En la Pascua BBC: bautizos, bodas y comuniones

Cualquier fecha que establezcan los novios es buena para casarse, pues lo importante no es la celebración ni la fiesta ni el día, sino que ambos, hombre y mujer, estén preparados para el compromiso vital del sacramento del Matrimonio. En otras ocasiones ya he escrito que el matrimonio civil entre un hombre y una mujer es un compromiso ante la ley humana, es decir el Código Civil, y para el cual también se ha de estar preparado sin tener en el horizonte el divorcio, pues si es así ya empezamos mal.

Hoy quiero comentar que en estas celebraciones familiares y de amistades se producen situaciones chocantes y llamativas que no tienen nada que ver con los novios que nos han invitado porque así lo han deseado.


En primer lugar cuando nos inviten hemos de saber adónde vamos a ir, es decir, si es a un templo católico o un juzgado; si se trata de un banquete en un hotel de cinco estrellas o en una masía de campo o en un restaurante que solo celebra bodas y comuniones o se trata simplemente de un aperitivo. Digo esto porque resultan sorprendentes muchos atuendos, inapropiados para el lugar en donde se celebra la ceremonia o dónde se celebra la fiesta.

En una ocasión fui con mi esposo a una boda y me llamó mucho la atención el contraste de la elegancia de tiros largos y lo cargadas que iban muchas señoras con bolsas. ¿Qué había en aquellas bolsas? No se trataba de arroz o de pétalos de rosas ¡No! Sino el famoso por si acaso que a veces nos ataca. Claro está que todas llevaban un bolsito de fiesta monísimo.

A mi mod o de ver y por la experiencia vivida, no hay que ir con unos zapatos de recambio. Hay que llevar los zapatos adecuados sin tener que cambiarlos porque te duelen los pies. Si son nuevos, has de caminar por tu casa durante una semana y hacerlos tuyos antes de ir a la celebración. Lo demás es penoso y vulgar. Otra de las cosas de esas bolsas, los mantones porque al salir de la fiesta hace un frío que pela. Pues no. Hay que ir con el abrigo negro que tengas y un cuello de piel o de imitación y todo puesto y no en bolsas de supermercado o de lo que sea. Tu elegancia cae por los suelos cuando vas cargada como si fueras a la playa. Y más, el kit completo de maquillaje por si me despinto. Pues no, tampoco. Salir de casa bien maquillada con las capas que correspondan es lo que hay que hacer. Y si mantienes la compostura y no te tocas la cara, entre la boda y el banquete, son seis horas. En ese tiempo se mantiene perfectamente, quizá un retoque de labios, pero la barra de labios cabe en cualquier bolsito. Por último, los objetos o cosas que van dándote los hijos porque les has acostumbrado así. Pues no, lo que no cabe en el bolsito, se queda en casa.

Y ¿ellos? Ojo los jóvenes con deportivas aunque sean de marca son una vulgaridad o con nudos de corbata poco practicados. O los señores con trajes claros cuando la boda es por la tarde, trajes verdes, corbatas de cuadros o de color naranja ¡horrible! O con un traje muy bonito pero que se le ha quedado pequeño y no lo previste suficientemente.

En breve llegaremos al tiempo de Pascua que es el periodo en el que son más numerosas las celebraciones de bodas, bautizos y comuniones. Probablemente ya os han invitado ¡Muchas felicidades! Ahora hay que pensar lo guapa y lo cómoda que vas a ir, sin preocupaciones de ningún tipo.

No obstante todo cambia cuando acuden a los eventos los más pequeños de la casa. Y si son bebés, más. Hay mamás muy previsoras que si pañales, juguetes, comida… También ataca el por si acaso, la cremita para esto, el protector solar, varios chupetes, otros zapatitos porque los pierde. En fin que los papás parece que se van de vacaciones, y solamente es un bautizo por la tarde.

Lo mejor es simplificar, la simplificación es más elegante. No se trata de despreocupación, es no dejarse dominar por las cosas que tenemos ni que por si acaso necesitemos otras.


Fotografía Isabelita, Palacio de Liria Madrid


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