01 agosto 2011

Apostemos por la elegancia


En las carreras de caballos a la inglesa nos tienen muy habituados a distraer la mirada en muchas direcciones y no especialmente en la de los caballos, en la de los jinetes ni en las apuestas. Los sombreros son otro espectáculo añadido al evento, y el estilo de ese complemento marca la temporada de moda. A veces son espantosos o espectaculares pues de lo que se trata es de destacar cueste lo que cueste, incluso de hacer el ridículo. 

Para ir a una boda al mediodía en pleno mes de agosto, en este hemisferio del Mediterráneo, el uso de un sombrero puede ser un paso hacia la elegancia. También podríamos pensar en un tocado, pues también hay muchos para elegir. Ya tenemos el dilema: elegir cuando hay mucho que escoger. Como no tenemos personal shopper tendremos que dejarnos orientar en la tienda especializada, pues dependerá de nuestra altura, del largo y del color de nuestro cabello, y obviamente del vestido que nos queramos enfundar. También es importante considerar, si serás la madrina, testimonio o invitada. Y Hay que hacerlo con tiempo no sea que fuera necesario plantearse caminar una hora diaria para bajar peso y ponerte aquel vestido negro que tanto te gusta. Pero me vuelvo al sombrero. Sin duda si habitualmente no tenemos la costumbre de cubrirnos la cabeza, tendremos que hacer muchas pruebas hasta conseguir llevar con gracia el sombrero, y si no lo conseguimos será mejor optar por una buena sesión de peluquería.

Lo último que hemos de comprar o combinar con otras cosas que tengamos, será el sombrero: primero hay que tener claro el vestido, luego los zapatos y el bolso. Con todo ello en una bolsa nos vamos al centro comercial o a la sombrerería y le pediremos a la persona que nos atienda que sea sincero o sincera con nosotras. No se trata de ir como una plepa, sino elegante, adecuado a ti. Probablemente comprarás aquel que no te convencía al principio, pero lo que cuenta es todo el conjunto. Todo ello quedaría completado perfectamente con unas medias muy finas, casi irreconocibles en tus piernas. Otro toque de elegancia, si se sabe utilizar, es un abanico, de color neutro o de la gama general de todo el atuendo, pero sobre todo que nada de nada sea un engorro, pues la elegancia muchas veces consiste en la simplicidad. Y a rezar por los novios, que pobrecillos todavía no saben lo que les espera……

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