abril 14, 2011

Asi fue

En estos días de la quinta semana de la Cuaresma, previos a la entrada  triunfal de Nuestro Señor en Jerusalén, en el domingo de Ramos, podemos volver a ver la película de Mel Gibson La Pasión de Cristo. Cuando se estrenó en el año 2004 fue todo un fenómeno mediático. La crudeza de sus imágenes no dejó indiferente a nadie que la vio. Ha sido una de las obras maestras del referido director. Y a todos nos impactó no solamente porque fuera una buena película, sino también porque refleja una realidad muy aproximada a los hechos tal cual pudieron ocurrir. Describe las últimas doce horas de la vida de Jesucristo, habiendose inspirado en las visiones que Ana Catalina Emmerich (1774-1824) tuvo durante los años que estuvo enferma, prostrada en la cama, debido a una larga enfermedad desde 1813. Es una película para verla sin prisas, incluso rezando, pero no está recomendada a menores de 18 años por la crueldad y amargura de muchas escenas.

Mi matrimonio, de fiesta en fiesta