En mis dispositivos apenas tengo aplicaciones de compras y ventas, ni de noticias que presumen de serlo, diarios de noticias de la voz de su amo, ni juegos, que por decir solo juego a los puzles y al solitario, ni tampoco a un universo de ofertas para perder el tiempo y no vivir lo que tengo a mi alrededor, desde un paisaje que vuela a mis ojos a la velocidad de 300 kilómetros por hora o a mi amado esposo. Porque ciertamente, a los que somos más mayores también nos absorben las pantallas y esa dedicación extra absorbe el cerebro. Tanto suprimir, solo me llegan noticias de reciclaje de objetos que tiramos normalmente a la basura y la propuesta es que los reconviertas en otras cosas aparentemente útiles. Hay personas con unas capacidades creativas impresionantes que a partir de unos cuantos tapones de corcho de vino hacen un espejo para el salón o con unos vasos de cartón o plastificados te hacen unas zambombas. Además, han de tener un espacio, habitación, cuartillo,...