Nos vamos al invierno

El mar embravecido se lleva por delante playas, espigones, barcos, mariscos, negocios, trabajos y por ende el presente de muchas familias. Esas tempestades a algunos les atraen a la vista porque es todo un espectáculo siempre distinto, a otros el mar les produce respeto, y a otros les rompe el corazón por las desgracias que llegan.

Después, como siempre también, llega la calma, el mar se recoge y se suceden los paisajes rotos y los bellísimos atardeceres de finales de otoño para dar pasado al frío, la nieve, el hielo, el sol inclinado y corto, el reuma, la gripe, y a los buenos platos de cuchara, es decir, al invierno. Pero a pesar de aquellos y otros pesares, todo es y será para bien, no hay que dudarlo, firmes en la fe también en esto.

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