enero 03, 2012

La llegada de los Reyes Magos

La fiesta de la Epifanía del Señor, del 6 de enero, se celebra mucho en España. A las personas mayores también se nos contagia la ilusión de los más pequeños por los Reyes Magos de Oriente. En la infancia te crees a pies juntillas que los Reyes Magos atraviesan ventanas, se suben por los tejados, descienden por las chimeneas, y resultan invisibles y silenciosos, pues como son magos con su magia son capaces de entrar en todos los hogares repartiendo regalos.  Cuando te haces mayor, es decir a los 7 años o poco más, siempre hay alguien a tu alrededor, un abuelo por ejemplo, que te aclara que los Reyes Magos al ser tres y ser millones de personas las que están esperando su visita, necesitan pajes, chambelanes, caballerías y muchos camellos para hacer todo ese trabajo en tan poco tiempo. Y aun siendo comprensible te plateas preguntas porque te parece difícil que todo lo que tu quieres lo puedan saber, así que te dicen que en las barbas abundantes y generosas de los reyes Melchor y Gaspar se hayan instalados unos televisores que contienen cámaras interiores que captan todo lo que los niños, las niñas y los mayores desean que los Reyes Magos les dejen en sus casas, lo cual te parece todavía más espectacular.

En mi infancia era así, de manera que en la cabalgata de la noche del día de la víspera, veías a los Reyes Magos,  y a sus televisores y tanto que los veías! Ahora, naturalmente, los tiempos han cambiado, y por supuesto los Reyes tienen que ingeniárselas de otra manera. Yo creo sinceramente que llevan un GPS última generación porque el tráfico está muy complicado, y siguen teniendo mucho trabajo, a pesar de que San Nicolaus se adelante en ayudarlos exactamente un mes, pues es el 6 de diciembre cuando en centro Europa lleva la ilusión a todas las familias que le quieran recibir.

Pero las preguntas, en mi inocencia inicial, seguían insistiendo en muchos detalles, pero la gran conclusión definitiva que me quedó desde entonces era que no hay más remedio que escribir una carta, sin faltas de ortografía y concretando, y sobre todo sin pasarse en pedir, no vayamos a agobiar a los Reyes que saben de sobra cómo hemos meritado durante un año para que fuéramos merecedores de algún regalo. Hay que hacer el acto del envío, es decir ir a un buzón de correos o llevarla directamente a un paje real, que en estos días ya los hemos visto en algunos centros comerciales, pues así adelantan el trabajo de aquella noche tan afanosa.  Los papás más jóvenes intuyo que ya saben la nueva dirección de correo electrónico del rey Baltasar. O, por último, ir a la cabalgata de los Reyes para recibirles con entusiasmo, allí les veremos acompañados de más y más pajes sonrientes.

En la carta se puede pedir desde algo tan personal como mejorar en una virtud o ganar en salud, un trabajo a media jornada, un libro y tiempo para leerlo, un pen drive para guardar las fotografías de las vacaciones…. En fin, cada uno ya sabe lo que necesita. Bueno, pues manos a la obra, que la noche de la ilusión está al caer. Ah! casi me olvido, también es muy importante  para facilitar la complicadísima tarea, es que cada miembro de la familia ponga un zapato (bien limpio!) debajo de la ventana o de la puerta más cercana al acceso de la calle, así por la mañana no habrá confusiones con los regalos y a los Reyes les facilitas un montón  el trajín, y de paso pones una bandejita con bombones o trocitos de turrón, algún refresco, o una copita de cava para los pajes, pues los papás y los abuelos también tenemos que irnos a dormir pronto, o mejor dicho un poco más tarde que los más pequeños…. para que en el sigilo de la noche nos dejen una ilusión envuelta en lazos y papeles de colores, y lo recordemos siempre.

Mi matrimonio, de fiesta en fiesta