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Transitar la paciencia

De nuestra colaboradora y amiga de  dimematrimonio.com, Mireya Santos:
En el momento que nos ha tocado vivir, parece que las circunstancias, la tecnología, las comunicaciones, todo o casi todo lo externo nos lleva a correr hacia adelante, sin reflexionar, sin analizar las causas de nuestro comportamiento, o el de los demás; a juzgar al vecino por lo que oímos de él, sin conocerle; a amar u odiar lo que está de moda, sin opinión propia.
A desear de nuestro marido o esposa lo que a nosotros/as nos apetece, sin ponernos en su lugar, sin tener en cuenta su carácter, su inteligencia emotiva, su forma de ver las cosas…
Vamos, venimos, corremos, nos cansamos, hablamos, escuchamos,  reímos, lloramos, pero no miramos, seguimos caminando y corriendo sin llegar a ningún sitio y a veces cuando estamos, ya no recodamos lo que queríamos decir.
Pienso que sería muy positivo que tuviéramos un tiempo en nuestro día, dedicado a reflexionar sobre nuestra vida y nuestra relación con los demás, para saber dónde estamos exactamente y qué queremos.
Ese tiempo, que para los cristianos puede convertirse de monólogo en diálogo con Dios, nos ayuda a conocernos mejor y a fijarnos los objetivos de nuestras actitudes hacia los demás, hacia las personas que queremos.
¿No os ha ocurrido que hablando con vuestro marido (o con vuestra esposa, según el caso) habéis descubierto horizontes estupendos que tenéis en común sin saberlo, por no haber dedicado antes el tiempo para hablar? Probadlo.
En este contexto, y con mucho más acierto que mis palabras, el Papa Francisco, en este año 2014, nos ofreció lo que yo llamaría un tratado práctico sobre la virtud de la paciencia, su uso y aplicaciones”.
Creo que puede ser útil a cualquier edad, tanto en el inicio del ejercicio de responsabilidades o relaciones familiares, sociales o laborales, como en la edad más madura. Tiene sólo cinco puntos, pero si los meditáis con calma, no tienen desperdicio.
Os animo a hacerlo sin prisa, punto por punto.
Ahí va el manual resumido:
TRANSITAR LA PACIENCIA ES:
1.     Hacerse cargo de que el tiempo es lo que madura 
2.     Dejar que el tiempo paute y amanse nuestras vidas
3.     Claudicar de la pretensión de querer solucionarlo todo nosotros
4.     Asumir el tiempo y dejar que otros vayan desplegando su vida
5.     No jugarla de “Tarzán”
Como veis, son expresiones muy del Santo Padre, familiares, gráficas, que llegan al meollo de la cuestión de una forma clara. Espero que os sea útil. ¡Hasta pronto!
 Transitar la paciencia supone todas esas cosas; es un claudicar de la pretensión, de querer solucionarlo todo. Hay que hacer un esfuerzo, pero entendiendo que uno no lo puede todo. Hay que relativizar un poco la mística de la eficacia”. Papa  Francisco.

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