julio 13, 2011

....Y mira a María

Hoy puede ser un día especial ¿te llamas Enrique? ¿te llamas Enriqueta? ¿es tu cumpleaños? o ¿ninguna de las dos cosas?...bueno, pues te pasa como a mi, así que ya lo celebraremos otro día. Hoy, sin embargo, puede ser una gran día  para mirar a la Virgen Santísima, con ojos de niño, pidiéndole un regalo que ella no rechazará nunca: un beso de su amor y un abrazo de su manto. Y para ayudarnos tenemos una oración de San Bernardo que conmueve al más escéptico.
¡Mira a la Estrella, invoca a María!



"¡Oh tú que te sientes lejos de la tierra firme, arrastrado por las olas de este mundo, en medio de las borrascas y de las tempestades, si no quieres zozobrar, no quites los ojos de la luz de esta Estrella, invoca a María!.
"Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las tribulaciones, mira a la Estrella, llama a María.
"Si eres agitado por las ondas de la soberbia, si de la detracción, si de la ambición, si de la emulación, mira a la Estrella, llama a María.
"Si la ira, o la avaricia, o la impureza impelen violentamente la navecilla de tu alma, mira a María.
"Si, turbado a la memoria de la enormidad de tus crímenes, confuso a la vista de la fealdad de tu conciencia, aterrado a la idea del horror del juicio, comienzas a ser sumido en la sima del suelo de la tristeza, en los abismos de la desesperación, piensa en María.
"En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón; y para conseguir los sufragios de su intercesión, no te desvíes de los ejemplos de su virtud.
"No te extraviarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas, no te perderás si en Ella piensas. Si Ella te tiende su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás, si es tu guía; llegarás felizmente al puerto, si Ella te ampara."


Mi matrimonio, de fiesta en fiesta