02 enero 2019

Mucha paz y bien


Cuando escribíamos con papel copia y hoja de carbón, en la máquina de escribir, incluso con la eléctrica, no podías equivocarte ni en una sola letra. Si te equivocabas habías de borrar la letra con el famoso típex u otros accesorios de oficina, o repetir y repetir hojas. Y durante el primer mes del año corriente, la atención al escribir había de ser mucho más intensa pues la frecuencia con la que habíamos escrito el número del año anterior había sido capaz de grabarse en nuestros dedos e ir más rápido que la mecánica de pensar y escribir al mismo tiempo. Además, la fecha suele ir al final de cualquier documento. Por ello era terrible llegar al final del texto y ¡Zasca! Y pones la fecha o el año que no corresponde. Hoy en día las máquinas de escribir son elementos decorativos o de desguace, o de mobiliario de películas. Con la tecnología informática ese el problemilla desapareció. Sin embargo, aunque la tecnología ha cambiado nuestra vida en los últimos 30 años, el poner la fecha errónea sigue siendo un error tonto que se comete, pero sin más trascendencia. Alerta, pues, ya estamos metidos en el 2019, ¡por fin!

Quien más quién, quién menos, podría tener muchas ganas de pasar esta página imaginaria y temporal del año. El repaso y resumen de las noticias de los medios no nos reporta ninguna esperanza. Lo que sí importa es nuestra familia y nuestros amigos, en definitiva, a quienes tenemos cerca del corazón. Los que se han ido, hemos de rezar por ellos, los cementerios van creciendo como siempre. Los que no nos quieren, se pierden nuestro amor, así son las cosas de este mundo muy agarrado al demonio. Pero también rezaremos por ellos. Así que cuidaremos a nuestra familia, parientes y amigos, vecinos, compañeros de trabajo, de la vida cotidiana que es el mejor entorno. Nos espera un 2019 lleno de incógnitas, de sorpresas, de muchas cosas que ya iremos viviendo y que, para vivirlas bien, lo mejor es dejarlas en manos de Dios, sin agobiarnos por el calentamiento global, la guerra de los mundos o de los planetas ni por los anuncios apocalípticos. Mucha paz y bien.

A todos los lectores de este blog, el equipo de comunicación les desea un Feliz Año Nuevo y 
¡Que sea lo que Dios quiera!
    

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