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¿Amas o Ninguneas?

Hace más de 60 años, el poeta y pensador mejicano, Octavio Paz, premio Nobel de literatura en 1990, en su libro El laberinto de la soledad teorizó la noción del "ninguneo" en relación con la identidad del mexicano:

Los mexicanos nos disimulamos a nosotros mismos y nos hacemos transparentes y fantasmales; también disimulamos la existencia de nuestros semejantes. No quiero decir que los ignoremos o los hagamos menos, actos deliberados y soberbios, los disimulamos de manera más definitiva y radical: los ninguneamos. El ninguneo es una operación que consiste en hacer de Alguien, Ninguno. La nada de pronto se individualiza, se hace cuerpo y ojos, se hace Ninguno.

A la vista del relativismo actual y lo mucho que se ha extendido el ninguneo por todo el mundo, no se si en Méjico, ninguneando sin distinción de color, patria, sexo, condición, profesión, etc…, Octavio Paz, con su saber antropológico y su tino literario, creo que habría escrito, además, otro libro sobre los ninguneantes planetarios.

Así que sigue siendo actual aquel mandato de Jesús, amaros los unos a los otros, como yo os he amado, mandato del que podemos ser prosélitos y apóstoles, comenzando en la familia, con el esposo y los hijos, nietos, hermanas, las suegras, los consuegros, las vecinas, los compañeros de trabajo…. con el conductor del metro, la vendedora del pan, la camarera del bar...  un sin fin de Álguienes para no ignorar.

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