febrero 11, 2012

Al Dr. Tomás Melendo, gracias!

Amar hasta lo infinito sin saber lo que es el infinito puede resultar una quimera increíble pero “el día de nuestra boda nos capacitamos para ello”, así lo dijo el catedrático de Metafísica de la Universidad de Málaga, Dr. Tomás Melendo, en la 47 Jornadas Pastorales de Castelldaura, de las que ya he hecho referencia en otras ocasiones. “Al decir SI el amor es obligado”, esto hay que explicarlo desde cero. Se puede explicar que es posible amar y amarse desde el primer día, y quien pone ahínco en ello va descubriendo que el matrimonio es mucho mejor que el noviazgo, “pero qué mucho mejor!”. Cualquiera de nosotros, que vamos sumando años al matrimonio y lo dices, te encuentras con los que te dicen: ¿cómo puede ser? …. O ¿cómo has podido aguantar?... O ¿y con el mismo (marido)?...y cosas similares.

Así que para explicarlo bien me voy a referir a lo que pude retener de aquella conferencia:

 “Hemos de saber explicar que es la gran oportunidad que Dios nos da para aprender a amar y que eso es lo que hacemos en esta vida… convertir todo lo que hacemos en amor, principalmente en el trabajo. El trabajo es un bien de entrega a los demás. En el matrimonio es muy importante el amor pero no puedo amar sin casarme. Con el SI (acto supremo de libertad) el amor se convierte en obligado, nos comprometemos a amarnos, es una transformación real y ontológica, es auto construirse. Pues el matrimonio es una capacitación, es algo que transforma, que provoca una virtud que hace amar a una persona, solo a una, toda la vida…. Es necesario hoy mostrar la belleza y la verdad. La virtud nos capacita para amar y hemos de explicar la virtud de forma atractiva, pues la virtud surge de repetir actos buenos, y el acto del matrimonio si lo repetimos será belleza, no podemos acoger a una persona parcialmente, la acogida, la entrega es total…La sexualidad es una gran maravilla y necesita su contexto, físico y psíquico, no es que sea mala ni buena fuera matrimonio, pero el dar la vida por el otro es más que el acto íntimo conyugal”.

Gracias, profesor, espero haber sabido tomar apuntes de su clase magistral.

Mi matrimonio, de fiesta en fiesta