Nos vamos al invierno

El mar embravecido se lleva por delante playas, espigones, barcos, mariscos, negocios, trabajos y por ende el presente de muchas familias. Esas tempestades a algunos les atraen a la vista porque es todo un espectáculo siempre distinto, a otros el mar les produce respeto, y a otros les rompe el corazón por las desgracias que llegan.

Después, como siempre también, llega la calma, el mar se recoge y se suceden los paisajes rotos y los bellísimos atardeceres de finales de otoño para dar pasado al frío, la nieve, el hielo, el sol inclinado y corto, el reuma, la gripe, y a los buenos platos de cuchara, es decir, al invierno. Pero a pesar de aquellos y otros pesares, todo es y será para bien, no hay que dudarlo, firmes en la fe también en esto.

En el momento de la publicación de este post, no hace ni 24 horas que en el norte de Venezuela se ha producido un doble terremoto de tal mag...