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Mejor, no me caso

El compromiso y entrega mutua, para toda la vida entre un hombre y una mujer en el matrimonio civil no está distanciado del mismo compromiso y entrega mutua, para toda la vida entre un hombre y una mujer en el matrimonio religioso, por ello los Estados confieren respeto a los matrimonios religiosos. 

Es necesario destacar que nos estamos refiriendo al acto mismo del compromiso del matrimonio que se hace en presencia pública, ante una autoridad civil, o ante Dios, bendecido por un diácono o un sacerdote, pues ambos compromisos, si son realmente profundos y perfectos, tienen siempre algo de sagrado. A pesar de las rupturas, el vínculo de justicia y amor dado persiste.

El compromiso es algo inmaterial como la propia voluntad, pero es lo que define la validez del matrimonio. En casos de nulidad y anulabilidades se estudia siempre el acto personal y único de la manifestación de ese , si fue con reservas, por ignorancia o a traición, es decir, a sabiendas que te casabas con la idea de divorciarte a lo más mínimo, dejándolo por escrito ante notario. Así que, es muy importante antes de embarcarse en el matrimonio, tener muy claro con quién te casas y porqué te casas, sabiendo que el compromiso conlleva entrega al otro por lo que el egoísmo, mi yo, se quedará fuera para siempre.


La opción para elegir marido o esposa no es la de vivir juntos y probar pues el amor a prueba siempre fracasa. Eso sí, hay que conocerse mucho, hay que respetarse mucho, hay que hablar mucho, y si es necesario y no lo has visto claro llegado el momento, antes del SÍ, se sale de la iglesia o del Ayuntamiento, y aquí paz y después gloria. Es mejor para el matrimonio y para cada uno de los cónyuges, iniciarlo con el auténtico convencimiento de entrega, de lo contrario lo que empieza mal, acaba peor. Aunque hayas pagado el banquete, el vestido, las invitaciones, ¡todo! Si en el fondo del corazón sensible hay una duda, un vacío al momento de casarse, adelante, pide perdón y anula la boda. Es evidente que se producirán decepciones, disgustos, llantos, miles de sentimientos chocarán entre sí, pero No pasa nada comparado con lo que podría pasar luego. 

El Amor en la Familia

El día 8 de abril 2016, el santo padre Francisco ha hecho pública la Exhortación
apostólica AMORIS LAETITIA . Todos los medios del mundo se han hecho eco de esta gran noticia, tan esperada desde la clausura de los sínodos de obispos que la habían precedido, con el tema dedicado por entero al Matrimonio y a la Familia.

Se trata de un texto extenso, lleno de ternura, en el que nadie, por su condición social, civil, sexual, etc., queda descartado y en el que el Papa pide a los pastores de la Iglesia un acercamiento a los fieles hasta el punto de resolver, con amor, cada situación dada en cada familia, abriendo los brazos y las puertas a todas aquellas personas que quieran acercarse a Dios.


La doctrina de la Iglesia Católica no ha cambiado, pero lo que sí ha cambiado es la manera de entenderla, pues las explicaciones son abundantes e inteligibles. Con  AMORIS LAETITIA llevaremos a la práctica la doctrina del matrimonio y la familia ajustándonos a la medida de la Misericordia y no del descarte.

Defender el Amor matrimonial

La fe, la esperanza y el amor son los instrumentos, herramientas, elementos,
conceptos...como queráis llamar, que baraja el Padre Espinosa de los Monteros para defender el Matrimonio. Quizá ya habréis visto este vídeo pues tiene unos seis años, pero creo que su manera de expresarse, simpática, chistosa y muy cercana permite que tanto los contenidos como las formas sean totalmente actuales.


¿Qué tal si los dos, marido y mujer, o estos novios que se están preparando para casarse, un grupo de amigas, un grupo de matrimonios, o una catequesis matrimonial, lo veis juntos?


Conferencia Defender el Amor por el Padre Espinosa de los Monteros

Las familias con Francisco

Desde Méjico para todo el mundo:
DISCURSO (completo) DEL SANTO PADRE en el Estadio “Víctor Manuel Reyna”, Tuxtla Gutiérrez, este lunes 15 de febrero de 2016:

“Queridos Hermanos y Hermanas,
Doy gracias a Dios por estar en esta tierra chiapaneca. Es bueno estar en este suelo, es bueno estar en esta tierra, es bueno estar en este lugar que con ustedes tiene sabor a familia, a hogar. Le doy gracias por sus rostros y por su presencia, le doy gracias a Dios por el palpitar de su presencia en las familias de ustedes. Y también gracias a ustedes, familias y amigos, que nos han regalado sus testimonios, que nos han abierto las puertas de sus casas, las puertas de sus vidas; nos han permitido estar en sus «mesas» compartiendo el pan que los alimenta y el sudor frente a las dificultades cotidianas. El pan de las alegrías, de la esperanza, de los sueños y el sudor frente a las amarguras, la desilusión y las caídas. Gracias por permitirnos entrar en sus familias, en su mesa, en su hogar.
Manuel, antes de darte gracias a vos por tu testimonio, quiero dar gracias a tus padres, los dos de rodillas delante tuyo teniéndote el papel. ¿Vieron qué imagen es esa? Los padres de rodillas ante el hijo que está enfermo. No nos olvidemos de esa imagen. Por ahí, de vez en cuando ellos se pelean, por ahí. ¿Qué marido y qué mujer no se pelea? Y más cuando se mete la suegra, pero no importa. ¡Pero se aman!, y nos han demostrado que se aman y son capaces, por el amor que se tienen, de ponerse de rodillas delante de su hijo enfermo. Gracias amigos por ese testimonio que han dado y sigan adelante. ¡Gracias! Y a vos, Manuel, gracias por tu testimonio y especialmente por tu ejemplo. Me gustó esa expresión que usaste: «Echarle ganas», como la actitud que tomaste después de hablar con tus padres. Comenzaste a echarle ganas a la vida, echarle ganas a tu familia, echar ganas entre tus amigos; y nos has echado ganas a nosotros aquí reunidos. Gracias. Creo que es lo que el Espíritu Santo siempre quiere hacer en medio nuestro: echarnos ganas, regalarnos motivos para seguir apostando a la familia, soñando, construyendo una vida que tenga sabor a hogar y a familia. ¿Le echamos ganas? [Responden: «Sí»]. Gracias.
Y es lo que el Padre Dios siempre ha soñado y por lo que, desde los tiempos lejanos, el Padre Dios ha peleado. Cuando parecía todo perdido, esa tarde en el jardín del Edén, el Padre Dios le echó ganas a esa joven pareja y le dijo que no todo estaba perdido. Y cuando el Pueblo de Israel sentía que no daba más en el camino por el desierto, el Padre Dios le echó ganas con el maná. Y cuando llegó la plenitud de los tiempos, el Padre Dios le echó ganas a la humanidad para siempre y nos mandó a su Hijo.
De la misma manera, todos los que estamos acá hemos hecho experiencia de eso, en muchos momentos y de diferentes formas: el Padre Dios le ha echado ganas a nuestra vida. Podemos preguntarnos: ¿Por qué?
Porque no sabe hacer otra cosa. Nuestro Padre Dios no sabe hacer otra cosa que querernos y echarnos ganas, y empujarnos, y llevarnos adelante, no sabe hacer otra cosa, porque su nombre es amor, su nombre es donación, su nombre es entrega, su nombre es misericordia. Eso nos lo ha manifestado con toda fuerza y claridad en Jesús, su Hijo, que se la jugó hasta el extremo para volver a hacer posible el Reino de Dios. Un Reino que nos invita a participar de esa nueva lógica, que pone en movimiento una dinámica capaz de abrir los cielos, capaz de abrir nuestros corazones, nuestras mentes, nuestras manos y desafiarnos con nuevos horizontes. Un reino que sabe de familia, que sabe de vida compartida. En Jesús y con Jesús ese reino es posible. Él es capaz de transformar nuestras miradas, nuestras actitudes, nuestros sentimientos, muchas veces aguados en vino de fiesta, superficial. Él es capaz de sanar nuestros corazones e invitarnos una y otra vez, setenta veces siete, a volver a empezar. Él es capaz de hacer siempre todas las cosas nuevas.
Manuel, vos me pediste que rezara por muchos adolescentes que están desanimados y andan por malos pasos. Lo sabemos, ¿no? Muchos adolescentes sin ánimo, sin fuerza, sin ganas. Y, como bien dijiste, Manuel, muchas veces esa actitud nace porque se sienten solos, porque no tienen con quien hablar. Piensen los padres, piensen las madres: ¿hablan con sus hijos y sus hijas o están siempre ocupados, apurados?; ¿juegan con sus hijos y sus hijas? Y eso me recordó el testimonio que nos regaló Beatriz. Beatriz, vos dijiste: «La lucha siempre ha sido difícil por la precariedad y la soledad». ¿Cuántas veces te sentiste señalada, juzgada: «esa». Pensemos en toda la gente, todas las mujeres que pasan por lo que pasó Beatriz. La precariedad, la escasez, el no tener muchas veces lo mínimo nos puede desesperar, nos puede hacer sentir una angustia fuerte, ya que no sabemos cómo hacer para seguir adelante y más cuando tenemos hijos a cargo. La precariedad no sólo amenaza el estómago (y eso ya es decir mucho), sino que puede amenazar el alma, nos puede desmotivar, sacar fuerza y tentar con caminos o alternativas de aparente solución, pero que al final no solucionan nada. Y vos fuiste valiente, Beatriz, gracias. Existe una precariedad que puede ser muy peligrosa y que se nos puede ir colando sin darnos cuenta, es la precariedad que nace de la soledad y el aislamiento. Y el aislamiento siempre es un mal consejero.
Manuel y Beatriz usaron sin darse cuenta la misma expresión, ambos nos muestran cómo muchas veces la mayor tentación a la que nos enfrentamos es «cortarnos solos» y lejos de «echarle ganas»; esa actitud es como una polilla que nos va corroyendo el alma, nos va secando el alma.
La forma de combatir esta precariedad y aislamiento, que nos deja vulnerables a tantas aparentes soluciones –como la que Beatriz mencionaba–, se tiene que dar a diversos niveles. Una es por medio de legislaciones que protejan y garanticen los mínimos necesarios para que cada hogar y para que cada persona pueda desarrollarse por medio del estudio y un trabajo digno. Por otro lado, como bien lo resaltaba el testimonio de Humberto y Claudia, cuando nos decían que buscaban la manera de transmitir el amor de Dios que habían experimentado en el servicio y en la entrega a los demás. Leyes y compromiso personal son un buen binomio para romper la espiral de la precariedad. Y ustedes se animaron, y ustedes rezan, y ustedes están con Jesús, y ustedes están integrados en la vida de la Iglesia. Usaron una linda expresión: «Comulgamos con el hermano débil, el enfermo, el necesitado, el preso». Gracias, gracias.
Hoy en día vemos, y vivimos por distintos frentes, cómo la familia está siendo debilitada, cómo está siendo cuestionada. Cómo se cree que es un modelo que ya pasó y que no tiene espacio en nuestras sociedades y que, bajo la pretensión de modernidad, propician cada vez más un modelo basado en el aislamiento. Y se van inoculando en nuestras sociedades –se dicen sociedades libres, democráticas, soberanas–, se van inoculando colonizaciones ideológicas que la destruyen y terminamos siendo colonias de ideologías destructoras de la familia, del núcleo de la familia, que es la basa de toda sana sociedad.
Es cierto, vivir en familia no siempre es fácil, muchas veces es doloroso y fatigoso, pero creo que se puede aplicar a la familia lo que más de una vez he referido a la Iglesia: prefiero una familia herida, que intenta todos los días conjugar el amor, a una familia y sociedad enferma por el encierro o la comodidad del miedo a amar. Prefiero una familia que una y otra vez intenta volver a empezar a una familia y sociedad narcisista y obsesionada por el lujo y el confort. ¿Cuántos chicos tenés? «No, no tenemos, porque, claro, nos gusta salir de vacaciones, ir a turismo, quiero comprarme una quinta». El lujo y el confort, y los hijos quedan y, cuando quisiste tener uno, ya se te pasó la hora. ¿Qué daño que hace eso, eh? Prefiero una familia con rostro cansado por la entrega a una familia con rostros maquillados, que no han sabido de ternura y compasión. Prefiero un hombre y una mujer, don Aniceto y señora, con el rostro arrugado por las luchas de todos los días, que después de más de 50 años se siguen queriendo, y ahí los tenemos; y el hijo aprendió la lección, ya lleva 25 de casado. Esas son las familias. Cuando les pregunté recién a don Aniceto y señora quién tuvo más paciencia en estos más de 50 años: «Los dos, padre». Porque en la familia para llegar a lo que ellos llegaron hay que tener paciencia, amor, hay que saber perdonarse. «Padre, una familia perfecta nunca discute». Mentira, es conveniente que de vez en cuando discutan y que vuele algún plato, está bien, no le tengan miedo. El único consejo es que no terminen el día sin hacer la paz, porque si terminan el día en guerra van a amanecer ya en guerra fría, y la guerra fría es muy peligrosa en la familia porque va socavando desde abajo las arrugas de la fidelidad conyugal. Gracias por el testimonio de quererse por más de 50 años. Muchas gracias.
Y, hablando de arrugas –para cambiar un poco el tema– recuerdo el testimonio de una gran actriz –actriz de cine latinoamericana–, cuando ya casi sesentona comenzaba a mostrarse las arrugas de la cara y le aconsejaron un «arreglo», un «arreglito» para poder seguir trabajando bien, su respuesta fue muy clara: «Estas arrugas me costaron mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucho dolor y una vida plena, ni soñando las quiero tocar, son las huellas de mi historia». Y siguió siendo una gran actriz. En el matrimonio pasa lo mismo. La vida matrimonial tiene que renovarse todos los días. Y como dije antes, prefiero familias arrugadas, con heridas, con cicatrices pero que sigan andando, porque esas heridas, esas cicatrices, esas arrugas son fruto de la fidelidad de un amor que no siempre les fue fácil. El amor no es fácil; no es fácil, no, pero es lo más lindo que un hombre y una mujer se pueden dar entre sí, el verdadero amor, para toda la vida.
Me han pedido que rezara por ustedes y quiero empezar a hacerlo ahora mismo. Ustedes, queridos mexicanos, tienen un plus, corren con ventaja. Tienen a la madre: la Guadalupana. La Guadalupana quiso visitar estas tierras y esto nos da la certeza de tener su intercesión para que este sueño llamado familia no se pierda por la precariedad y la soledad. Ella es madre y está siempre dispuesta a defender nuestras familias, a defender nuestro futuro; está siempre dispuesta a «echarle ganas», dándonos a su Hijo. Por eso, los invito –como están, sin moverse mucho–, a tomarse de las manos y decirle juntos a Ella: Dios te salve María….
Y no nos olvidemos de San José, calladito, trabajador, pero siempre al frente, siempre cuidando la familia. Gracias, que Dios los bendiga, y recen por mí.
Y ahora los quiero invitar, en este marco de fiesta familiar, a que los matrimonios aquí presentes, en silencio, renueven sus promesas matrimoniales. Y los que están de novios, pidan la gracia de una familia fiel y llena de amor. En silencio, renovar las promesas matrimoniales y los novios pedir la gracia de una familia fiel y llena de amor.”

¡Gracias! Santo Padre.



Amor esponsal y misericordia

Se anuncia un amor sin contenido que se llena según lo relativo de cada uno, en cambio el amor de Dios está definido y no en lo relativo sino en lo concreto, en la verdad. La condición de saberse hijos de Dios en todo momento nos lo aclara todo pues la realidad de la filiación divina es condición esencial de los seres humanos. El fundamento de querer hacer bien las cosas es porque somos hijos de Dios, hemos de ser conscientes de ello. Es un modo de ser basado en la verdad. A nuestros hijos los educamos para que sean buenos hijos. Y nos duele que no lo sean. Aquí también Dios nos enseña cómo actuar.

Hay que empezar en la familia a dejarse corregir y a corregir. Se ha de hacer con cariño y si a uno le corrigen sin cariño, agradecerlo igual. Y luego, pisar con más frecuencia el confesionario de un sacerdote católico. Nos preguntaremos primero: ¿De qué me tengo que arrepentir? Podríamos pensar que todo lo hago bien, no hago mal a nadie. Si pienso así, impediré a Dios su acción de perdonar, pues no hay arrepentimiento.

Para vivir bien el matrimonio hay que perdonar y perdonar constantemente, de esa humildad del perdón nacerá el arrepentimiento. Y podremos entender que un Matrimonio no puede estar sujeto siempre a la revisión, es decir, hay que olvidar en la lucha por ser feliz en el matrimonio que, si no sale bien, me divorcio. Pues el compromiso y la entrega han de ser totales. La integridad de la entrega no va midiendo la cantidad sino superando la entrega sin medida.

La Iglesia tiene una necesidad imperiosa, la de que nos unamos fielmente entre nosotros, ayudándonos con amor, siendo respetuosos, rezando, teniendo paciencia con nosotros mismos, con los que no nos entienden y con los que nos han dado la espalda. Hagamos de nosotros mismos una ofrenda, un holocausto en el amor esponsal, con comprensión, poniéndonos en la piel del otro y de los demás.

No esperemos agradecimientos de nadie, pues el Amor se alimenta de Dios mismo. No tengamos miedo de ser firmes en nuestra vocación matrimonial, el Señor está en medio de los matrimonios. No estamos solos, un cónyuge se ayuda a otro. La alegría mutuamente se transmite y se transmite a los demás. Hemos de estar alegres transformando los problemas en agradecimiento a Dios.

En este caminar de ser Misericordiosos como el Padre, renovemos el propósito de comportarnos como hijos de Dios. 
Que se abran las puertas del cielo, te pido perdón Jesús. 

Reflexionando con calma

Si seguimos a conciencia a Cristo, seguiremos al Papa Francisco aunque sorprenda su modo de decir o lo que dice. En la catequesis del miércoles 5 de agosto de 2015, el Papa volvió a incidir en el tema de la familia, y en concreto a aquellas personas que han sufrido una ruptura del vínculo matrimonial, han reiniciado una nueva convivencia y quieren acercarse a Dios. 

Así que teniendo claro a qué se refería el Santo Padre vamos a leer su mensaje, que, como siempre, fue destacado por algunos medios creando más asombro y confusión. Pero no pasa nada, leyendo el texto entero podremos reflexionar más plenamente sobre  las palabras del Papa.

Queridos hermanos y hermanas:
Retomando las reflexiones sobre la familia, deseo referirme hoy a la situación de los que tras la ruptura de su vinculo matrimonial han establecido una nueva convivencia, y a la atención pastoral que merecen.
La Iglesia sabe bien que tal situación contradice el sacramento cristiano, pero con corazón de madre busca el bien y la salvación de todos, sin excluir a nadie. Animada por el Espíritu Santo y por amor a la verdad, siente el deber de «discernir bien las situaciones», diferenciando entre quienes han sufrido la separación y quienes la han provocado.
Si se mira la nueva unión desde los hijos pequeños vemos la urgencia de una acogida real hacia las personas que viven tal situación. ¿Cómo podemos pedirle a estos padres educar a los hijos en la vida cristiana si están alejados de la vida de la comunidad? Es necesario una fraterna y atenta acogida, en el amor y en la verdad, hacia estas personas que en efecto no están excomulgadas, como algunos piensan: ellas forman parte siempre de la Iglesia.
«No tenemos recetas sencillas», pero es preciso manifestar la disponibilidad de la comunidad y animarlos a vivir cada vez más su pertenencia a Cristo y a la Iglesia con la oración, la escucha de la Palabra de Dios, la participación en la liturgia, la educación cristiana de los hijos, la caridad, el servicio a los pobres y el compromiso por la justicia y la paz. La Iglesia no tiene las puertas cerradas a nadie."

En esta tesitura, y una vez leído el mensaje, podemos leer un texto clarificador del sacerdote José Antonio Fortea, publicado en ACIPRENSA que nos ayudará todavía más a profundizar en estos mensajes del Papa que marcan las líneas principales del sínodo ordinario sobre la familia. Pues hay que ir a la fuente, es decir, de donde emerge realmente la información y luego ir a expertos, a sabios, que saben de lo que escriben, de este modo se adquiere formación, tan necesaria en todo momento.

Rezar por el sínodo

Los estudios preparatorios al sínodo extraordinario de obispos sobre la Familia, que se celebrará el próximo otoño, siguen su curso. El Santo Padre Francisco en las audiencias públicas de los miércoles continuamente nos da una catequesis sobre la familia y el matrimonio, no solo a los novios  y casados, sino a todos los fieles en general para que conozcan lo que dice la voz de la Iglesia sobre la familia. El Papa, a su vez, en las meditaciones diarias de la misa en Santa Marta, incide en los temas que hoy preocupan a la Iglesia. Todo ello nos está removiendo el corazón, pues la preocupación de la Iglesia por la familia y el matrimonio no es una cuestión oportunista, ni un sarpullido que va durar una primavera, no, en absoluto. La familia y el matrimonio se están resquebrajando por conductas inadecuadas en nuestra familia doméstica. La política del descarte está a la orden del día, media humanidad descarta a la otra media. Por lo tanto hay que ir al fondo del problema, ahondar no solo en temas de circunstancias y del entorno sino también en temas de fondo, de la vida interior de las almas. De ahí que sean tan importantes estos trabajos que se están desarrollando.

Por ello, la familia de Nazaret es nuestro modelo y a la cual el Papa Francisco nos pidió que rezáramos por el próximo sínodo.Ciertamente los obispos hace varios meses que trabajan, pero las oraciones que elevemos a partir de ahora  nunca quedarán en saco roto, Dios las atiende siempre:

Jesús, María y José,
En ustedes contemplamos
El esplendor del amor verdadero,
A ustedes nos dirigimos con confianza.
Sagrada Familia de Nazaret,
Haz que también nuestras familias
Sean lugares de comunión y cenáculos de oración,
Auténticas escuelas del Evangelio
Y pequeñas Iglesias domésticas.
Sagrada Familia de Nazaret,
Que nunca más en las familias se vivan experiencias
De violencia, cerrazón y división:
Que todo el que haya sido herido o escandalizado
Conozca pronto el consuelo y la sanación.
Sagrada Familia de Nazaret,
Que el próximo Sínodo de los Obispos
Pueda despertar en todos la conciencia
Del carácter sagrado e inviolable de la familia,
Su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
Escuchen y atiendan nuestra súplica. Amén”. Francisco

Hijos de padres ausentes

En el año de la Familia, en el que los padres sinodales están trabajando para dar respuestas a la sociedad en temas importantes y nucleares sobre la familia y el matrimonio, el santo Padre Francisco en sus audiencias generales de los miércoles por las mañanas, en el Vaticano, ha retomado sus catequesis sobre la familia.

Es tiempo de reflexión sobre cuestiones que a todos nos afecta, pues la familia es el núcleo básico de la sociedad y un bien común que nos reporta todo tipo de consecuencias, positivas y negativas. Hemos de estudiar y prepararnos para aquellas conclusiones que esperamos con paciencia y amor, y rezando. Así que las catequesis de Francisco, el cual habla con un lenguaje llano y directo, pero lleno del Espíritu Santo, nos irán conduciendo sobre el camino de la Verdad, en el que está basada la familia.


Es un texto para comentarlo en familia, en la propia, con el esposo, la esposa, o los hijos y continuar así la catequesis en el propio seno familiar. Trata de la figura del padre, que en muchos casos aparece ausente en la familia, porque no quiere perder el tiempo con sus hijos. Es interesante reflexionar sobre si realmente qué tiempo dedican el padre, la madre,  a sus hijos y el esposo y a la esposa  a ambos entre sí.

Hoy transcribo el texto de la Audiencia del día 28 de enero de 2015, cuyo contenido siguió el 4 de febrero de 2015.



Retomamos el camino de catequesis sobre la familia. Hoy nos dejamos guiar por la palabra «padre». Una palabra más que ninguna otra con especial valor para nosotros, los cristianos, porque es el nombre con el cual Jesús nos enseñó a llamar a Dios: padre. El significado de este nombre recibió una nueva profundidad precisamente a partir del modo en que Jesús lo usaba para dirigirse a Dios y manifestar su relación especial con Él. El misterio bendito de la intimidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu, revelado por Jesús, es el corazón de nuestra fe cristiana.
«Padre» es una palabra conocida por todos, una palabra universal. Indica una relación fundamental cuya realidad es tan antigua como la historia del hombre. Hoy, sin embargo, se ha llegado a afirmar que nuestra sociedad es una «sociedad sin padres». En otros términos, especialmente en la cultura occidental, la figura del padre estaría simbólicamente ausente, desviada, desvanecida. En un primer momento esto se percibió como una liberación: liberación del padre-patrón, del padre como representante de la ley que se impone desde fuera, del padre como censor de la felicidad de los hijos y obstáculo a la emancipación y autonomía de los jóvenes. A veces en algunas casas, en el pasado, reinaba el autoritarismo, en ciertos casos nada menos que el maltrato: padres que trataban a sus hijos como siervos, sin respetar las exigencias personales de su crecimiento; padres que no les ayudaban a seguir su camino con libertad —si bien no es fácil educar a un hijo en libertad—; padres que no les ayudaban a asumir las propias responsabilidades para construir su futuro y el de la sociedad.
Esto, ciertamente, no es una actitud buena. Y, como sucede con frecuencia, se pasa de un extremo a otro. El problema de nuestros días no parece ser ya tanto la presencia entrometida de los padres, sino más bien su ausencia, el hecho de no estar presentes. Los padres están algunas veces tan concentrados en sí mismos y en su trabajo, y a veces en sus propias realizaciones individuales, que olvidan incluso a la familia. Y dejan solos a los pequeños y a los jóvenes. Siendo obispo de Buenos Aires percibía el sentido de orfandad que viven hoy los chicos; y a menudo preguntaba a los papás si jugaban con sus hijos, si tenían el valor y el amor de perder tiempo con los hijos. Y la respuesta, en la mayoría de los casos, no era buena: «Es que no puedo porque tengo mucho trabajo...». Y el padre estaba ausente para ese hijo que crecía, no jugaba con él, no, no perdía tiempo con él.
Ahora, en este camino común de reflexión sobre la familia, quiero decir a todas las comunidades cristianas que debemos estar más atentos: la ausencia de la figura paterna en la vida de los pequeños y de los jóvenes produce lagunas y heridas que pueden ser incluso muy graves. Y, en efecto, las desviaciones de los niños y adolescentes pueden darse, en buena parte, por esta ausencia, por la carencia de ejemplos y de guías autorizados en su vida de todos los días, por la carencia de cercanía, la carencia de amor por parte de los padres. El sentimiento de orfandad que viven hoy muchos jóvenes es más profundo de lo que pensamos.
Son huérfanos en la familia, porque los padres a menudo están ausentes, incluso físicamente, de la casa, pero sobre todo porque, cuando están, no se comportan como padres, no dialogan con sus hijos, no cumplen con su tarea educativa, no dan a los hijos, con su ejemplo acompañado por las palabras, los principios, los valores, las reglas de vida que necesitan tanto como el pan. La calidad educativa de la presencia paterna es mucho más necesaria cuando el papá se ve obligado por el trabajo a estar lejos de casa. A veces parece que los padres no sepan muy bien cuál es el sitio que ocupan en la familia y cómo educar a los hijos. Y, entonces, en la duda, se abstienen, se retiran y descuidan sus responsabilidades, tal vez refugiándose en una cierta relación «de igual a igual» con sus hijos. Es verdad que tú debes ser «compañero» de tu hijo, pero sin olvidar que tú eres el padre. Si te comportas sólo como un compañero de tu hijo, esto no le hará bien a él.
Y este problema lo vemos también en la comunidad civil. La comunidad civil, con sus instituciones, tiene una cierta responsabilidad —podemos decir paternal— hacia los jóvenes, una responsabilidad que a veces descuida o ejerce mal. También ella a menudo los deja huérfanos y no les propone una perspectiva verdadera. Los jóvenes se quedan, de este modo, huérfanos de caminos seguros que recorrer, huérfanos de maestros de quien fiarse, huérfanos de ideales que caldeen el corazón, huérfanos de valores y de esperanzas que los sostengan cada día. Los llenan, en cambio, de ídolos pero les roban el corazón; les impulsan a soñar con diversiones y placeres, pero no se les da trabajo; se les ilusiona con el dios dinero, negándoles la verdadera riqueza.
Y entonces nos hará bien a todos, a los padres y a los hijos, volver a escuchar la promesa que Jesús hizo a sus discípulos: «No os dejaré huérfanos» (Jn 14, 18). Es Él, en efecto, el Camino que recorrer, el Maestro que escuchar, la Esperanza de que el mundo puede cambiar, de que el amor vence al odio, que puede existir un futuro de fraternidad y de paz para todos.[…]


Los peligros del adulterio

La vida es una complicación que debemos solventar cada día. Sencillamente es una manera de decir que se lucha a cada momento, incluso a veces es una batalla sin cuartel el querer y poder dormir, algo tan relajante se convierte en una pelea con uno mismo. El matrimonio tiene también su aspecto complicado. Para ello hay que acudir a soluciones, que ya nos han venido predeterminadas y aplicarlas a nuestro matrimonio, pues cada uno vive y está en sus circunstancias. Y el mejor libro al que podemos acudir es La Biblia, el libro más leído y traducido de todos los tiempos.
 
Podemos citar del Antiguo Testamento, el libro de los Proverbios, tradicionalmente atribuido al Rey Salomón (1000 años antes de Jesucristo). 

Los consejos son muchísimos, muy actuales, sirven siempre, no tienen desperdicio en ningún caso, es una buena ficha para recordarlos.

Y alerta nosotras, las esposas!! antes y ahora ha habido, y hay muchas mujeres, que van en busca de hombres casados. Así que es bueno que los tengamos en cuenta.






LIBRO DE LOS PROVERBIOS
Del CAPÍTULO 5
Los falsos encantos de la mujer adúltera
5:
1 Hijo mío, atiende a mi sabiduría, inclina tu oído a mi inteligencia, 
5:2 para que guardes la debida discreción y tus labios conserven la ciencia. 
5:3 Porque los labios de la mujer ajena destilan miel y su paladar es más suave que el aceite, 
5:4 pero al final, ella es amarga como el ajenjo, cortante como una espada de doble filo. 
5:5 Sus pies descienden a la Muerte, sus pasos se precipitan en el Abismo; 
5:6 ella no tiene en cuenta el sendero de la vida, va errante sin saber adonde. 
Los peligros del adulterio
5:
7 Por eso, hijos, escúchenme y no se aparten de las palabras de mi boca. 
5:8 Aleja de ella tu camino y no te acerques a la entrada de su casa, 
5:9 no sea que entregues a otros tu honor y tus años, a un hombre cruel; 
5:10 que gente extraña se sacie con tu fuerza y tus trabajos vayan a parar a casa ajena, 
5:11 y que al fin tengas que gemir, cuando estén consumidos tu cuerpo y tu carne. 
5:12 Entonces dirás: "¿Cómo aborrecí la instrucción y mi corazón despreció las advertencias? 
5:13 Yo no escuché la voz de mis maestros ni atendí a los que me enseñaban. 
5:14 Faltó poco para que estuviera en el colmo de la desgracia, en medio de la asamblea y de la comunidad". 
La fidelidad conyugal
5:
15 Bebe el agua de tu cisterna y la que fluye de tu propio pozo. 
5:16 Que tus fuentes no se dispersen hacia afuera ni tus corrientes de agua, por las calles. 
5:17 Que ellas sean para ti solo y que no haya extraños junto a ti. 
5:18 ¡Bendita sea tu fuente, y encuentra tu alegría en la mujer de tu juventud,
5:19 cierva amable, graciosa gacela! 
5:Que en todo tiempo te embriaguen sus amores y estés siempre prendado de su afecto. 
5:20 Hijo mío, ¿por qué te dejarás prendar por la mujer ajena y abrazarás los pechos de una extraña? 
5:21 Los caminos del hombre están bajo la mirada del Señor y él tiene en cuenta todos sus senderos. 
5:22 El malvado será presa de sus propias faltas y quedará atrapado en los lazos de su pecado. 
5:23 Morirá por falta de instrucción y se extraviará por su gran necedad.
Del CAPÍTULO 6
Contra el adulterio
6:
20 Observa, hijo mío, el precepto de tu padre y no rechaces la enseñanza de tu madre. 
6:21 Átalos a tu corazón constantemente, anúdalos a tu cuello. 
6:22 Que ellos te guíen mientras caminas, que velen sobre ti cuando estás acostado, y conversen contigo cuando despiertas. 
6:23 Porque el precepto es una lámpara, la enseñanza, una luz, y las reglas de la instrucción, un camino de vida, 
6:24 a fin de preservarte de una mala mujer y de la lengua seductora de una extraña. 
6:25 No codicies su hermosura en tu corazón ni te dejes cautivar por sus miradas. 
6:26 Porque el precio de una prostituta es un mendrugo de pan, pero una mujer casada anda a la pesca de una vida lujosa. 
6:27 ¿Puede un hombre ponerse fuego en el pecho sin que se inflame su ropa? 
6:28 ¿Se puede caminar sobre brasas sin quemarse los pies? 
6:29 Eso le pasa al que se acuesta con la mujer de su prójimo: el que la toque no quedará impune. 
6:30 ¿Acaso no se desprecia al ladrón, aunque robe para saciar su apetito cuando tiene hambre? 
6:31 Una vez descubierto, paga siete veces y tiene que entregar todos los bienes de su casa. 
6:32 El que comete adulterio es un insensato, se arruina a sí mismo el que obra así: 
6:33 lo que conseguirá son golpes e ignominia, y su oprobio nunca se borrará. 
6:34 Porque los celos enfurecen al varón, y no tendrá compasión en el día de la venganza; 
6:35 no aceptará ninguna compensación, ni querrá saber nada aunque quieras darle más.
Del CAPÍTULO 7
Contra las seducciones de la mujer adúltera
7:
1 Hijo mío, observa mis palabras y atesora mis mandamientos. 
7:2 Observa mis preceptos, y vivirás, guarda mi enseñanza como la pupila de tus ojos. 
7:3 Átalos a tus dedos, escríbelos sobre la tabla de tu corazón. 
7:4 Di a la Sabiduría: "Tú eres mi hermana", y llama "Amiga" a la Inteligencia, 
7:5 para preservarte de la mujer ajena, de la extraña que se vale de palabras seductoras. 
7:6 Mientras yo estaba a la ventana de mi casa, miré a través de mi reja, 
7:7 y vi entre los incautos, divisé entre los adolescentes a un joven falto de juicio, 
7:8 que pasaba por la calle, junto a la esquina, y se dirigía hacia la casa de ella, 
7:9 en el crepúsculo, al caer el día, en medio de la noche y la oscuridad. 
7:10 De pronto, le sale al paso esa mujer, con aire de prostituta y el corazón lleno de astucia: 
7:11 es bulliciosa, procaz, sus pies no paran en su casa; 
7:12 unas veces en las calles, otras en las plazas, está al acecho en todas las esquinas. 
7:13 Ella lo agarra, lo cubre de besos, y le dice con todo descaro: 
7:14 "Tenía que ofrecer sacrificios de comunión, hoy mismo he cumplido mis votos; 
7:15 por eso salí a tu encuentro, ansiosa por verte, y te encontré. 
7:16 He cubierto mi lecho con mantas de telas multicolores, de hilo de Egipto; 
7:17 he perfumado mi cama con mirra, con áloes y cinamomo. 
7:18 ¡Ven! Embriaguémonos de amor hasta la mañana, entreguémonos a las delicias del placer. 
7:19 Porque mi marido no está en casa, ha emprendido un largo viaje, 
7:20 se llevó la bolsa del dinero, no volverá hasta la luna llena". 
7:21 Así lo persuade con su gran desenvoltura, lo arrastra con sus labios seductores. 
7:22 En seguida, él la sigue, como un buey que es llevado al matadero, como un ciervo que cae en el lazo, 
7:23 hasta que una flecha le atraviesa el hígado, como un pájaro que se precipita en la trampa, sin advertir que está en juego su vida. 
7:24 Y ahora, hijo mío, escúchame, y presta atención a las palabras de mi boca: 
7:25 que tu corazón no se desvíe hacia sus caminos, que no se extravíe por sus senderos, 
7:26 porque son muchas las víctimas que ella hizo caer, y eran fuertes todos los que ella mató: 
7:27 su casa es el camino del Abismo, que baja a las cámaras de la Muerte.


***En el cuadro, El Rey Salomón pintado por Pedro Berruguete.

Año de la familia

2015 es y será el año de la familia para los cristianos, apoyando los trabajos sinodales. Además del aspecto experimental que poseemos, es decir, los conocimientos que tenemos sobre la familia a través de nuestra experiencia de ser hijos de nuestros padres y cónyuges, en el caso de estar casados o ser viudos, debemos estudiar estos temas pues la experiencia no ha de ser el único elemento para el conocimiento, pues siempre sería un conocimiento débil, aunque sea importante.
 

El link que os presento hoy es del fundador del Opus Dei, un santo universal, san Josemaria Escrivá. Su web, que nació muchos años más tarde de su traspaso al cielo, contiene todos sus escritos y libros, y referencias constantes al Papa, al sumo pontífice de la Iglesia Católica. Y la página que he linkado es la correspondiente al tema de la familia y el matrimonio, textos para estudiar y para meditar, en definitiva, para conocer directamente la voz de los santos de la Iglesia.

Concluye el sínodo

Para hacernos una buena idea de las conclusiones del III Sínodo extraordinario de los Obispos que se ha celebrado en estos días para sentar las bases del Sínodo ordinario de Obispos del año que viene, es muy conveniente ir directamente a la fuente, en lugar de dejarnos seducir por muchas webs que alarman sobre asuntos muy lejos de la realidad y del santo padre Francisco. El texto final es un poco largo pero es una lectura que nos performará realmente pues es lo que se está estudiando en el seno de la jerarquía de la Iglesia.



Synod14 - "Relatio Synodi" de la Tercera Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos: "Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la evangelización" (5-19 octubre 2014), 10/18/2014




El banquete de bodas

Las bodas son símbolo de alianza entre un hombre y una mujer, en el mismo sentido que Dios revela su alianza para con todos los hombres y mujeres de la humanidad. Así lo hemos leído en muchos pasajes del Antiguo Testamento, así como en el Evangelio del domingo de la XXVIII semana del tiempo ordinario, según san Mateo 22, 1-14

<<Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: "Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda." Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. Entonces dice a sus siervos: "La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda." Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. «Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?" Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos>>.

Así, las bodas, la alianza entre un hombre y una mujer, se sellan con la gracia del sacramento matrimonial, que en la tierra nada lo separará porque ha sido sellada por Dios para siempre. Por ello, está dispuesto que el matrimonio es indisoluble, al igual que es indisoluble la alianza que estableció Dios con nosotros, con los hombres y mujeres anteriores a nosotros y con todos y todas que están en la mente de Dios y que todavía no han nacido.


Y a esa invitación que hemos recibido a las bodas y que nos hace el Rey, hay que ir bien vestido, porque si no lo hacemos, nos echarán del banquete.  En esta parábola, el rey es Dios; el banquete es el Reino de los cielos, es decir el estado beatífico del alma a la muerte del cuerpo mortal que la envolvía; y el vestido de fiesta, es el alma en estado de gracia, es decir, aquella alma que está purificada con el sacramento del perdón y la reconciliación porque ha acudido a confesarse y ha recibido la absolución de un sacerdote.

III Sínodo Extraordinario de la familia

El III Sínodo extraordinario se ha iniciado hoy domingo, 5 de octubre de 2014, con una misa presidida por el santo padre Francisco, en la basílica de san Pedro, en la Ciudad del Vaticano. La misa correspondía al domingo XXVII del tiempo ordinario y junto a la vigilia de oración de ayer, han sido los puntos de partida de este sínodo dedicado a la familia y al matrimonio, el cual concluirá con la beatificación del santo padre Pablo VI, autor de la encíclica Humanae Vitae. En la homilía el Papa Francisco ha dicho que los sínodos son para guardar y cuidar la Viña del Señor.

Desde el Concilio Vaticano II solo se han celebrado tres sínodos extraordinarios. Sus conclusiones darán paso al Sínodo de Obispos que se celebrará en el próximo año 2015. En el actual sínodo participan unas 250 personas, entre obispos y laicos en el bautismo de la fe y durará 14 días. Los elementos iniciales han sido los resultados de la consulta mundial y valiente que se efectuó a través de las diócesis de todos los países del mundo en donde hay diócesis de la Iglesia Católica.

Los temas a tratar son los relacionados con las familias y los matrimonios (tanto si son civiles o no, como los homosexuales), los hijos dentro y fuera del matrimonio, los divorciados, etc., cuestiones que la Iglesia, los pastores y los fieles han de tener muy claro para responder a las preguntas constantes de la sociedad.

Una buena manera de participar en el sínodo es rezar para que el Espíritu Santo ilumine profundamente a los participantes, dando luz a resolver las cuestiones planteadas y las controversias que él haya de debatirse. 

En anteriores artículos como Desafíos pastorales o Sínodos sobre la familia y el matrimonio nos habíamos referido a este sínodo extraordinario, y en donde podrás encontrar más información.



El adulterio es una ofensa

No vamos a decir que se cometen más adulterios ahora que en otros tiempos mejores, porque no es verdad. No es algo nuevo ni viejo, es en su esencia más lejano que la Torre de Babel o Sodoma y Gomorra. Y casi habitual en nuestro entorno de hoy, en el que caen muchos hombres y mujeres, y si son ellas despechadas, los denuncian a la justicia por ladrones como en el caso de la familia Pujol en Catalunya (España) o se hacen de oro con los comentarios de alcoba trascritos a un libro (F. Holland en Francia), por comentar casos conocidos y muy publicados en los medios. La cosa es que tanto unas y otros pueden haber cometido adulterio, que como decíamos en otro artículo el adulterio es pecado mortal.

Pero no hemos de quedarnos en los comentarios, hemos de ir a la fuente de la que emana la definición y el hecho mismo de ser pecado muy grave. En el Catecismo de la Iglesia Católica, en el artículo dedicado al sexto mandamiento de la Ley de Dios (No cometerás adulterio) leemos en el punto IV. Las ofensas a la dignidad del matrimonio:

“2380 El adulterio. Esta palabra designa la infidelidad conyugal. Cuando un hombre y una mujer, de los cuales al menos uno está casado, establecen una relación sexual, aunque ocasional, cometen un adulterio. Cristo condena incluso el deseo del adulterio (cf Mt 5, 27-28). El sexto mandamiento y el Nuevo Testamento prohíben absolutamente el adulterio (cf Mt 5, 32; 19, 6; Mc 10, 11; 1 Co 6, 9-10). Los profetas denuncian su gravedad; ven en el adulterio la imagen del pecado de idolatría (cfOs 2, 7; Jr 5, 7; 13, 27).

2381 El adulterio es una injusticia. El que lo comete falta a sus compromisos. Lesiona el signo de la Alianza que es el vínculo matrimonial. Quebranta el derecho del otro cónyuge y atenta contra la institución del matrimonio, violando el contrato que le da origen. Compromete el bien de la generación humana y de los hijos, que necesitan la unión estable de los padres.”

Ahí está. Es bueno conocer la doctrina de la Iglesia Católica, observarla y respetarla. Nos hará un gran bien. En cualquier caso siempre existe la posibilidad del perdón, hay que arrepentirse e irse a confesar, y como dijo Jesús “Vete y no peques más”. Y ciertamente es posible no volver hacerlo.

Matrimonio y novela

En este domingo, 14 de septiembre de 2014, en la fiesta de la exaltación de la Cruz, el santo padre Francisco ha celebrado la santa misa en la Basílica de San Pedro con el rito matrimonial. Es la primera vez que lo hace en su pontificado. Las 20 parejas escogidas habrán gozado doblemente el día más importante de sus vidas, porque se han casado con la persona que aman y con la que desean compartir toda su vida y porque además los ha casado el Papa. La homilía iba dirigida a ellos muy especialmente, pero nos va bien reflexionarla a todos los matrimonios pues reconocemos en ella que muchas cosas nos pasan a todos. El acontecimiento ha dado la vuelta al mundo entero, siendo motivo de noticia en todos los medios, pues este Papa es un gran comunicador.

Hemos extractado una parte de la homilía del Papa, referida a la enseñanza sobre el sacramento del matrimonio, pronunciada una vez celebrado cada enlace:


"El amor de Jesús, que ha bendecido y consagrado la unión de los esposos, es capaz de mantener su amor y de renovarlo cuando humanamente se pierde, se hiere, se agota. El amor de Cristo puede devolver a los esposos la alegría de caminar juntos; porque eso es el matrimonio: un camino en común de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misión de ayudar a su mujer a ser mejor mujer, y la mujer tiene la misión de ayudar a su marido a ser mejor hombre. Ésta es vuestra misión entre vosotros. “Te amo, y por eso te hago mejor mujer”; “te amo, y por eso te hago mejor hombre”. Es la reciprocidad de la diferencia. No es un camino llano, sin problemas, no, no sería humano. Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero así es la vida. Y en el marco de esta teología que nos ofrece la Palabra de Dios sobre el pueblo que camina, también sobre las familias en camino, sobre los esposos en camino, un pequeño consejo. Es normal que los esposos discutan. Es normal. Siempre se ha hecho. Pero os doy un consejo: que vuestras jornadas jamás terminen sin hacer las paces. Jamás. Basta un pequeño gesto. Y de este modo se sigue caminando. El matrimonio es símbolo de la vida, de la vida real, no es una “novela”. Es sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia, un amor que encuentra en la Cruz su prueba y su garantía. Os deseo, a todos vosotros, un hermoso camino: un camino fecundo; que el amor crezca. Deseo que seáis felices. No faltarán las cruces, no faltarán. Pero el Señor estará allí para ayudaros a avanzar. Que el Señor os bendiga."

Desafíos pastorales

Recientemente el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos, hizo público el documento de trabajo para el sínodo de obispos en la III asamblea general extraordinaria, que se celebrará del 5 al 9 de octubre de 2014, con el tema Los Desafíos Pastorales de la Familia en el contexto de la Evangelización .


En este documento, se ha trabajado a fondo la institución familiar, la célula de la sociedad. De la lectura del índice, solamente del índice, comprobamos que afrontan todas las preguntas que el mundo de hoy se ha planteado y de alguna manera ha estado impelando una respuesta clara a cada situación que viven los matrimonios y las familias. En el texto completo, se exponen aproximadamente 76 asuntos en 159 puntos diferentes, acabando con una sentida oración a la Santa Familia de Nazaret.

Sigamos, pues, apoyando al santo padre Francisco y a los obispos, para que el documento final sea un instrumento evangelizador.


SÍNODO DE LOS OBISPOS, III ASAMBLEA GENERAL EXTRAORDINARIA
LOS DESAFÍOS PASTORALES 
DE LA FAMILIA
EN EL CONTEXTO 
DE LA EVANGELIZACIÓN
INSTRUMENTUM LABORIS
Ciudad del Vaticano
2014

ÍNDICE

Abreviaciones
Presentación
Premisa

I PARTE
COMUNICAR EL EVANGELIO DE LA FAMILIA HOY

Capítulo I
  1. El designio de Dios acerca del matrimonio y la familia
  2. La familia a la luz del dato bíblico (1-3)
  3. La familia en los documentos de la Iglesia (4-7)
Capítulo II
  1. Conocimiento y recepción de la Sagrada Escritura y los documentos de la Iglesia sobre matrimonio y familia (8)
  2. El conocimiento de la Biblia sobre la familia (9-10)
  3. Conocimiento de los documentos del Magisterio (11)
  4. La necesidad de sacerdotes y ministros preparados (12)
  5. Acogida diversificada de la enseñanza de la Iglesia (13-14)
  6. Algunos motivos de la dificultad de recepción (15-16)
  7. Promover un mejor conocimiento del Magisterio (17-19)
Capítulo III
  1. Evangelio de la familia y ley natural
  2. El nexo entre Evangelio de la familia y ley natural (20)
  3. Problematismo de la ley natural hoy (21-26)
  4. Contestación práctica de la ley natural sobre la unión entre hombre y mujer (27-29)
  5. Una deseable renovación del lenguaje (30)
Capítulo IV
  1. La familia y la vocación de la persona en Cristo
  2. La familia, la persona y la sociedad (31-34)
  3. A imagen de la vida trinitaria (35)
  4. La Santa Familia de Nazaret y la educación al amor (36-38)
  5. Diferencia, reciprocidad y estilo de vida familiar (39-42)
  6. Familia y desarrollo integral (43-44)
  7. Acompañar el nuevo deseo de familia y las crisis (45-48)
  8. Una formación constante (49)
II PARTE
LA PASTORAL DE LA FAMILIA FRENTE 
A LOS NUEVOS DESAFÍOS
Capítulo I
  1. La pastoral de la familia: las diversas propuestas actuales
  2. Responsabilidad de los pastores y dones carismáticos en la pastoral familiar (50)
  3. La preparación al matrimonio (51-56)
  4. Piedad popular y espiritualidad familiar (57)
  5. El sostén a la espiritualidad familiar (58)
  6. El testimonio de la belleza de la familia (59-60)
Capítulo II
a) Los desafíos pastorales de la familia (61)
  1. La crisis de la fe y la vida familiar
  2. La acción pastoral en la crisis de fe (62-63)
  3. Situaciones críticas internas a la familia
  4. Dificultad de relación / comunicación (64)
  5. Fragmentación y disgregación (65)
  6. Violencia y abuso (66-67)
  7. Dependencias, medios de comunicación y redes sociales (68-69)
c) Presiones externas a la familia
  1. La repercusión de la actividad laboral en la familia (70-71)
  2. El fenómeno migratorio y la familia (72)
  3. Pobreza y lucha por la subsistencia (73)
  4. Consumismo e individualismo (74)
  5. Contra-testimonios en la Iglesia (75)
d) Algunas situaciones particulares
  1. El peso de las expectativas sociales sobre el individuo (76)
  2. El impacto de las guerras (77)
  3. Disparidad de culto (78)
  4. Otras situaciones críticas (79)
Capítulo III
Las situaciones pastorales difíciles
A. Situaciones familiares (80)
  1. Las convivencias (81-82)
  2. Las uniones de hecho (83-85)
  3. Separados, divorciados y divorciados vueltos a casar (86)
  4. Los hijos y quienes se quedan solos (87)
  5. Las madres solteras (88)
  6. Situaciones de irregularidad canónica (89-92)
  7. Acerca del acceso a los sacramentos (93-95)
  8. Otras peticiones (96)
  9. Acerca de los separados y los divorciados (97)
  10. Simplificación de las causas matrimoniales (98-102)
  11. El cuidado de las situaciones difíciles (103-104)
  12. No practicantes y no creyentes que piden el matrimonio (105-109)
B. Acerca de las uniones entre personas del mismo sexo
  1. Reconocimiento civil (110-112)
  2. La evaluación de las Iglesias particulares (113-115)
  3. Algunas indicaciones pastorales (116-119)
  4. Transmisión de la fe a los niños en uniones de personas del mismo sexo (120)

III PARTE
LA APERTURA A LA VIDA 
Y LA RESPONSABILIDAD EDUCATIVA
Capítulo I
  1. Los desafíos pastorales acerca de la apertura a la vida (121-122)
  2. Conocimiento y recepción del Magisterio sobre la apertura a la vida (123-125)
  3. Algunas causas de la difícil recepción (126-127)
  4. Sugerencias pastorales (128)
  5. Acerca de la praxis sacramental (129)
  6. Promover una mentalidad abierta a la vida (130-131)
Capítulo II
La Iglesia y la familia frente al desafío educativo
a) El desafío educativo en general
  1. El desafío educativo y la familia hoy (132)
  2. Transmisión de la fe e iniciación cristiana (133-134)
  3. Algunas dificultades específicas (135-137)
b) La educación cristiana en situaciones familiares difíciles (138)
  1. Una visión general de la situación (139-140)
  2. Las peticiones dirigidas a la Iglesia (141-145)
  3. Las respuestas de las Iglesias particulares (146-150)
  4. Tiempos y modalidades de la iniciación cristiana de los niños (151-152) 
  5. Algunas dificultades específicas (153)
  6. Algunas indicaciones pastorales (154-157)

CONCLUSIÓN (158-159)