OH! por fin! entramos
en la rutina de cada día, los atascos de tráfico, el trasiego en los
transportes públicos, el inicio de las rebajas, los propósitos del nuevo año,
la práctica de los regímenes de adelgazamiento después de tantos almuerzos
especiales y celebraciones, y en fin, poder descansar mentalmente de la gestión
de conflictos que a veces se generan en estos días de numerosos encuentros
familiares. Así que nada, a guardar el belén y los adornos navideños, y a
disfrutar de la rutina que, gracias a Dios, nos conviene a todos, a los más
pequeños como a los más mayores, pues el orden en los horarios y en las comidas
sanas sin pasarse son una buena medicina para seguir adelante en lo cotidiano
de cada día, que es lo más extraordinario que nos puede pasar
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