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Hoy empieza la Cuaresma

Con la celebración del miércoles de ceniza, la Iglesia universal abre un periodo de
penitencia, durante la cuaresma y la semana santa. Está estipulado para los católicos que el miércoles de ceniza, los viernes de cuaresma y el Viernes santo, nos abstengamos de comer carne. No obstante, en contrapartida, no nos apoderemos de la nevera y glotoneemos pasteles y gambas al ajillo. Lo que nos pide la Iglesia es que seamos capaces, algunos días, de abstenernos realmente de aquel alimento que  nos gusta pues si los filetes habitualmente no los comemos, no nos atraquemos de vieiras de la Patagonia, en bechamel y gratinadas al horno simplemente porque sea un molusco marino. Hay que entender que la penitencia, es mortificación y la mortificación no es solo eso que en tantas películas utilizan para ridiculizar a los santos, como lo es el uso de las disciplinas, sino que también es mortificación sonreír a esa persona que te cae mal, y ¡anda salero! hacerlo durante todo el tiempo que dura la cuaresma  - que son unas cuantas semanitas - es  una santa mortificación. 

Así que lo que yo os voy a proponer para todos estos días, además de los ayunos y abstinencias propuestas por la Iglesia, es una mejora notable en el Matrimonio. Y si se quiere aplicar un plan de mejora hay que hacer un examen de la propia conciencia. Si de paso quieres hacer una lista de desagravios, para desahogarte irá bien pero solo para eso. La cuaresma es un tiempo de análisis para saber a qué nivel estamos de caridad, de amor. Y no se trata de ese amor de muchos besos y abrazos (también!) se trata de amor puro, de caridad extrema, de sumisión al diálogo y al respeto, de sumisión a la paciencia, para ver en tu marido (en tu esposa) lo mejor de ellos mismos.





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