Al límite


Hay momentos en la vida que te viene todo de golpe, los disgustos son continuados, muy variados y durante una buena temporada. Tienes entonces muchas ganas de echar a correr, te sientes al límite. Pero obviamente no se puede echar todo al traste, ni temporalmente, ¡Más faltaría! Hay que aguantar el tipo con paz y serenidad. 

Nosotras las mujeres, que por nuestra naturaleza somos (en general) más serviciales y cariñosas, vemos más allá de lo concreto y material, por intuición o perspicacia, o ambas. Y sin darnos cuenta, nos gustaría que los hombres que tenemos cerca apreciasen ese TODO que vivimos, sentimos y sufrimos, y, además, que lo vean con nuestros mismos ojos. Sin embargo, esto solo es fruto de nuestra imaginación, y ésta solo existe en nuestra mente. Así que dándole vueltas de que si ésta, éste o la otra... fueran de otra manera, o porqué se sufre tanto, o porqué no llegan ya las vacaciones, o porqué me roban la paga extra, pensar y darle vueltas a cosas inútiles, se convierte en una pérdida de tiempo. Así que lo mejor es buscar la paz en la oración diaria, mirando a nuestra Madre del cielo, pedirle ayuda, tomar infusiones relajantes, que además son diuréticas, vigilar la presión sanguínea no sea que del subidón de los disgustos o las discusiones, nos vayan a salir todavía más arrugas, pues por más discutir no vamos a ganar más batallas. 

En el momento de la publicación de este post, no hace ni 24 horas que en el norte de Venezuela se ha producido un doble terremoto de tal mag...