La recíproca pertenencia

La dimensión esponsal de la persona humana es la capacidad de entrega del propio ser (varón – mujer) a Dios en el celibato o la virginidad, o a otra persona en el Matrimonio. En el Matrimonio esa dimensión esponsal es el amor conyugal porque desemboca en una unión que posee unas características propias:
Mi vida está comprometida complementariamente.

Tanto el esposo como la esposa no pueden seguir como antes de casarse, como si nada hubiera pasado. Para el marido su camino de santidad es la esposa; para la esposa su camino de santidad es el esposo. Así de profunda es la cuestión: su recíproca pertenencia, el quicio de la santidad en el Matrimonio.

Al abordaje ferroviario

El calor propio del verano se nos está subiendo de los pies a la cabeza, y el ambiente político, económico y social, favorece todavía más a que suban las temperaturas fisiológicas y se rompan los termostatos de nuestro corazón. Nos indignamos con mucha razón pues no hay para menos, pero alerta! que no lo pague nuestra familia, nuestro marido, y nuestros hijos y nietos. A pesar de que el bolsillo no está para gastos, y las pasiones se desatan porque el calor social nos pone a prueba de bomba, tengamos sentido común, “seny” y paciencia. Esta actitud no significa medrarse, significa racionalizar las cosas, llevarlas al corazón y a la oración personal con Dios.....
.......no vaya a ser que se produzca un choque de trenes en alta mar.

Gracias a Xavier por el consejo, y por seguir este blog.

El verdugo de los embriones congelados


En estos días en los medios de comunicación han resurgido las cifras espeluznantes de embriones congelados. Nos han dicho que en España se guardan 250.000, de los cuales 100.000 están en Catalunya. Y para comparar, en Estados Unidos están congelados 700.000 embriones más. Las cifras van creciendo, por supuesto, al mismo tiempo que el egoísmo de muchos padres y madres y muchos miembros del sector sanitario. Sin embargo la pregunta nos la lanzan a todos ¿Y qué hacemos con los embriones?

Por lo visto, padres y madres una vez satisfechos con el bebé que han conseguido gracias a la manipulación mecánico-médica, al resto de embriones les dicen adiós muy buenas… y los que están congelados, que también son hijos, que se queden congelados.

Pero la comunidad médica, o algunos de ellos, o los que trabajan conviviendo con ellos, se platean qué hacer, pues una vez desechados por los padres la responsabilidad es del propietario y gestor del congelador. A todo esto, estamos hablando de seres humanos que surgieron después de la fecundación y al cabo de una vida de 15 días pasaron a la congelación. Y como la conciencia existe en todo ser humano, aunque la taponen y la tapen hasta lo más hondo, las mismas voces que congelan la vida ahora se plantear qué hacer con ella.

Se dice que “eliminarlos” les da pena”; se dice que adoptarlos no puede ser pues nuestras leyes y las de muchos países, gracias a Dios, consideran que la adopción legal de las personas solo se produce una vez nacidas éstas. ¿Por qué nos lanzan la pregunta los mismos verdugos que han procedido a una manipulación injusta e inmoral sobre seres vivos que no pueden defenderse ni hablar? Ahí está claro que sus propias conciencias les indican que todo está  mal, tanto si los matas como si los dejas morir, y luego los entierras con dignidad, pues el mal se infligió antes, es decir en el momento de iniciar el proceso aunque fuera en connivencia con padres, madres, profesionales y trabajadores de los centros sanitarios que practican el crimen sistemático y con música agradable de fondo. Nadie quiere ser el verdugo, pero quien propone la pregunta ya lleva sobre sí muchos crímenes, y quizá ahora le empiecen a pesar pues el congelador de embriones le saluda cada mañana y le dice Aquí estoy, ¿ por qué me haces esto?

Una bella mujer embarazada

De nuevo el arte nos lleva a contemplar la figura de una mujer, en este caso, absorta en sus pensamientos y embarazada. El título del cuadro es sencillo, pues tiene el nombre de lo que se ve: “Mujer leyendo una carta”. Es del pintor holandés Johannes Vermeer, el cual lo realizó allá por el año 1663; actualmente se conserva en el Rijksmuseum de Ámsterdam; dicen los expertos que es una de sus obras maestras.

¿Quién le enviaría una carta? ¿Qué le diría aquella misiva? ¿Aquel mapa pardusco indica que el remitente estaba lejos, en alta mar?... Cuántas incógnitas no produce la mirada a un cuadro, pero en cualquier caso, nos gusta ver con qué belleza y calma, gracias a los tonos azules y a la luz, nos presenta el pintor a una mujer en estado de buena esperanza, como se solía decir no hace muchos años.

La mujer cambia el mundo

El débito matrimonial es un elemento que forma parte de todas las relaciones conyugales que se establecen por cualquier rito civil o religioso, pero no el único. Sin embargo es importante.  En la película francesa “La fuente de las mujeres” (2011) es la base de un ejercicio de protesta de las mujeres de una población del norte de África. La costumbre dice que el agua la ha de recoger la mujer de la fuente y trasladarla al pueblo para el uso común. En las idas y venidas las mujeres han de ascender y bajar por unos caminos de piedras muy difíciles, se hacen daño, y si caen y están embarazadas, debido a la caída, abortan con gran dolor. En cualquier caso, los hombres, sus esposos, siguen tumbados al sol o en una silla tomando el te y fumando. No tienen agua corriente, pero tienen un televisor y un teléfono para todo el pueblo, es decir se sitúa en nuestra época. Leia propone no corresponder sexualmente a su marido, y una a una se van negando a la relación conyugal. Si del Libro del Corán, unos dicen que salió la costumbre, ésta no se puede romper; pero en el mismo Corán Leia dice que está la solución. Es curioso como los hombres en lugar de corresponder a hacer las obras necesarias para tener agua corriente en el pueblo, pretenden adoptar la solución de la bigamia. Pero este no es el final.

Nueva configuración del blog

dimematrimonio.com
para móviles con acceso a internet.
En un zas! táctil tendrás la visualización rápida de los ocho últimos artículos,
no te los pierdas…. ¡Vamos por el buen camino!

¡A por las 13000 visitas, gracias a ti!

El sabor afrutado del Matrimonio


El Matrimonio es como un melón. Vas al mercado, o a una tienda de confianza, lo escoges, también pides ayuda para que sepas escoger el que está más en su punto, o dulce como a ti te gusta o jugoso y carnoso, no demasiado verde ni maduro…. Finalmente te decides, lo pagas y te lo llevas a casa. Habías pensado en varias recetas, podías hacer crema de melón con un poco de jugo de piña, con virutas frititas de jamón al momento de servir; ibas hacer un cóctel de gambes añadiendo trocitos de melón, o el clásico melón con jamón, o brochetas de fruta de melón, sandía y cereza, etc... Finalmente lo abres, es decir, te casas….Todo aquello que tenías planificado no sale como tu te habías imaginado, es decir el melón  tenía un sabor diferente al que había previsto tu imaginación. Pensaste… voy a reunir las rodajas, y lo voy a recomponer para devolverlo a la tienda. Te diste cuenta que era imposible y que era una soberana sandez, así que te conformaste, hiciste la crema, la brocheta, etc. etc…

Esto solo era un símil, la realidad es mucho mejor pues un melón no siente ni ama, no agradece, no besa, no espera, no te cuida, no llora por ti, y todo esto pasa realmente en el Matrimonio. Y dices: Pero los novios también se quieren, se aman, se juran amor eterno, luego al casarse casi nada era como habías pensado, y ya no hay vuelta atrás. Sin embargo, te tigo,  con amor, entrega total, esfuerzo, sacrificio y la ¡gracia de Dios! se puede seguir adelante, siempre y para siempre.

Un seguidor de este blog me explicó este ejemplo porque considera que hay que emplear ejemplos gráficos, sintéticos, para que las cosas se puedan entender de forma rápida. Gracias Roger!