¿Cómo es posible que me diga que se va a divorciar de su marido después de cuarenta años de matrimonio?
Pues esto es lo que me pregunté sobre la decisión de mi amiga Felipa, hastiada de su hombre y de su matrimonio, aburrida como la que más y esperando a que el sol saliera por Antequera. Y es así, casi a punto de jubilarse o en eso está, quiere romper con todo y con todas sus harturas de golpe. Me lo explicó, con su caligrafía menuda, en aquella postal de sol y playa de Cancún que me había enviado para desearme unas felices vacaciones. Quedé sacudida por tanto dolor y frustración. Pensé; y decidí responderla también por escrito, pero en esta ocasión con un papel y un sobre elegantes. No se cómo has podido llegar a este punto de saturación sin haberte dado cuenta antes de que hubieras podido hacer otras cosas en lugar de comprimir tantas miserias que podían haber ido directamente al excusado. Mi querida amiga, cuando llegues a tu casa de momento pon tu corazón en paz y tu vida en orden. Y a tu marido, no le chilles pues no te entiende. Mírate al espejo. Te ves mayor. Tramita la jubilaci...