febrero 26, 2016

Ático sin ascensor

Es el título en España, de la película 5 Flights Up (USA 2014). Las
instituciones o entidades académicas del cine español, a pesar de los años y de los cambios políticos acontecidos,  son fieles a su tradición y cambian los títulos de las películas como algo normal, y en este caso, dicho sea de paso, el nuevo título es muy descriptivo de lo que va a suceder a lo largo de la historia. 

Nos muestra un formato de compra y venta de viviendas con un estilo novedoso para nosotros pero ya consolidado en Estados Unidos. A los americanos les gusta apostar, les gusta competir, parece que sea una cualidad innata en ellos y a la hora de plantearse cambiar de piso o de apartamento, también. Así que Ruth y Alex deciden, después de mucho hablar entre ellos, vender su ático (sin ascensor) y con el dinero obtenido comprarían otra vivienda que merecerá un ascensor. 

Es curioso ser espectador de las jornadas de puertas abiertas de apartamentos puestos a la venta concluyendo el día con un conjunto de pujas muy interesantes, así que la persona que más ofrece, podrá ser el mejor candidato para quedarse con el piso ofertado. Pero, claro, pasan cosas...

En este entramado cotidiano, vas conociendo al matrimonio de Ruth y Alex, los cuales se casaron 40 años atrás. Se quieren, se respetan, se besan, se abrazan y hablan mucho, y ¡cómo no!, se intentan escuchar, es decir, en ellos se dan toda una serie de ingredientes esenciales para que un matrimonio dure muchos años. Se casaron a contracorriente de los deseos de las familias, y ¡ahí están! todavía juntos.

La Keaton (Ruth) y el Freeman (Alex), actores consolidados como sabemos, se lo pasaron muy bien mientras rodaban la película. Ella, con su vis cómica de siempre, sus gafas y gorro habituales, hacía recordar escenas también cómicas de otros films. Y ver a Freeman sonriendo y paciente, al contraste con las películas de policías, ladrones, espías y militares que ha interpretado, resultaba ciertamente sorprendente.


5 Flights Up es una película apta, de vida cotidiana, rodada en New York pero no en Manhattan, agradable y buena para pasar un ratito en tu butaca, sin más complicaciones, junto a tu familia.

Mi matrimonio, de fiesta en fiesta