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Todos tenemos difuntos

Y entrado el mes de noviembre, con el frío y la lluvia que ahora nos acompañan, nos imbuimos en el mes por excelencia dedicado a los difuntos. En estos días, todavía persiste la buena costumbre de visitar los cementerios y llevar flores naturales, de plástico, o de tela... en un gesto de amor y cariño hacia los seres queridos que allí reposan, y que algún día nos dejaron, pero con los que nos encontraremos, si Dios quiere, cuando nuestra alma abandone este cuerpo que llevamos encima. Tal como dijimos ayer, algunas almas gozan ya de la gloria celestial; otras han ido a parar al castigo eterno del infierno, pero otras están en el tránsito de la purificación, es decir en el purgatorio, pero ¿sabemos *Cómo podemos ayudar en la purificación de las almas del purgatorio? En virtud de la comunión de los santos, los fieles que peregrinan aún en la tierra pueden ayudar a las almas del purgatorio ofreciendo por ellas oraciones de sufragio, en particular el sacrificio de la Eucaristía, pero también limosnas, indulgencias y obras de penitencia.

*Cita del artículo 211 del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.

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