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Mi solacarne

Cuando nos referimos a nuestro hombre (o a nuestra mujer), lo habitual si estás casado, es decir “mi marido”, “mi mujer”, “mi esposo”, mi esposa”; los que no están casados, se refieren a mi compañero o a mi pareja. También se deriva en cualquier nombrecito íntimo creado en ese entorno conyugal lleno de detalles. En muchos casos, cuando gracias a Dios ha habido hijos, el marido le llama a la esposa “mamá”, y la mujer al esposo “papa”. Yo he añadido un nombre nuevo a mi marido, que se lo oí decir a una señora en un encuentro fraterno con ocasión de una romería que hicimos al principio del mes de mayo. Al parecer no sabía donde estaba su esposo en aquel momento y precisaba de su ayuda para lo que estaba haciendo; muchos varones se habían situado al entorno de varias paellas de arroz que se habían organizado para dar de comer a toda la tropa que nos habíamos reunido. Así que una le dijo a la otra ¿sabes dónde está mi solacarne? ... … Fantástico, pensé, éstas tienen muy claro qué es el matrimonio: la unión de una con otro, ante Dios, para siempre y durante toda la vida en una sola carne.


De la foto quiero destacar el anillo de solacarne de mis amigos José María y Maria Teresa que recientemente han celebrado 25 años de matrimonio; ella quiso que el anillo, en señal de símbolo,  representase la fusión de los dos, ¡¡muchas felicidades!!

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