diciembre 18, 2016

Amoris Laetitia también en Navidad

Una vez decidida la fecha de boda, lo siguiente más bonito es prepararla. La organizarán los novios, con la ayuda de los padres respectivos y los asesores de eventos. Sin embargo, este es el aspecto más lúdico y divertido del compromiso para siempre. Lo más importante es prepararse para el día siguiente y los que vendrán. Los efluvios de las fiestas son efímeros, en cambio los problemas que aparecerán al nacer el matrimonio se han de afrontar, resolver y asumir.

Hablar de ello en los momentos de más enamoramiento no es tirarse un jarrón de agua fría por encima, es hablar realmente de algo básico para la supervivencia del matrimonio. Los novios han de saber que la boda es, en sí misma, la culminación del noviazgo y a la vez el inicio de la vida de un matrimonio, la vida de dos en uno. Así que los futuros cónyuges se han de preparar muy bien para poder entender qué significa decirle al otro para toda la vida.

Antes de casarse, hay que formarse. Para ello propongo que nos fiemos del Papa Francisco. Su Santidad publicó Amoris Laietitia. Se ha de leer desde el principio hasta el final, y no a trocitos pues es un texto construido para ser leído así. Es animante y pedagógico. La lectura no se hace pesada y es universal. Está abierta de tal manera que cualquier persona puede sentirse acogida.

Aquí las madres podríamos tomar la iniciativa de comprar el librito y regalarlo pues también es un libro para matrimonios jóvenes, para matrimonios en la madurez; para sacerdotes, catequistas, formadores, e incluso para los periodistas para que informen bien sobre lo que dice y escribe el Santo Padre. 

Si ya somos suegras, hemos de consultarlo con los hijos o con las hijas, no vayamos a meter la pata e iniciemos las próximas fiestas con un tema espinoso con las nueras o los yernos.




Mi matrimonio, de fiesta en fiesta