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Las apariencias de la lujuria

Las estructuras del pecado tienen infinitas ramificaciones y apariencias, es necesario reconocerlas para ir en otra dirección. Se ha puesto de moda entre un colectivo de mujeres, que no piensan ni entienden el mal que se infringen a sí mismas y contagiando a otras, unas bolas que con la excusa de que previenen la caída de la matriz, se peca contra la lujuria. Estas mujeres tanto las que venden esas porquerías como las que las compran se reúnen en casas de las amigas y creen pasárselo bien hablando de actos de sexualidad mal entendida, mal orientada, y riéndose histéricamente con todo ello. Incluso algunos ginecólogos las aplauden, a pesar de que no se vendan en farmacias ni bajo ningún control sanitario. En cualquier caso ocurre que las que las compran no tienen ningún problema en la matriz, ya que de lo que se ha tratado es de desatar estímulos, conocer nuevas formas o artilugios para masturbarse, así como implicar si cabe al varón-esposo que poca gracia debe hacerle que se le sustituya por un objeto de plástico, y por lo tanto haciéndole que colabore en manipulaciones impensadas hasta la fecha.

No se si venden en comercios o si a su vez esa vendedora ambulante lleva en su maleta otros objetos con la misma finalidad destructiva de la propia sexualidad. Simplemente señalar que el pecado nos engaña en formas aparentemente buenas: no es malo reunirse con las amigas y reírse un buen rato, tampoco es malo buscar soluciones para mejorar nuestra salud. Pero con esas apariencias también se pueden cometer actos impuros de pensamiento, palabra y obra.

A mi me han invitado a una de esas reuniones que te dicen que son tan divertidas, y gracias a Dios! supe declinar la invitación sin ofender, lo cual atacada por tres bandos y con mucha seducción no fue cosa fácil. Lo que  es realmente objetivo es que existe el ángel custodio, de lo contrario no hubiera podido salir de una encerrona como esa. No se puede bajar la guardia.

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