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Estoy indignada

He leído parcialmente el texto legal que el pasado 20 de julio de 2011 aprobó el Parlament de Catalunya sobre Medidas Económicas y Financieras, como ley de acompañamiento de la también aprobada Ley de Presupuestos catalana. En ella hay un solo artículo dedicado a desmontar la prestación social o salario social llamada Renda Mínima de Inserción, salario social que también está establecido en otras comunidades autónomas así como, por ejemplo, en los países europeos limítrofes con España.

Ese salario social actualmente cubre las necesidades básicas de 35000 familias de Catalunya, con un número aproximado 80000 personas beneficiarias. Esas familias, cuyas unidades familiares son de núcleo básico de matrimonio e hijos, parejas de hecho, monoparentales con hijos y muchísimas personas solas, subsisten con esa prestación. Debido a la crisis se pretende con esta norma sacrificar por el bien de la bancarrota del país a todas esas personas. En poco tiempo, quizá antes de lo que estamos pensando, se les dejará de pagar la prestación ya que en su mayoría no reunirán los nuevos requisitos que ese artículo perverso está a punto de entrar en vigor.

Cierto que todos hemos de colaborar en reducir nuestros gastos, y de hecho ya es así porque los que tenemos un sueldo, periódicamente se nos va reduciendo a pasos agigantados, las pensiones ya han sido congeladas y  otros han ido directamente al paro. Frente a todo ello hay otros, los mismos parlamentarios y gobernantes, los que estaban y los que están, que pudiendo no suspenden su nómina, y que por mandar durante siete años tienen un sueldo sin trabajar hasta el fin de sus días. Sin embargo las familias, los matrimonios, las personas solas, que ya estan en precariedad económica, con la aplicación  de los nuevos requisitos, irán a engrosar la bolsa de pobreza, y de la severa.

Se han de reducir gastos pero ¿necesariamente con las ayudas a la gente con menos recursos? Es evidente que quien no quiera trabajar que no coma, pero hay que crear trabajo antes de pasar a los que no lo tienen a la beneficencia y a la caridad humanas. Dicen que hay fraude. Menudo descubrimiento! La vilez humana no es de pobres o de ricos, va ligada a la propia naturaleza del ser humano. Voto por perseguir hasta el último euro del fraude, y a castigarlo sin ninguna prestación pública, pero no empecemos por sacarle a todos los usuarios la prestación  y a tratarlos a todos como culpables de un fraude, provocado también por la poca capacidad de la administración pública de administrar el dinero de sus contribuyentes.

Sí, estoy indignada, pero no para plantar un tienda en medio de la plaza principal de mi ciudad y a continuación destrozarla por mal uso. Estoy indignada y asustada, pues ahora veo en mi imaginación, sin demasiado esfuerzo, a muchas familias que sin ser culpables de perder el trabajo  pasarán a la beneficencia; sin ser culpables de haber defraudado en nada a la administración, tanto adultos como niños y niñas, jóvenes y mayores pasarán a ser sacrificadas en aras de salir de la bancarrota nacional de nacionalidades.

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