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Menos cama y más sofá

El noviazgo es un período de aprendizaje muy importante para llegar al matrimonio con conocimiento de causa, pues se trata de que los novios hablen mucho, se conozcan realmente cómo son y de qué son o no capaces de hacer, decir, pensar, amar... También hay que saber las enfermedades que se padecen para que luego no se tenga que proceder a la nulidad del vínculo por engaño. Todo lo posible hay que conocerlo en ese periodo. Para un católico, además, es preciso conocer si por parte del otro, va haber impedimento por el hecho de practicar las normas de piedad y de ir a misa como mínimo todos los domingos, el estar abiertos a la vida, y a cuidar y educar a los hijos cristianamente. Una vez casados, no tiene que haber sorpresas raras, desde luego habrá cambios, muchos cambios, empeoramientos de carácter, luchas diarias por la práctica de la convivencia, sorpresas de enfermedades nuevas hasta la fecha, trastornos, etc.

Si en el noviazgo se sabe que él o ella no quiere tener hijos, por el hecho de casarse la persona no cambiará, será una adicta a los anticonceptivos y a los preservativos. Si antes de casarse, él o ella son violentos, insultan o pegan, por mucho que después pidan perdón, el matrimonio se convertirá en un calvario y en un sometimiento, hasta la anulación de la personalidad. Si antes de casarse no le negaste nada y la relación sexual funcionó a demanda, después de casarse no se podrá esperar que se aguante por algún motivo por el que no se aguantó de novios. Si antes de casarse, y erais novios, él tonteaba con otras chicas, o ella con otros chicos, después de casarse, pasará lo mismo o más, y pondrán en peligro, al máximo, la fidelidad conyugal, incluso hasta romperla. Si antes de ser novios ella ya tiene un vestido de novia colgado de la puerta de un armario, no lo dudes, ella va de cacería. Si antes de casarse, él o ella, son manirrotas, no hay que esperar que luego sepan ahorrar por el bien de la familia. En fin podríamos citar de forma inacabable los ejemplos y las cosas negativas que se descubren en un noviazgo, pero quedan para la reflexión.

En definitiva, el noviazgo no es solamente un periodo de tiempo en el que los novios sienten unas ganas terribles de abrazarse, besarse, de estar incansablemente juntos, de vivir las horas y los minutos sin ver pasar el tiempo, sino que además es un periodo de darse al conocimiento mutuo, es un período de tiempo para menos cama y más sofá y para asistir juntos a cursos de preparación matrimonial. Y si llega ese punto en el que descubres eso que te da miedo, te propone dudas, eso que te asusta, te incomoda, no pienses en que “cambiará”. Lo mejor es cortar, cortar del todo y para siempre. Es mejor ese mal trago que un divorcio pues el divorcio es un drama, un desastre para cada uno de los contrayentes y un mal para el bien común de la sociedad. 

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