largo del matrimonio, con muchas caídas por supuesto.
Vamos
a iniciar una respuesta. La Iglesia Católica en su Código de Derecho Canónico, promulgado
por la autoridad de san Juan Pablo II, Papa, dado en Roma, el día 25 de enero
de 1983, en los cánones 1055 a 1165, regula ampliamente el Matrimonio como
Sacramento, ubicado en el Libro IV titulado Sobre como Santificar la Iglesia. La
distribución de los temas, son los siguientes
TÍTULO VII DEL MATRIMONIO
§ CAPÍTULO
I DE LA ATENCIÓN PASTORAL Y DE LO QUE DEBE PRECEDER A LA CELEBRACIÓN DEL
MATRIMONIO
§ CAPÍTULO
II DE LOS IMPEDIMENTOS DIRIMENTES EN GENERAL
§ CAPÍTULO
III DE LOS IMPEDIMENTOS DIRIMENTES EN PARTICULAR
§ CAPÍTULO
IV DEL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL
§ CAPÍTULO
V DE LA FORMA DE CELEBRAR EL MATRIMONIO
§ CAPÍTULO
VI DE LOS MATRIMONIOS MIXTOS
§ CAPÍTULO
VII DE LA CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO EN SECRETO
§ CAPÍTULO
VIII DE LOS EFECTOS DEL MATRIMONIO
§ CAPÍTULO
IX DE LA SEPARACIÓN DE LOS CÓNYUGES
Quisiera
destacar especialmente el canon 1067:
La
Conferencia Episcopal establecerá normas sobre el examen de los contrayentes,
así como sobre las proclamas matrimoniales u otros medios oportunos para
realizar las investigaciones que deben necesariamente preceder al matrimonio,
de manera que, diligentemente observadas, pueda el párroco asistir al
matrimonio.
Creo
que es un canon muy importante, y que bien llevado y sin subterfugios ni milongas los
novios sabrían más de ellos mismos, y tendrían más argumentos para tomar una decisión
que se ha de plantear para toda la vida.
Contra el diablo, el Santo Rosario
La oración –afirmó el Pontífice hace pocos días, el 11 de septiembre, en una homilía en Santa Marta, citando el primer capítulo del Libro de Job– es el arma contra el gran acusador que "vaga por el mundo en busca de acusaciones". Solo la oración puede derrotarlo. Los místicos rusos y los grandes santos de todas las tradiciones aconsejaban, en momentos de turbulencia espiritual, protegerse bajo el manto de la santa Madre de Dios pronunciando la invocación "Sub tuum praesídium".sancta Dei Génetrix;
nostras deprecatiónes ne despícias in necessitátibus,
sed a perículis cunctis líbera nos semper,
Virgo gloriósa et benedícta”.
contra nequítiam et insídias diáboli esto praesídium.
Imperet illi Deus, súpplices deprecámur,
tuque, Prínceps milítiae caeléstis,
Sátanam aliósque spíritus malígnos,
qui ad perditiónem animárum pervagántur in mundo,
divína virtúte, in inférnum detrúde. Amen”.
En el eclipse Dios
Al
hilo del artículo anterior sobre la creación del Kaos y el conflicto dentro y
fuera de las estructuras de la Iglesia Católica, al pie de esta nota hago constar
el link del discurso completo de Mons. Georg Gänswein, Prefecto de la Casa
Pontificia y Secretario Personal del Papa Emérito Benedicto XVI, que ofreció el
pasado 11 de septiembre de 2018, en la presentación de un libro que a lo largo
de su discurso lo fue desgranando al mismo tiempo que se refería al eclipse de Dios en la sociedad y
mundo actuales. Voces dignas de ser escuchadas reflexionan sobre la destrucción
de la Iglesia Católica. Nadie puede decirnos que somos apocalípticos o exagerados,
no es un cisma: Es algo peor. Así que no toca llevarse las manos a la cabeza y
decir ¡Qué horror, no es verdad! Efectivamente es un horror, pero es totalmente
cierto. A Dios no se le ve, pero existe: Es ser y esencia de todo.Crear el Kaos
La
estructura de pecado que con los años y muchísimos millones de dólares ha
creado el Sr. Soros tiene una ramificación tan inmensa que parece que haya de
ser imparable su crecimiento. Su interés directo y personal es destruir a la
Iglesia Católica y hacerse con ella. No en vano es ateo, poderoso y ambicioso,
sin límites. Sus intereses van más allá de hacerse rico y nadar en dólares. Su
interés es destruir la doctrina católica. Minuto a minuto se suceden ataques contra
su Santidad el Papa. Se remueven pecados graves y delitos graves de miembros del
clero, se embauca a obispos para que no hagan su trabajo y solo se dediquen a asuntos
temporales. Favorece con sus organizaciones al aborto, a la esterilización de
hombres y mujeres. Así como que favorece la creación de conflictos locales y
nacionales para generar más caos.En el momento de la publicación de este post, no hace ni 24 horas que en el norte de Venezuela se ha producido un doble terremoto de tal mag...
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Estamos releyendo los discursos y homilías del Santo Padre León XIV pronunciados en su reciente viaje a España, y me detengo en aquella ...
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En la relación conyugal hay un beso muy amoroso y cargado de simbología. Se trata de un acto sensible que trasciende más allá de la prop...
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Se dice de María Magdalena que pecadora fue y está en el cielo tomando café . Esto es así porque aunque ella fue cizaña durante muchos año...
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