agosto 09, 2011

Catalunya, empobrecida

Seguimos con los recortes y las quejas sociales, pues es evidente que minuto a minuto nos explican lo mal que estamos en España. Por eso creo que la clase política catalana podría seguir esforzándose un poco más, y no en recortar los salarios sociales, aunque en ello ha puesto un gran empeño, sino en otras cosas.  Han tenido la oportunidad de hacerlo bien con la nueva Ley de Medidas Fiscales y Financieras 7/2011, (DOGC  29-7-2011). Sin embargo creo que de momento hay cosas que provocan un revulsivo en el estómago. Ni más ni menos en la disposición Adicional Novena, esas disposiciones que suelen pasar desapercibidas, encontramos la Nueva orientación de las funciones y la gestión de las oficinas de acción exterior de la Generalitat. Si consultamos la web del Departament de la Presidencia, podemos comprobar que actualmente Cataluña conserva una oficina en Londres, otra en París, otra en Berlín y 5 en Estados Unidos, y nada menos que en el Rockfeler Centre, lugar emblemático para los americanos donde plantan cada Navidad su árbol. El despilfarro es impresionante. Estas oficinas ya estaban en el anterior gobierno de la Generalitat. Y siguen ahora. Es necesario promover el país, tanto dentro de España como fuera de ella. Es necesario crear empleo, confianza en los mercados, y dar las ayudas y subvenciones a quien realmente lo necesita ¿pero es necesario tener tantas oficinas fuera de nuestro país con un gasto escalofriante y mientras tanto amenazar y atemorizar a la gente sencilla con aquello de que no se le pagarán las ayudas sociales porque el presupuesto está a punto de acabarse?

Esto es tan grave como si una familia que vive de prestaciones sociales o de economía sumergida se alquilara una limusina para ir la playa, cuando está a media hora de bus.  Parece mentira pero a la clase política le cuesta mucho entender que si no hay para  pagar las prestaciones que se deben por hijo a cargo, o de la ley de la dependencia o la de la Renda Mínima de Inserción, hay que cerrar esos pisitos y oficinas de lujo en el exterior. Las políticas de sostenibilidad también pasan por dejar de fardar de que somos una comunidad autónoma estupenda, pues en definitiva Cataluña se ha empobrecido. Realmente hay que seguir cerrando grifos de gastos de momento inútiles. Hay muchas familias catalanas o que residen en Cataluña por muchas circunstancias, que viven de prestaciones sociales, es decir, se ha hecho hasta ahora contención social y todo el mundo estaba de acuerdo, y es inmoral e injusto gastar en oficinas de acción exterior si no hay para resolver los problemas de los que no tienen trabajo o no pueden trabajar.

Representación exterior de la Generalitat de Catalunya

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