25 agosto 2012

Detalles cotidianos

En esos paseos por la orilla del mar donde de manera continuada las olas rompen en tus piernas y a la vez las tonifican, disfrutas de unos momentos libres de pensamientos y de preocupaciones o parece que floten en tu mente y en tu corazón. Paseas junto con otras personas que van y vienen como tú, conversando con otras o caminando a solas. Esta actividad viene de antiguo, cuando recomendaban los médicos los baños de mar por los buenos efectos del yodo del agua con el sol, y la gente, que podía, se iba a los balnearios curativos que se habían creado a pie de playa. Pero desde hace años la playa es de todos y para todos, y ¡lo mucho! que nos gusta a una gran mayoría.


En uno de esos paseos, iba por delante de mí una pareja de un hombre y una mujer; cuando pasé por su lado, se habían cogido de la mano y se estaban riendo: ella le había escrito en la arena “Te amo”. A mi paso, una ola se llevó el mensaje. Qué bonito! Pensé, pues, en cualquier sitio y momento, le puedes decir a tu marido que le quieres, que le amas todavía, así el amor no se se enfría, no se detiene, crece y crece...


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