mayo 10, 2017

Nos gusta estar casados

Gente ingeniosa trabaja para empresas que influyen muchísimo en la opinión, enviando por la red mensajes o "memes" con dibujos, fotos, gráficos, vídeos, etc.  Es más, son creadores de tendencias de opinión y de crítica, y también de difamación. 

Al entorno del matrimonio hay miles de "memes" circulando por la red, tanto a favor como en contra, pero la genialidad del de Mafalda es que, sin ir en contra del matrimonio (civil o religioso) con pocas palabras ensalza la soltería. De entrada, te hace mucha gracia, porque la tiene, pero luego, piensas. Porque Mafalda también discurre.

Es cierto que en la soltería no hay esposo ni suegra y la soltera puede estar sin buscar nada porque, como dice Mafalda, está en la Gloria. Yo estoy segurísima que la Gloria es algo más que estar sin suegra ni esposo.

Pero sigue siendo curioso que nos haga reír de pronto, como si en el fondo, todas las que hemos reído, estemos deseando perder de vista al marido y a la suegra.  Y en estos, en nuestros impulsos inmediatos no controlados, juegan los autores de los “memes” y en breve se hacen virales porque muchos receptores al mismo tiempo se convierten en duplicadores. Y se crea una opinión, una tendencia, algunas a la largo plazo que por eso mismo se hace corrosiva.

Nadie está obligado a casarse, lo sabemos, pero nos gusta estar casados y que nos prometan amor para siempre. Esto da una seguridad que tiene raíces antropológicas. Así que no es nada extraño que las personas se sigan casando. El cristiano ha de entender que el matrimonio, además de generar ese bienestar natural, el matrimonio es una vocación, es una llamada de Dios exigente, pero no imposible de cumplir. La vocación matrimonial, sustentada en el sacramento del matrimonio conlleva la gracia de Dios consigo para que los esposos sean una sola carne sin ruptura humana posible, salvo la muerte.

Unida a la vocación matrimonial, va el esposo, la suegra y todo lo demás. La soltería planteada sin buscar nada es egocentrismo. Pero la verdad sea dicha: no toda la soltería es tan banal.


Mi matrimonio, de fiesta en fiesta