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Gracias, esposo

Dedicado a nuestros maridos:
Hace pocos días miraba a mi cónyuge, dormido plácidamente en el sofá por la tarde y sentía emociones distintas, que, en realidad, no eran más que aquellas que las vivencias en común han ido depositando en mi interior.
Y pensaba: ¡cómo pasa el tiempo! Y él sigue siendo el mismo, con sus mismas cosas, con sus tics de siempre….pero ¡míralo! Está aquí, a mi lado, uno y otro día, desde hace más de 35 años y para él yo soy única.
A pesar de mis propios tics, de mis propias cosas, a pesar de mí misma.
Y ¡con qué ligereza contemplo este hecho sin darle más importancia! Cuando realmente la tiene toda.
¿Dónde encontraría yo una compañía tan constante, una fidelidad sin sombras, un dar por supuesto que “contigo hasta el fin del mundo”?
¿Con quién podría yo discutir de lo divino y de lo humano, hasta cansarnos de querer tener razón los dos y dejarlo con un abrazo, sin darle más importancia?
¿Quién estaría más compenetrado conmigo que hasta creería firmemente que mis ideas las ha tenido él y no yo?
Si él no fuera él, es cierto que me enfadaría cuando dice: “me voy” en vez de “nos vamos”
Pero como es él, yo lo aclaro y ya está…….así de sencillo.
Claro que esto no es una balsa de aceite. El matrimonio es una aventura de una variedad y riqueza de detalles que ninguna otra aventura quizá podría ser comparable…….
Porque, ¿en qué aventura adoptarías un socio permanente con el que compartir, no el patrimonio, sino todas las incidencias del viaje fueran las que fueran, aunque él engordara o tú sacaras patas de gallo y pistoleras con el tiempo?
¿Cuántos acontecimientos vividos en común codo con codo, sin ayuda externa, y lanzados al futuro fuera el  que fuese?
¿A qué casa se puede volver después de un día agotador para que te acojan, te abracen y enciendan velas para tener una noche romántica? Pero no una noche….otra…y otra y otra…
Qué despertar no es más reconfortante que aquel en que tú dices: ¡qué bien he dormido! Y resulta que el niño se ha despertado seis veces y seis veces ha ido él porque sabía que tú estabas cansada.
Y diréis quizá: pero mi marido no es así……pues a lo mejor se parece bastante, pero no nos damos cuenta de tan ocupadas como estamos por tenerlo todo perfecto (no lo tenemos nunca), o por organizar el domingo con un programa bien cerrado en el que no sobra un minuto……y acabamos agotados los dos.
Se despierta….. ¡Qué peli más interesante! ¿Verdad? dice. Y tú, que has reflexionado, pensado y valorado,  le dices: “si cariño” y le das un beso de película. Porque se lo ha merecido.
Publicado con el permiso de la autora, Mireya Santos Lozano



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