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Los queridos abuelos

Los abuelos no son mártires por el hecho de cuidar de sus hijos o nietos, o ambos. Los abuelos son los padres de nuestros padres y pertenecen al núcleo de nuestra familia, que hemos de proteger, amar y agradecer todo lo que hacen o han hecho por nosotros. 

En otras civilizaciones gozan de respeto por su edad y su sabiduría. Es evidente que los abuelitos y las abuelitas encantadores son los más deseados pues, además de edad y sabiduría, su carácter entrañable o afable se contagia e irradia alrededor. Pero sabemos que en todas las familias hay un cascarrabias que se queja de todo y en muchas ocasiones es un aguafiestas. La mejor solución con estos abuelos o abuelas singulares es la paciencia en cantidades industriales y las sonrisas sin fin, aunque esputen dragones. Otra solución es recordar lo qué han hecho por nosotros o por otros y podremos intuir de dónde proviene su mal carácter. Y como no es un tema de bola de cristal, pueda ser que de esa acidez de carácter no sepamos su origen. En realidad, tampoco hace falta saberlo ¡qué más da!

De historias de abuelos que dicen que son sufridores hay muchísimas…Si mi niño se despierta con fiebre por la mañana ¿Qué vamos hacer? Mi marido y yo tenemos que ir a trabajar y no hay excusa que valga ¿qué hago? No hay más remedio que llamar a mi suegra, la abuelita encantadora, pues la otra no está disponible… Cuando la abuelita llega, mi marido ya ha llevado los otros niños al colegio, yo llegaré tarde al trabajo, pero lo recuperaré. Así mi niño está en buenas manos. Y la abuelita encantadora sonríe y no para de trabajar. Por cierto, por la tarde, la abuelita con el enfermo, coge la furgoneta y va a recoger al resto de la prole al colegio.
Hoy no lo hemos podido montar mejor…. ¡O peor!

Esta historieta, sin ningún valor, es tan habitual como que en nuestra latitud hay día y noche. No obstante, no hay que dramatizar: los abuelos que no quieren ayudar a los hijos o nietos, por la razón que sea, ya dicen NO, o van criticando a la sociedad por lo mucho que ellos colaboran en su desarrollo sin hacer nada o dan unas excusas increíbles. Pero hay que seguir adelante, esta red social que es la familia es el origen del mundo. Así que el hecho de que los abuelos ayuden o no a los hijos y nietos es antropológico. No tiene más.

Por otra parte, yo propondría estar atentos al enfoque que públicamente los medios de comunicación ofrecen en relación a los abuelos, dramatizan las circunstancias y arrancan quejas con un sacacorchos mecánico. No podemos prescindir de los abuelos, pues un baluarte más de la familia se destruiría. Así que los abuelos hemos de procurar estar siempre dispuestos, física o materialmente, y los hijos a la recíproca para con sus padres, pero cada uno en su casa y Dios en la de todos.


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