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El escudo del amor

Ahora el amor al esposo en el matrimonio es un aspecto que va a resultar tan suficientemente fuerte que va a servir también para no reconocer comportamientos necios, o más aun, comportamientos ilegales o ilícitos.

Hasta la fecha esto se llamaba  “encubrimiento”, o, desde otro punto de vista y popularmente hablando, “Ojos que no ven, corazón que no siente”, es decir, despreocupación, mientras yo tenga las manos limpias. Sin embargo, llama la atención que el desbordamiento de amor que uno siente por el esposo no sirva para preguntarle cómo ha convertido el sueldo de miles de euros en millones de euros, pareciendo a los ojos de la enamorada esposa un mago tan extraordinario que en Las Vegas de América se convertiría en un espectáculo insustituible.

Como defensa esgrimida por los abogados de la Infanta Cristina, la encuentro patética, pues demuestra que es el único baluarte que existe en el ordenamiento jurídico español para defenderla, y debe ser así porque no hay por dónde coger el asunto para salir airoso. Es una defensa realmente penosa pues decir que confiabas en tu marido y que por ello no sabes ni contestas, es hasta tan ridículo como ingenioso. Pero, alerta! A partir de ahora se van a poner a la tarea todos los abogados de este país para defender a los estafadores casados, amparándose en que su defendido confiaba en el otro cónyuge, es decir, confiaban tanto que colaboraban en sus trapicheos, pero esto último no lo dirán. Vemos claro cómo acabará la inculpatória a la Infanta Cristina, y si la hija del rey del Reino de España resulta incólume, aumentará en este país el número de matrimonios, pues a partir de ahora para hacer negocios fraudulentos con buenos resultados, lo primero y necesario será casarse.

Si nos acercamos a la teoría triangular del amor, propuesta por el psicólogo estadounidense Robert Sternberg, el amor se caracteriza por la intimidad, la pasión y el compromiso: La intimidad, entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo, la conexión y principalmente la autorrevelación.  La pasión, como estado de intenso deseo de unión con el otro. La decisión o compromiso, la decisión de amar a otra persona y el compromiso por mantener ese amor. Este componente implica mantener la relación en los buenos y en los malos momentos. Si además no estamos hablando ni de rosas ni de margaritas, ni de príncipes azules, en nada se asemeja esta teoría triangular del amor a lo que se pretende vender con la declaración amorosa de la Infanta Cristina en relación a su esposo, pues una cosa es el compromiso dado al momento de casarse y para toda la vida, para lo bueno y para lo malo, según también Sternberg, y otra muy diferente convertir el amor en un escudo infranqueable para mejor yo no enterarme de nada. Esto no es amor, entendido este como una relación interpersonal, ni tampoco es un matrimonio basado en la entrega y el compromiso, esto es una conveniencia inter partes de un contrato matrimonial con cláusulas particulares, pero que muy particulares.




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