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Lo que provoca el amor


Vivimos unos tiempos en los que el cientifismo se ha convertido en la causa y el origen de todas las cosas, sin embargo la ciencia es lo más cambiante que hay, en definitiva, vamos de la ceca a la meca cambiando de parecer sobre cualquier cosa en aras del último descubrimiento. Así que con la preocupación actual de darle un origen al amor, se nos dice que el amor proviene de la secreción de una hormona llamada oxitocina relacionada con los patrones sexuales y con la conducta maternal y paternal que actúa también como neurotransmisor en el cerebro. También llamada la hormona de los mimosos, y resulta que en el momento del parto y de la lactancia las madres segregamos un montón de esa hormona. Con estas definiciones el científico se ha quedado tranquilo, pues ahora ya sabemos cómo somos auto capaces de amar a los demás y especialmente las madres a nuestros hijos, y así a Dios y a sus cosas de paso le sacamos todo el mérito y creación.

Sinceramente, si los científicos sintetizaron la hormona, le observaron atribuciones como que en el cerebro parece estar involucrada en el reconocimiento y establecimiento de relaciones sociales y podría estar involucrada en la formación de relaciones de confianza y generosidad entre personas, este cuerpo que tenemos, sin un corazón grande que proviene del Amor de Dios infundado en nuestra alma y en todo nuestro ser, no amaría ni un gramo. En cambio, si es así como dicen los especialistas, creo que la falta de amor y el aumento de egoísmo ya se habrían curado con alguna pastillita o con un jarabe al uso creados a base de esa hormona, nos habríamos convertido en un mundo feliz y la patente sería millonaria.

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