12 junio 2012

Cita Doctrinal matrimonial 12

Vivimos en un mundo material, algo normal que palpamos, por ello los cristianos materializamos la vida espiritual. Le atribuimos materia a los sacramentos que nos infunden la gracia santificante; todos los sacramentos están vinculados a ella, por ejemplo el agua al bautismo y el aceite a la confirmación. Pero ¿ qué ocurre con el sacramento del matrimonio? La materia son los propios cuerpos del marido y de la mujer. En el matrimonio cristiano los esposos, los cónyuges, se comprometen ante Dios y delante de testigos. No es pues baladí que la fusión de los cuerpos en una alianza, en una sola carne, abierta a la vida, se estime como un altar sagrado propuesto para el amor de Dios.

El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios. De su alianza “nace una institución estable por ordenación divina, también ante la sociedad”. La alianza de los esposos está integrada en la alianza de Dios con los hombres: “el auténtico amor conyugal es asumido en el amor divino”.

Catecismo de la Iglesia Católica (CEC). Artículo 1639 (Los efectos del sacramento del Matrimonio, el vínculo matrimonial)

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