noviembre 14, 2011

Usando la inteligencia

El Inocente, es el título de una película que se recomienda verla de un tirón, aunque dure un poquito más de dos horas. Si estás en casa, has de procurar la previsión de ese tiempo como si estuvieras en el cine, pues con las interrupciones propias y naturales del hogar, teléfono, preguntas de unos y otros, pierdes la trama, ya que la película, que al principio parece un poco frívola debido a su personaje guaperas y resultón, con un buen coche, chofer y mucho éxito, realmente llega a un punto en el que te sientes como el propio Mick Hallet, ¿cómo me saldré de ésta?

El título original es The Lincoln lawyer (2011) y la cosa va de abogados, fiscales, criminales, policías normales o corruptos, asesinatos, prostitución, pero la gracia está en la historia de la defensa de un caso,  aparentement simple de resolver, sobre todo por los métodos o instrumentos, no siempre demasiados limpios, que utiliza el protagonista; pero el quid estará en su inteligencia, y menos mal! pues parece que en el mundo de hoy salgan las cosas sin pensar.

He leído que se trata de un drama en formato thriller, pero yo no diría tanto, y no por lo de thriller, sino por lo de drama. Lo que si quiero destacar es esa tangencial situación amorosa de Hallet con su ex mujer o su esposa, pues el guión juega constantemente de que se gustan, se quieren, o se discuten, que están juntos o separados, y que Hallet según los fines de semana se hace cargo de la hija de ambos; no hay triángulos amorosos. Así que como esto del divorcio o las separaciones se lleva más que la fidelidad matrimonial, la pareja vive su vida, pero curiosamente son fieles a ellos mismos. También hay besos y abrazos entrelazados y tal pero si estás en casa haces correr la peli, y no ves lo que no has de ver. En otra época USA le hubiera puesto un happy end a estos amores.A mi me gustó, quizá porque me gustan los temas jurídicos, pero en la película no resultan complicados.

Mi matrimonio, de fiesta en fiesta