marzo 12, 2012

Matar con libertad

El otro día en Barcelona algunas personas ignorantes y sin formación alguna, pero con el corazón duro, se dedicaron a pintar una serie de fachadas de algunas iglesias de la ciudad. El mensaje era: “Fascistas, aborto libre y gratuito”. Yo tengo entendido que en España el aborto es libre y gratuito, es más las mujeres a partir de los 16 años no tienen que pedir permiso a sus padres para ir a un centro sanitario y proceder a la autorización para que maten a su hijo. También es libre y por pocos euros ir a una farmacia y sin mediar receta médica, los farmacéuticos están obligados a vender la pastilla llamada del día después, y así con el bombazo de hormonas la mujer sufre una tremenda hemorragia con secuelas para su salud, pero como lo ha hecho libremente no pasa nada. También se es libre, cuando esos chicos, ignorantes también, le regalan por su cumpleaños a su chica cuatro cajitas de esas mismas pastillas, envueltas en un papel precioso y con un lazo, para disfrutar fornicando un fin de semana y ella se destroce, después, todavía más el organismo;  y da igual si luego en plena juventud tenga que sobre vivir con el famoso Sintrón. No entiendo pues ese mensaje. En este país, tenemos unas playas estupendas, un sol fantástico, unos hoteles magníficos pero tenemos la desgracia que no se protege al no nacido, en cambio la mujer puede hacer lo que le de la gana, matar o gozar de su hijo si lo deja nacer. Y ¿fascista qué quiere decir? Digamos que esos que se han dedicado a pintar, con nocturnidad y alevosía, se saltaron las clases de historia y filosofía cuando iban al colegio, pues sabrían que los fascistas de una pieza los habrían enrolado a ellos en sus filas (y no a los que van por esas iglesias) pues a aquellos sí que les viene bien el exterminio directo y voluntario de tantos seres humanos hasta conseguir la pureza de una raza sin igual, la del miedo. Quizá sería bueno que cambiaran de puerta y llamaran a la de los herederos de los exterminadores del siglo XX, y una vez presentado su currículum de heroicidades, probablemente les darían trabajo.

Mi matrimonio, de fiesta en fiesta