Ir al contenido principal

Querido Santo Padre


Le acompañamos en estos momentos en los que ya todos conocemos su decisión de renunciar al pontificado debido al decaimiento físico, con efectos a las 20 horas del día 28 de febrero. Han sido casi ocho años intensos en los que hemos aprendido a poner la razón en la fe, y la fe en la razón. Y aún más, ahora vamos a aprender de su coherencia y de su firme voluntad de servir a Dios siempre, pues lo leímos en la entrevista publicada en "La luz del mundo", y lo que dijo lo ha cumplido. Por eso, Santo Padre, tenemos mucho que agradecerle. Gracias por estos casi 2900 días, sus 24 viajes, innumerables mensajes, encuentros mundiales de las familias y jornadas mundiales de la juventud; de fieles alrededor del sucesor de Pedro en las audiencias, celebraciones eucarísticas, rezos del santo rosario, ángelus, y todas sus oraciones por nosotros, y por toda la Iglesia Universal de Jesucristo. ¡Gracias Santidad!, ¡gracias Benedicto XVI!. Seguiremos rezando por el Papa.

En breve empezará la Cuaresma, para todos los cristianos romanos será un tiempo para amar a Dios profundamente, procurando puntos de mortificación y lucha para que el Espíritu Santo sea oído en el corazón de los integrantes del próximo cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI.

*En la foto, Joseph Ratzinger junto a sus padres y hermanos

Entradas populares de este blog

Amor fiel y exclusivo

Releer los textos del Magisterio de la Iglesia abre siempre luces en nuestra alma y en nuestro corazón sensible. Por ello es muy recomendable volver a ellos para hacer un repaso o iniciar una lectura interesante. 

Hoy proponemos la Encíclica Humanae Vitae la cual se centra en el tema de la transmisión de la vida, concedida a los esposos como colaboradores de Dios. Esta encíclica la publicó Su Santidad Pablo VI el 25 de julio de 1968. En los puntos 8 y 9 el Papa escribe sobre el amor conyugal al cual le atribuye las características de:amor humano, total, fiel y exclusivo hasta la muerte, y fecundo. Estos aspectos básicos nos pueden llevar a la reflexión interior de cómo vivimos en el seno de nuestro matrimonio estas características que lo conforman.
El amor conyugal

8. La verdadera naturaleza y nobleza del amor conyugal se revelan cuando éste es considerado en su fuente suprema, Dios, que es Amor, "el Padre de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra". El matrimo…

El adulterio, pecado mortal

El adulterio es una violación y una trasgresión al compromiso establecido entre dos personas casadas entre si. Por lo tanto es algo que ocurre en el ámbito matrimonial y se refiere al hecho de tener relaciones sexuales con una persona distinta a tu propio cónyuge. Con los siglos, los años, los tiempos y la moral supérstite, el adulterio ha ido cambiando de peso en cuanto el castigo que pudiera merecer y las consecuencias que por él se derivasen. Conocemos como todavía en algunos países se apedrean a mujeres por haber sido acusadas de adúlteras, o como en otros países, España por ejemplo (hay muchos más) no es causa de nada, jurídicamente hablando. Si ante la ley no supone ninguna pena o castigo, ni es causa de separación ni de divorcio, lo que está claro es que para el cónyuge víctima supone una frustración imponente, un disgusto tremendo, y un caos emocional que le va a ser difícil de superar, todo ello –aunque legalmente no haya protección- podría llevar al matrimonio a separaciones…

Estos maridos ¡qué poco nos conocen!

Empieza la vida normal cosa que no se cómo calificarla, de caos, de ruina o vayausted a saber, pues aquello llamado normalidad ha sobrepasado a lo objetivo. Lo cierto es que todos aquellos preparativos navideños se consumierony,por fin, la vida sigue adelante con la normalidad de cada cual. Y vuelven aquellas rutinas o hábitos que en un ambiente de trabajo forman parte de la jornada: estirar las piernas y tomarse un café con las compañeras para ponerte al día de los nuevos abatares.
Todas a la vez: - ¿Qué tal han ido los Reyes Magos? - Ay! no me hables, estoy incendiada, dijo Sandra - Pero, qué ha ocurrido, dijimos (también todas a la vez) - Pues la noche del cinco fueron llegando los regalos, yo oía muchos ruidos así que me levanté del susto y fui al salón, y ¡no sabéis qué me encontré! - ¡Un ladrón!, dijo una. - ¡No!, dijo Sandra - Venga, ¡di!, dijo la otra, mientras todas revolvíamos agitadamente el café con el palito de plástico. - ¡Un cohete! - ¿Cómo? - ¡Sí, un cohete! - No puede ser, dijim…