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Mostrando entradas de noviembre, 2015

Hablar y escuchar sin violencia

Los asuntos de familia son aquellas cosas, cuestiones, problemas, cosillas, (¡sin violencia, claro!!) herencias, hijos ilegítimos…. que no hace falta airear al resto del mundo, aunque hierva al rojo vivo un periodismo que favorece el morbo de aquellas personas que quieren curiosear en esos asuntillos de gente conocida o bien de gente que se presta al morbo para darse a conocer. Creo, no obstante, que esos asuntos es mejor lavarlos en casa, que todo quede en familia sería lo óptimo, lo cual significa dialogar con los miembros de la familia, ponerse en la piel del otro, escuchar, rectificar la mayoría de las veces, tener mucha paciencia etc. 
Pero la realidad no es así, el orgullo nos domina, y a veces no nos damos ni cuenta. De repente un día nos cierran la boca, y al siguiente ya hemos perdido la confianza y no queremos explicar, comentar ni decir nada, pues no queremos que nos lleven la contraria, creemos que no nos van a entender, no nos interesa la opinión del otro porque uno ya tie…

En África quieren al Papa

El Santo Padre Francisco está en el corazón de África: Kenia, Uganda, y la República Centroafricana son sus destinos en estos días. Se le aconsejó que no hiciera el viaje, pero a Francisco solo le preocupan los mosquitos. 
Recemos por él, por las persones que le acompañan y por los colaboradores que han hecho posible que Francisco haga uno de los viajes más importantes de su pontificado. La oración fiel y confiada, nunca cae en saco roto.

Sembrando el terror

7 atentados de odio y maldad, en #París. Se ha utilizado el nombre de Alá para ejecutar la masacre. Dicen que Alá es Dios. Sin embargo, el poder y la sabiduría de Dios no quiere la barbarie. 
Están equivocados los que lo invocan para ejecutar el mal, sembrar odio y terror, pues Dios, el verdadero Dios, es Amor. 
No cesemos de rezar. 

¿Vivimos en las apariencias?

Las redes sociales también se han convertido en un mundo de apariencias y no de verdades. ¿Todo el que escribe, se cree lo que escribe?
Es una cuestión que podríamos plantearnos pues podemos estar escribiendo, por ejemplo, sobre la unidad y la indisolubilidad del matrimonio como las características firmes del matrimonio, pero a la hora de vivir el propio matrimonio nos desparramamos y la virtud de la templanza queda en un cajón para cuando nos convenga aparentar ser buenas y delicadas esposas, o en su caso, ser buenos y delicadas esposos. ¿Vivimos en la apariencia de un matrimonio ejemplar a los ojos de los demás, y luego al entrar en casa, cada uno hace su vida al margen del otro? ¿Vivimos en la apariencia de ayudar a nuestros hijos y nietos, lo hacemos saber al mundo entero, y luego todo son lamentaciones?
¿Vivimos en la apariencia de ser un buen sacerdote católico, junto al Santo Padre y luego le robamos a la cara? ¿Vivimos en la apariencia de ser un purpurado sabio y genial y luego …