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Gracias, Panamá!!!

En el continente americano, de arriba a abajo, se está produciendo una efervescencia en la lucha intelectual y de oración a favor del Matrimonio entre un hombre y una mujer, al considerar que las uniones entre hombres, o las uniones entre mujeres no son matrimonio. Es importante distinguir estos conceptos. No puede haber equiparación cuando no existe nada que las ensamble. Las uniones entre personas del mismo sexo son en sí mismas estériles, es decir por definición ambas mujeres entre no pueden procrear, ni entre dos hombres tampoco. Este es un factor básico de distinción.

Otra cosa es que dos hombres entre si se quieran o se atraigan, al igual que entre dos mujeres. Sin embargo el atractivo físico o químico tampoco es lo sustancial, pues si fuera eso, pasada la edad fértil de cada uno de los cónyuges en un Matrimonio, éste se acabaría. O en el caso de que por enfermedades o patologías diversas no existiera ese atractivo físico y químico, tampoco existiría entre los cónyuges Matrimonio. Por lo tanto, lo sustancial es la suma de los dos elementos, la predisposición natural a la creación de una familia de cara a Dios y la entrega mutua en la complementariedad, para toda la vida. Esto es Matrimonio, lo demás no.


Así que ¡Muchas felicidades! a Panamá (Centro América), porque en el nuevo Código de Derecho Internacional Privado de la República de Panamá, ha rechazado la legalización del matrimonio gay

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