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Los padres abortistas

Del aborto ya sabemos que es un crimen porque cuando las mujeres deciden abortar, lo hacen porque llevan una vida dentro de su cuerpo; si no hubiera vida no procurarían medios para matarla. Es tan obvio como innegable. Pero ¿qué podemos decir de ese hombre que fecundó a la mujer? ¿Qué papel tiene a la hora de decidir entre la vida y la muerte de esa vida que ya está el útero de la mujer con la que yació? 

Se dice muchas veces que los hombres no han de intervenir en ello, porque la mujer es libre de decidir y de hacer lo que le de gana con su cuerpo. Además, muchos hombres lo que no quieren son complicaciones e incluso pagan para que ese problema se resuelva, al igual que madres y padres de esa chicas jóvenes que no saben qué hacer. Además la política está muy enturbiada con este tema, cuyos protagonistas dicen muchas tonterías, la mayor parte por desconocimiento. Recientemente oí como una diputada al Congreso enarboló que “ni ministros ni obispos dirán a las mujeres lo que han de hacer.” Pero aun pudiendo ser así, hay algo que siempre habla: la conciencia que nunca se podrá tapar ni apagar del todo.

Así que ya surgen resultados de las conciencias, pues muchas mujeres con el tiempo observan que no han podido superar aquel trauma del aborto, pues no pueden superar el horror de haber procurado la supresión de la vida de su hijo en su propio vientre. A su vez, también surgen voces masculinas, padres que lo fueron pero pagaron para no tener que asumir una responsabilidad que no les venía a cuento. Podemos citar el caso conocido en Estados Unidos de Chris Aubert, que en más de una ocasión, considerándolo irrelevante, pagó para que abortaran sus novias. Sin embargo después de su conversión, es un gran luchador por la vida y ahora es un feliz padre de familia. El nos invita a ver las ecografías que les hacen a las mujeres gestantes para ver el rostro de ese hijo o hija. Y nos pide que reflexionemos, a ver si somos capaces de seguir adelante con el crimen.

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