Viajamos a Madrid, mi marido y yo nuevamente. Pero esta ocasión era especial pues asistimos al enlace Matrimonial del hijo de una amiga mía. Fue un enlace ante Dios, en el rito matrimonial de la santa misa de aquel sábado por la tarde. Los novios habían vivido su noviazgo con pleno conocimiento de que si iban a casarse sería para toda la vida. No había engaño ni tapujos. Ambos católicos bien formados se comprometieron, según establece la doctrina católica del sacramento del Matrimonio, para el bien de los cónyuges y para el bien de los hijos, siendo los cónyuges una sola carne.
Estas máximas doctrinales, a
pesar de los miles de páginas escritas a lo largo de los siglos del Magisterio
de la Iglesia, si bien se han mejorado es su expresión lingüística, no han
cambiado. Es más, aunque el vínculo jurídico-humano se rompa con la muerte y el
viudo supérstite pueda volverse a casar, la imprimación del carácter del sacramento se lo lleva el alma por toda la eternidad.
Pero volvamos a la celebración.
Una vez acabada, el hermano mayor del novio, Fernando, un intelectual y
humanista de nuestro tiempo, les brindó unas deliciosas palabras a los novios,
los cuales son unos artistas en cuanto a su profesión de profesores
universitarios. Algunas de aquellas palabras las anoté en mi cuaderno de notas
del móvil, y en un flash electrónico me han reaparecido y eso que yo pensaba
que se las había llevado el viento digital.
Queridos Paula y Enrique acabáis
de crear una gran obra de arte, pues el Matrimonio es una obra de arte. Tiene
una composición muy variada que conforma la familia. Primero están los padres
de cada uno de vosotros, vuestros hermanos, ahora vosotros. Cada uno de los
miembros aporta un color, una luz, que es la luz del amor y habréis de pensar cómo
amar cada uno al otro, cada día a la luz de Dios. Cada uno aportareis
creatividad a este nuevo matrimonio y si Dios quiere participareis de su
creación con vuestros hijos a los que habréis de enseñar, sin ser proyección
vuestra.
Estas palabras nos invitan a
todos los que estamos casados y a todos los que pueden aconsejar en este
sentido a hacer una reflexión para ver cómo podemos mejorar en nuestro
matrimonio sea cual sea la edad de éste.
Foto Isabelita
