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La convivencia en el Matrimonio

La actividad parroquial siempre es misionera, está enfocada a temas siempre apostólicos. Y el apostolado del matrimonio y la familia cristianos es uno de ellos muy activo. Así en la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Barcelona mi marido y yo participamos mensualmente en una misa ofrecida para el bien del matrimonio y la familia y después nos reunimos para recibir una charla formativa. En Esta ocasión leímos este decálogo para LA CONVIVENCIA de los cónyuges en el matrimonio, luego reflexionamos y expusimos cada uno el punto que nos parecía más clave de todos ellos.


Es muy buen ejercicio para que tú y tu esposa, o tú y tu esposo,  os sentéis a leerlo juntos, y luego  a hablar y a escucharos:

  1. Estar siempre dispuesto a dar y recibir amor. Lo que significa estar abierto a que la afectividad fluya entre ambos como una corriente de ida y vuelta. El amor es entregarse a la otra persona buscando lo mejor para ella.
  2. Tener muy en cuenta que lo importante es lo pequeño. Hay que cuidar los detalles, esos que hacen amable y llevadera la convivencia. Cuando se cuidan o descuidan esos detalles, esto se traduce en muchos y relevantes significados.
  3. Luchar por no ser tan hipersensible en la convivencia. Una persona muy susceptible puede llegar a convertir la convivencia en algo insoportable. El sentirse dolido por cuestiones de matiz es algo que hay que corregir antes de que la vida en común del matrimonio entre por unos derroteros negativos.
  4. Procurar evitar discusiones innecesarias. Rara vez de una fuerte discusión sale la luz. Suele servir más como desahogo y reprimenda. Las quejas, acusaciones y agresiones verbales dichas en un momento en que la cabeza deja espacio a la ira no se olvidan, marcan una huella y alimentan la lista de agravios.
  5. Tener capacidad de reacción tras momentos difíciles. Si no se ha podido evitar lo anterior, hay que reaccionar, de modo que no pasen horas o días sin hablarse, o haciéndolo desde una actitud crítica. Hay que buscar la aproximación, los acuerdos constructivos o pedir perdón.
  6. Cuidar el lenguaje verbal y no verbal, sabiendo que cualquier conducta humana es comunicación. Por eso atender muy especialmente a tres ingredientes esenciales de la comunicación: respeto, comprensión y delicadeza.
  7. Poner el máximo empeño para que no salga la lista de agravios. Recordar que la palabra es plata y el silencio es oro: en muchos casos lo mejor es callar.
  8. Tener el don de la oportunidad. Para plantear cuestiones más o menos conflictivas o tomar decisiones de cierta importancia hay que considerar cuál es el mejor momento y lugar. También básico tener un cierto orden en los temas a tratar y no pretender tocarlos todos al mismo tiempo.
  9. Todo comportamiento necesita de un cierto aprendizaje. Se llega a un matrimonio sólido tras repetidos esfuerzos por corregir lo que no va bien y añadir lo que falta. Es una ayuda mutua en un camino común.
  10. Para lograr una correcta estabilidad del matrimonio es necesario adquirir habilidades para la comunicación. Dejar hablar al otro; escucharle con atención hasta que termine; cuidar el volumen y tono de la voz; evitar justificaciones, acusaciones y descalificaciones; huir de la ironía y gestos despreciativos. No dar nada por sobreentendido y cuidar las interpretaciones erróneas de palabras, frases, gestos o actitudes. Evitar expresiones irreconciliables del tipo “No tolero”, “Es inadmisible”, “Que sea la última vez”, “Eres incorregible”, “No aguanto tu actitud” o “Siempre quieres llevar la razón”.

(Ideas extractadas del libro Remedios para el desamor de Enrique Rojas Montes)


Gracias!  Padre Miguel

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