Que la Paz de Cristo descienda sobre los miles de personas que están afectadas por esta nueva tragedia que asola a España.

 Cuando oímos las previsiones del tiempo y como titular: No estamos preparados para lo que viene, la mente de cada uno no puede imaginar lo que puede llegar a pasar. Lo que ocurrió en Valencia hace más de un año, todo y que se había predicho, diversos responsables estaban a la parra mientras se sucedía la catástrofe, como ya se ha explicado por activa y por pasiva. Ahora con la tragedia de la borrasca Leonardo y la que se sucederá Marta, todos los políticos, equipos de emergencia, UME, ejército, equipos de salvamento, bomberos, sanitarios y todas las fuerzas del orden público así como los ciudadanos han estado alertados, y de momento solo se lamenta la muerte de una mujer que murió por salvar a su perro. 

No obstante, la tragedia que se está viviendo y la vemos por las imágenes de los medios digitales era impensable. Pueblos enteros han sido abandonados, infraestructuras dañadas, miles de personas han sido desplazadas todo ello debido a las lluvias torrenciales, las inundaciones, los desbordamientos de ríos y rieras y el aumento de caudal del agua por la apertura de compuertas de embalses y presas, entro otras causas.

Las familias han perdido la mayoría de sus bienes materiales, los agricultores y ganaderos sus cosechas y animales. Aunque no lo explican en las noticias, espero que los sacerdotes católicos desplazados y los que se acerquen a ayudar puedan seguir con su labor dando sosiego y serenidad, y ayuden a los damnificados a ponerse en presencia de Dios. En los polideportivos también se puede celebrar la santa misa en las debidas condiciones, como hemos visto en los recientes funerales por las victimas de la tragedia ferroviaria de Adamuz, y rezar el santo rosario pidiendo el amparo a la Virgen.

En las noticias hemos visto y oído la tragedia explicada por los desplazados. Su preocupación natural es si van a poder volver a sus casas y cómo se las encontrarán, pues allí han vivido toda su vida. Además, como han trabajado en aquellos campos también toda su vida y han visto que ya no existen pues ahora son el fondo de un nuevo caudal de varios metros de altura, de qué vivirán. También nos han explicado que muchos pueblos de Andalucía y Extremadura están incomunicados por los desprendimientos de las paredes de las montañas, la caída de piedras, el hundimiento de carreteras. No nos olvidamos de Galicia ni de nuestro país vecino Portugal.

Con todo ello, espero y deseo que los que hablan del calentamiento global y de las sequías se callen, pues como ya se explicaba hay periodos de gran sequía y de lluvias torrenciales, y no es de ahora, lo que ocurre es que ahora lo sabemos todo. Con diversas App para móvil puedes comprobar al momento si está lloviendo o no en Madagascar, en la Patagonia Argentina o en cualquier lugar del mundo.

Como veréis, en todos los territorios se producen tragedias que rompen familias, hogares y trabajos. No hay que ir muy lejos para ayudar personalmente, económicamente o rezando. Rezar por la paz de forma indeterminada no sirve para nada, recemos para que la Paz de Cristo descienda sobre los miles de personas que están afectadas por esta nueva tragedia que asola a España.

Fotografía El Periódico Extremadura

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