¡A la basura todos los objetos de superstición! y adelante el belén y el árbol de Navidad (II)
En el anterior post del blog expliqué los objetos que se han hecho cotidianos en muchas tiendas y comercios y que son objetos de supersticiones y por ello nos apartan de Dios. En el caso de que los tuviéramos en nuestro domicilio, no nos hacen ningún bien, especialmente espiritual, cuestión que sostuve citando el Catecismo de la Iglesia Católica.
En esta segunda parte quiero incidir en ello, pues me quedaron en la trastienda del post unos cuantos objetos más. Y en ocasión de estas próximas fiestas navideñas, sería muy bueno limpiar más a fondo y liquidarlos directamente a la basura, sin aprovechar para regalárselos a alguien.
Dios nos protege, Jesucristo nos ha dado la salvación,
confiemos en Él por eso hemos de invocar nuestras oraciones hacia el Cielo, y
no poner nuestra esperanza en esas figuras como el buda de la abundancia, el
gato que atrae el dinero, el elefante de la suerte con la trompa hacia arriba,
la mano de fátima o símbolos de otras religiones como el yin y el yan, el
elefante hindú.
También hemos de dar reposo eterno a las cenizas de los difuntos
de la familia que por diversas razones están en los domicilios. También las
cenizas han de estar en un lugar sagrado, en un camposanto, en un cementerio o
bien en los columbarios que existen en muchos templos católicos. Todos debemos
tener un lugar material final donde reposar nuestros restos mortales. Nosotros
creemos en la resurrección de los muertos, es una Verdad de Fe y la rezamos en
el Credo todos los domingos, en la misa.
Y a continuación vamos a engalanar nuestra casa en estos
días de Adviento con lo propio de las celebraciones católicas. Todo este
deslumbramiento por los muñecos y cosas referidas a un Papá Noel no es más que un
invento para substituir y distraer de lo que se celebra realmente, el
nacimiento pobre de Nuestro Salvador, Jesús el Señor.
La cosa es que en centro Europa y los países ortodoxos a los
niños y niñas y también a los mayores los regalos los trae San Nicolás de Bari
(sur de Italia), en cuya catedral se conservan sus reliquias y es querido
porque salvó a muchos niños abandonados en las calles donde un malvado
carnicero los raptaba, los mataba, los hacía pedazos, luego los metía en un
puchero, los cocía y en la fonda repartía las sopas. Aquel santo fue conocido
entre otras cosas por ello y porque llegó a ser obispo. Si tenemos alguna
figurita, podemos recordar su fiesta este 6 de diciembre.
¡Claro está! que no faltará en nuestro hogar un belén o
pesebre, pequeño o grande, pero ¡Ojo! No poner animales que no forman parte del
belén, como leones, dinosaurios, coches… O sea, no es cuestión de poner todo lo
que los niños y niñas de la familia quieran poner. Hemos de poner los
personajes que se relatan en los evangelios, la sagrada familia de Nazaret, los
pastores y sus ganados, los reyes mayos con sus camellos y pajes, el ángel que
anunció y la estrella. También casitas
de corcho o de barro y cosas así ¡Por favor! No estoy de acuerdo en poner esa
figurita llamada caganer con barretina. Creo que es una marranada.
La corona es propia del Adviento y se anuncia que el Señor Viene, que estamos a la espera. Así que la podemos poner en la puerta de nuestra casa o domicilio, que, aunque los otros vecinos no crean en ello, tú sí. Por último, el árbol. Ha de ser verde, lo más parecido a un árbol del bosque y decorarlo como nos apetezca con bolas, cintas, figuras de madera que representen momentos navideños. No poner ninfas, mariposas enormes o flores tropicales. En Belén hacía frío y no había nada de todo eso. Las tiras de luces con bolas son las cosas más apropiadas. Es importante acercarse a lo más próximo de los relatos bíblicos.
Y, por último, es tradicional poner en una mesita o mueble aparte
el Niño Jesús en una cestita o cuna de madera, para adorarlo como Dios, Hecho
hombre.
Con tiempo y paciencia, conseguiremos llegar a la Nochebuena
con todo apunto.
Fotos de ACI prensa e Info Catolica

